| Artículos | 01 SEP 2000

El internauta ante el ojo público: ¿adiós a la intimidad?

Tags: Histórico
Eva Calo.
Cada vez que un usuario reanuda su viaje como internauta, está dejando que millones de ojos analicen sus aspectos más íntimos, como sus gustos, sus intereses y su día a día. En un momento en que la polémica suscitada por programas como Gran Hermano está en pleno apogeo, los internautas se dan cuenta de que los protagonistas de estos concursos no son los únicos que pueden ser observados a todas horas.

Los intentos por salvaguardar la vida privada en la Red cada día sirven de menos. Sólo por navegar y entrar en distintas páginas, necesarias incluso en el entorno de trabajo, los datos acerca de nuestros hábitos, nuestros gustos o preferencias se van acumulando en las llamadas "cookies". El perfil de cada usuario como navegante se va componiendo en forma de fichero de datos en nuestro ordenador, de manera que sólo el usuario puede acceder a estos datos. En el caso de una empresa, estos datos pueden ser utilizados para observar el ritmo de trabajo de sus empleados, al acceder a la lista de sitios visitados, incluyendo la duración de cada visita.
Estas "cookies" sirven, por ejemplo, a las agencias de publicidad, para confeccionar un perfil de cada usuario como consumidor actual o potencial. Con estos datos una agencia de publicidad puede planificar el tipo de anuncio o producto que puede resultar atractivo al usuario, elevando así la probabilidad de que el navegante pinche en el banner que su página le ofrece.
Los gigantes de la publicidad online van aumentando su apetito insaciable por los datos. Empresas como DoubleClick, por ejemplo, que ha gastado recientemente 1.700 millones de dólares (302.481 millones de PTA) en comprar una firma de investigación de mercados llamada Abacus Direct, que tiene en su poder 88 millones de registros personales de actividad en la web.
Una empresa que quiera que una agencia de publicidad gestione los espacios disponibles de su página web para anuncios, debe asegurarse de que comprende su política de privacidad. Los clientes van a esperar que la empresa sólo guarde la información estrictamente necesaria para realizar las operaciones oportunas dentro del sitio web.
Electronic Privacy Information Center (EPIC) ha editado un informe que muestra un compendio de las prácticas habituales de quienes se dedican a recopilar información personal. Para los negocios es un documento importante a la hora de realizar un estudio de este tipo. Los resultados de este estudio muestran que, entre los 100 sitios analizados, todos recogen información personal, como el nombre, dirección de correo o número de teléfono, y 86 de ellos utilizan cookies. Sólo el 21% parece limitar los usos de la información personal que solicita para realizar la transacción y más de un 33% incluye anuncios personalizados sin advertir a los clientes.
El uso apropiado de estas cookies podría facilitar a los usuarios de la Red la navegación. El hecho de que la máquina que utilizamos para navegar en Internet vaya recopilando datos acerca de nuestros gustos, nuestros hábitos y nuestras preferencias, puede ayudarnos a seleccionar contenidos dentro del universo infinito que compone Internet. Puede así ahorrar tiempo, trabajo, y va a ofrecer al usuario una visión más amplia de lo que le interesa, al no tener que descartar contenidos que no son afines a sus gustos.

Administración online
Incluso si llegamos más allá, habría que pensar en el servicio que podría hacernos lo que se está desarrollando bajo el nombre de e-government o e-administración. Bien pensado, este sistema podría ser la solución, y de hecho ése es uno de sus objetivos, para terminar con las largas colas de espera que caracterizan a la burocracia española. El proyecto CERES es el que se encarga de facilitar la comunicación vía Internet entre la Administración española y sus administrados, así como la comunicación entre los distintos. Esto va a permitir en un futuro cercano realizar innumerables gestiones con las distintas Administraciones sin necesidad de desplazarse y permitiendo tener una Administración abierta las 24 horas del día y los siete días de la semana. El proyecto CERES se plantea dentro de este marco con un objetivo doble. Por un lado, establecer la infraestructura técnica necesaria para garantizar la seguridad en cuanto a autenticidad, integridad, confidencialidad y no repudio de las transacciones electrónicas realizadas en el ámbito administrativo, entre ciudadanos y empresas con las Administraciones Públicas y de éstas entre sí; y, por otro lado, proponer la reglamentación necesaria para otorgar validez a los actos administrativos que se produzcan por esta vía. Este proyecto garantiza al ciudadano la seguridad en términos de autenticidad, integridad, confidencialidad y no repudio de la información intercambiada, todo ello mediante la utilización de la tarjeta inteligente de usuario con microprocesador. Esta tarjeta realiza una protección de acceso mediante un código PIN, aunque también se están considerando protecciones biométricas de cara al futuro. Este PIN o código de acceso será conocido únicamente por el propio usuario, encargándose el sistema informático del Organismo, junto con la infraestructura de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, de realizar el resto.
Las entidades financieras, por otro lado, han comprendido que Internet representa un campo muy fértil para sus intereses. Sacar el máximo provecho a la Red antes que la competencia se ha convertido en una vertiginosa carrera por ofrecer sus servicios en la Red. Conscientes de los temores que suscita el comercio electrónico, la banca ha organizado una campaña de publicidad para proclamar y expandir la idea de la seguridad total. Cierto es que no existe esta seguridad en Internet, puesto que todo sistema informático es vulnerable, y siempre puede aparecer alguien dispuesto a burlarel sistema más complejo.

La situación actual
Amazon.com es el pionero en el desarrollo de técnicas personalizadas para la venta a través de Internet; todo su negocio depende de la riqueza de la información que tiene sobre sus clientes. Analizando las compras anteriores, por ejemplo, el sitio genera una lista personalizada de recomendaciones de libros, CD o vídeos cada vez que el cliente vuelve a visitar la tienda virtual. También se suele utilizar este tipo de técnicas de marketing con bases de datos repletas de la información personal de los clientes. La mayoría de los programas de registro y tarjetas de clientes en hipermercados u otro tipo de establecimientos, lo que pretenden es precisamente eso. Utilizando la tarjeta emitida por el propio establecimiento se puede hacer un seguimiento exhaustivo de las compras realizadas, algo que el anonimato del dinero efectivo, u otros medios de pago ajenos, no les permite conseguir. Si solamente una empresa realiza un estrecho seguimiento de sus actividades, entonces las bases de datos tampoco son tan peligrosas. Pero el crecimiento de Internet ha aumentado la cantidad de datos en circulación y las compañías de marketing directo están empezando a compartir sus bases de datos. Con la ayuda de las agencias de publicidad online y el software de data-mining, los vendedores pueden reunir tanta información como para hacer un retrato robot perfecto del perfil del usuario como consumidor.
Los comerciantes en Internet, por tanto, van a querer conocer todo lo posible acerca de sus usuarios. Como individuo, el usuario quiere preservar su privacidad al m

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