| Artículos | 01 SEP 2007

El momento de la videoconferencia? ha llegado

Tags: Histórico
Daniel Comino.
Nuestro frenético ritmo del día a día hace que necesitemos comunicarnos cada vez con más personas repartidas por diferentes partes del globo. Esta necesidad se hace todavía más patente en el mercado profesional, donde cada vez las fronteras son más difusas y los límites a la hora de colaborar con otras entidades los marcamos nosotros mismos. Por estos y otros motivos que repasaremos a lo largo de este reportaje, la videoconferencia se presenta como una alternativa real y, en muchos casos, hasta obligatoria.

Actualmente, la rutina diaria de empresas y usuarios nos lleva a estar constantemente viajando a lugares remotos, lo que tiene implicaciones negativas a nivel de productividad y pérdida de tiempo en aeropuertos, agotamiento físico y estrés, lo que incide negativamente erosionando la calidad de los empleados, además de otros factores, como el cambio climático, ya que la abundancia de viajes provoca el exceso en el consumo de un bien escaso, como son los combustibles, y degrada el medio ambiente.
Si a estas variables añadimos el gasto económico que supone para las empresas el hecho de enviar a sus empleados a cientos o miles de kilómetros de su lugar natural de trabajo (viajes, dietas o desplazamientos, entre otros), obtenemos un problema de grandes magnitudes difícilmente gestionable a medida que la movilidad crece dentro del negocio.
Por este motivo, varias empresas de reconocido prestigio dentro de la industria llevan bastantes años tratando de minimizar o, en ocasiones, incluso resolver, este problema a través de soluciones tecnológicas, como es la videoconferencia.
De hecho, en un reciente estudio publicado por la consultora Wainhouse se pone de manifiesto el creciente interés por parte de las empresas en las soluciones de videoconferencia. Este estudio evidencia que el pasado año 2006 supuso un incremento del 20 por ciento con respecto al año anterior en cuanto a venta de unidades de videoconferencia, lo que demuestra un claro interés por las compañías en este tipo de soluciones.

¿Qué es la videoconferencia?
En esencia, podríamos definir el concepto de videoconferencia como una tecnología que permite la unión entre dos o más puntos remotos y que establece el intercambio de voz, datos y vídeo de forma simultánea y en tiempo real.
Esto, que a simple vista parece una tarea sencilla, requiere mucho tiempo, esfuerzos e inversiones por parte de varias entidades, como desarrolladores de interfaces y aplicaciones, fabricantes de dispositivos o proveedores de internet, entre otros.
Para poder realizar una sesión de videoconferencia de calidad es necesario, no sólo conectar ambos puntos, como decíamos con anterioridad, sino hacerlo del modo más óptimo posible. Con el fin de que esto sea posible, en primer lugar, es obligatorio emplear técnicas de compresión en los tres métodos de comunicación de los que hablábamos con anterioridad (datos, audio y voz), que requieran usar el menor porcentaje de la línea posible, ya que, de este modo, podremos disfrutar de sesiones de mayor calidad.
A la hora de comprimir la información que será enviada, se suelen emplear algoritmos estándares, o códecs (Codificador/Decodificador), que permiten minimizar al máximo la trama de información de audio y vídeo que enviamos a través de la línea. Como función añadida, los códecs también son los encargados de convertir la señal analógica (de algunos dispositivos de videoconferencia) en digital, que es la que se envía a través de internet al interlocutor, que deberá transformar, si procede, la señal digital recibida en analógica de nuevo.

Protocolos y estándares de transferencia
Con el fin de ampliar al máximo la compatibilidad entre los diferentes proveedores del mercado, y asegurar una mejor eficacia y compatibilidad en las comunicaciones, la UIT (Unión Internacional de Telecomunicaciones) ha recomendado varias especificaciones que permiten a todas las empresas que intervienen en cualquiera de los estamentos de la videoconferencia partir de una base común, usar varios elementos comunes, que se presentan en forma de estándares.
La primera y más importante recomendación (y de donde salen el resto de variantes) es el conjunto de especificaciones H.320, que sienta las bases de las comunicaciones por videoconferencia mediante la Red Digital de Servicios Integrados (RDSI). Se trata de una modalidad bastante interesante para su implantación en el sector profesional, principalmente debido a su carácter síncrono, que permite enviar y recibir el mismo volumen de datos, lo que evita retardos considerables en la línea. El principal problema de estas soluciones se achaca al coste que suponen las redes RDSI. No obstante, con el fin de adaptarse a cualquier tipo de entorno, al amparo del estándar H.320 han ido apareciendo distintas permutaciones que varían fundamentalmente en función de la línea física sobre la que se monten:
- H.321 es la modalidad de protocolo que trabaja sobre líneas ATM, que es una de las opciones más recomendables para el entorno de los negocios, ya que ofrece altos niveles de calidad sin elevar los costes en exceso. Al igual que ocurre con H.320, H.321 aporta velocidades de entre 384 Kbps y 2 Mbps, lo que supone una medida lo suficientemente interesante como para usarla en el entorno profesional, además de ser totalmente compatible con la versión matriz.
- Por su parte, H.322 es la variante que se utiliza a la hora de establecer sesiones de videoconferencia dentro de las redes locales corporativas.
- La siguiente versión pasa por H.323, que establece las bases para la implantación de videoconferencia sobre redes IP o Ethernet. Esta modalidad no ofrece unos niveles de calidad muy altos, pero sí cuenta con un gran número de dispositivos compatibles, ya que este tipo de redes son las más comunes en la actualidad (aquí entran los ADSL) y, por tanto, las más demandadas. No obstante, debido principalmente a su naturaleza asíncrona (más velocidad de bajada que de subida), la experiencia bajo este tipo de modalidad no suele ser del todo satisfactoria, ya que se aprecian retardos.
- Ya más en desuso, H.324 es la alternativa que se utiliza para el envío de videoconferencia a través de sistemas de telefonía tradicionales (Plain Old Telephone Systems, POST).
- Por último, H.310 queda encuadrado dentro de la parte alta de la pirámide, ya que establece un alto nivel de calidad (entre 8 y 16 Mbps) y envía vídeo en formato MPEG-2.
Dentro de todas estas especificaciones encuadradas en la familia H.320, los códec que la Unión de Telecomunicaciones recomienda para el vídeo son CIF (Common Intermediate Format) y QCIF (Quarter CIF), mientras que los códec de audio pasan por G.711, G.722, G.723 y G.728.
De todas estas variantes, en la actualidad las que más se utilizan son H.320 para comunicaciones de alta calidad y H.323 para entornos de ADSL.
Con todo esto obtenemos sistemas que ofrecen una calidad muy alta en las comunicaciones remotas, calidad que incluso puede alcanzar resoluciones de hasta 720 puntos por pulgada a 30 fotogramas por segundo, o incluso hasta 1.080 puntos en los sistemas de alto rendimiento.

Aplicaciones
Es posible que el lector piense que las únicas aplicaciones de esta tecnología pasen por el mercado profesional y lo cierto es que multitud de entornos pueden beneficiarse de las virtudes que aporta esta modalidad, como el sanitario, estableciendo sesiones

Contenidos recomendados...

Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios
X

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies técnicas, de personalización y análisis, propias y de terceros, para facilitarle la navegación de forma anónima y analizar estadísticas del uso de la web. Consideramos que si continúa navegando, acepta su uso. Obtener más información