| Artículos | 01 MAY 2002

El ordenador de usuario

Tags: Histórico
Noé Soriano y Oscar G. Peinado.
El punto de partida para reducir costes en los equipos informáticos de una pequeña empresa está en la planificación inicial de la inversión en estas máquinas.

Al adquirir ordenadores personales para uno o varios puestos de trabajo es altamente recomendable dedicar tiempo para estudiar las necesidades de hardware que va a tener el empleado en función de los programas y herramientas que utilizará. Para no provocar gastos innecesarios a corto plazo, elegiremos una configuración que no supere en exceso las necesidades del software a utilizar, pero sin pasarnos para no provocar una nueva inversión a medio plazo al tener que actualizar los equipos.
Es también conveniente hacer un estudio de las versiones de software y sistemas operativos que utilizaremos, y averiguar si el fabricante tiene previsto lanzar nuevas versiones para no quedarnos cortos en la configuración de los equipos para el software futuro. Lo ideal es encontrar un equilibrio entre hardware económico y potencia de equipo suficiente que no nos obligue a una actualización prematura. Los beneficios de esta primera fase de planificación pueden ser tantos que a veces, en compras de muchos equipos, es incluso recomendable encargar algún estudio a una consultora especializada sobre las necesidades de hardware de la empresa, actuales y futuras.

Configuración de equipos
Empezando por escoger una configuración de equipo que se ajuste a las necesidades del empleado que lo utilizará, podemos destacar varios componentes de un ordenador personal que suelen estar por encima de las necesidades reales del puesto. La mayoría de configuraciones que se ofrecen actualmente (incluso las más bajas), incluyen modelos de tarjetas gráficas con soporte 3D. Aunque son tarjetas mucho más económicas que los últimos modelos de aceleradoras, es un gasto innecesario en puestos de oficinas donde el software utilizado estará integrado por programas ofimáticos con requerimientos 2D únicamente. Esto es ampliable a los monitores, cuyo tamaño más ofertado se ha situado en las 17 pulgadas. Puestos donde el empleado no trabajará con programas que recomienden una alta resolución de pantalla, pueden cubrirse perfectamente con monitores de 15 pulgadas (14 en el caso de TFT), que tienen un menor coste de compra y un menor consumo eléctrico.
Las características multimedia son otro aspecto donde se puede ahorrar en hardware. Muchas placas base incluyen de serie tarjeta de sonido integrada, y son una opción más económica que adquirir placa y tarjeta por separado. Se podría pensar que, en este caso y para puestos donde no se vaya a dar uso a la tarjeta, sería conveniente suprimir esta característica (como ocurría con las aceleradoras 3D), pero esto apenas proporcionaría ahorro -menos de 6 €- y podría dar problemas de configuración o fallos al ejecutar programas o recursos de Internet que necesitasen hardware de sonido. Donde sí tendremos que ser ahorrativos, sobre todo hablando de empresas, será en los altavoces elegidos. El modelo estéreo más básico será más que suficiente.
La placa base es otro elemento que muchas veces no se ajusta a las necesidades que va a tener el puesto de trabajo. Los modelos orientados a trabajo ofimático reducen el número de slots PCI y de memoria para ampliaciones, y no incluyen dispositivos y extras como RAID, chipset de última generación, sistemas de overclocking, etc., destinados a otro tipo de configuraciones con otras necesidades. Por lo tanto, es recomendable escoger placas base simples para la configuración de equipos que no van a necesitar un alto rendimiento ni serán utilizados para instalar tarjetas de ampliación.
El teclado y ratón son dispositivos que en configuraciones económicas se suelen suministrar como modelos básicos, por lo que conviene no elegir modelos de marcas de gran renombre. Estos fabricantes ofrecen grandes ventajas en modelos ópticos e inalámbricos, destinados a mercados profesional y doméstico, pero con sus productos más básicos, sin embargo, no aportan ningún beneficio, por lo que, a menos que nos decantemos por modelos avanzados, es más conveniente elegir marcas de menos renombre y más económicas.

Dispositivos en los que conviene invertir
Una vez vistos los dispositivos de la configuración donde conviene buscar el ahorro, vamos a ver en cuáles no debemos ir a los modelos más baratos. Por ejemplo, en el disco duro, sin irnos a modelos de alta capacidad, sí conviene escoger un dispositivo con espacio de sobra. Esto, que en el momento de la compra nos va a suponer un gasto adicional de unos 18 €, evitará que a medio plazo tengamos que adquirir otra unidad de disco duro, con lo que no sólo no ahorraremos, sino que tendremos un importante gasto adicional.
El microprocesador y la memoria RAM también deben tener un margen de prestaciones suficiente. Instalar micros de poca velocidad o dejar al sistema con 64 megabytes de memoria, afectarán al rendimiento y, por tanto, a la fluidez del trabajo, además de aumentar los cuelgues y problemas con el trabajo en multitarea. Precisamente en los dispositivos destinados a prevenir los fallos que pueda dar el equipo tampoco conviene ahorrar costes porque al final, como vemos a continuación, sale caro.

Previsión de averías y fallos
Invertir en equipos y dispositivos capaces de prever y prevenir fallos de funcionamiento y averías de hardware, es a medio plazo muy rentable para una empresa. Cuando un ordenador personal se queda inutilizado estamos perdiendo horas de trabajo, además de una herramienta que puede contener información imprescindible y valiosa.
Existen en el mercado varios dispositivos destinados a evitar estas situaciones. Se dividen en dos gamas, los diseñados para prevenir y los diseñados para solucionar el problema una vez se ha producido. Dentro del primer grupo podemos englobar los sistemas de monitorización de temperatura del microprocesador y estado de los ventiladores (integrados actualmente en la mayoría de placas base), y productos más específicos como paneles de control, instalables en el frontal del equipo, que monitorizan e informan del estado del hardware del sistema.
En cuanto a las soluciones diseñadas para corregir las averías y fallos de sistema, destacan en estos últimos la reciente aparición de tarjetas PCI que incluyen un chip y una BIOS destinados a realizar una imagen de seguridad del disco duro, pudiendo recuperarla en cualquier momento. Si un virus o accidente borra todos los datos, siempre podremos recuperarlos recurriendo a la imagen de seguridad, cuya grabación podremos programar de forma temporal. Además de un sistema de prevención ante desastres, estas tarjetas son muy útiles para mantener los equipos de la empresa limpios de software y aplicaciones “basura” que puedan ralentizarlo y provocar cuelgues. Simplemente habremos de tener una imagen del sistema operativo y aplicaciones recién instaladas y recuperarla periódicamente.
Por último, los dispositivos destinados a localizar averías pueden ahorrar costes en el caso de las empresas con un departamento de mantenimiento informático. Sistemas para mostrar los códigos POST (Power On Selft Test) -el proceso POST de la BIOS se realiza cada vez que encendemos el equipo, su propósito es realizar unos tests de diagnóstico básicos de los componentes-, permiten localizar rápidamente averías y fallos de hardware. Algunas placas base incluyen int

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