| Artículos | 01 JUL 1997

El gran misterio de Atapuerca

Tags: Histórico
José Mª Fernandez Rúa.

El equipo paleontológico español que trabaja desde hace años en las cuevas burgalesas de Atapuerca y que ha sido merecedor del premio Príncipe de Asturias de Investigación 1997, ha estado utilizando avanzadas técnicas informáticas para reconstruir los rasgos faciales de estos primitivos habitantes de Europa.

Cuarenta investigadores de diversas disciplinas han sido merecedores del prestigioso premio Príncipe de Asturias de Investigación 1997, considerado como el más importante del mundo después de los Nobel. Uno de los éxitos de este equipo es su multidisciplinariedad y la utilización de nuevas tecnologías informáticas para intentar esclarecer cómo eran físicamente y cómo vivieron estos primeros pobladores de Europa.

Este enfoque científico consiguió su principal éxito cuando, en la cueva de la Gran Dolina, situada en una trinchera que fue construida para establecer una línea de ferrocarril en el yacimiento de Atapuerca, se encontró hace ya tres años una serie de pistas de incalculable valor para la comunidad científica mundial, en el sentido de esclarecer los orígenes de los primeros pobladores de Europa. El hallazgo, publicado en la revista norteamericana "Science" demostró que las migraciones de homínidos de África hacia Europa se produjeron unos trescientos mil años antes de lo que se creía hasta ahora.

Este importante descubrimiento fue la confirmación internacional de este yacimiento burgalés como el enclave paleontológico más importante de Europa. El estudio detallaba el hallazgo de utensilios de piedra y de treinta y seis restos fósiles de homínidos con una antigüedad de más de setecientos ochenta mil años. Los científicos españoles confirmaban así que estos restos humanos corresponden a una primitiva forma de Neandhertales, aunque no se ajustan totalmente a las características de ninguna de las especies "Homo" conocidas.

Las diferentes etapas de esta investigación empezaron en 1978, con un equipo formado y dirigido por el profesor Emiliano Aguirre, de la Universidad Complutense. "Los indicios que unos estudiosos nos trajeron hace veinte años -comenta este investigador- y un reconocimiento del lugar, permitían esperar que un trabajo así en Atapuerca nos revelaría muchas cosas de nuestros antepasados lejanos. Después de la excavación metódica sería preciso el estudio de especialistas en varias técnicas y disciplinas: arqueólogos, antropólogos, geólogos, paleontólogos de plantas y animales, estudiosos de trazas de alteraciones microscópicas, etc. Y en veinte años, con ayuda de las instituciones, de las personas del lugar y de los espeleólogos de Burgos, un equipo que se ha ido formando de científicos ha logrado contribuir con aportaciones singulares a este ramo de las Ciencias del ser humano y de su evolución en el pasado: datos de ambiente, la fauna, la vegetación, el paisaje, utensilios de piedra de varias épocas sucesivas entre hace cerca de 150.000 años y un millón de años. Fósiles humanos en varios niveles, dos sitios en torno a hace 300.000 años y otro de hace 800.000 años."

En el verano de 1982 los trabajos dieron sus primeros frutos al descubrirse las primeras pruebas de actividad humana. El período comprendido entre 1988 y 1991 se caracterizó por una gran actividad investigadora, con la presentación de cuatro memorias de licenciatura y de seis tesis doctorales. Un año después comenzó una nueva etapa en la historia de este proyecto, al constituirse el primer equipo interdisciplinar para el estudio del Cuaternario en España.

Los primeros hallazgos tienen por escenario la Sima de los Huesos. Se trata de uno de los principales yacimientos del complejo de Atapuerca, donde se encontraron dos cráneos muy completos. Además, estos científicos localizaron restos de veintinueve individuos que, muy probablemente, murieron en un período de tiempo muy corto.

Se trataba de cazadores, recolectores de frutas y carroñeros que no conocían el fuego, aunque debían enfrentarse a animales salvajes, como osos, lobos y leones que se disputaban este territorio rodeado por tres ríos y que se encuentra a quince kilómetros de Burgos. Como han publicado, alguno de los rasgos más enigmáticos de esta población primitiva son el acusado dimorfismo sexual y los indicios de canibalismo.

En el yacimiento de la Gran Dolina también se han localizado treinta y séis restos óseos de cuatro homínidos que vivieron hace 780.000 años. Este hallazgo, producido en 1995, tuvo un notable impacto en la comunidad científica mundial, ya que hasta entonces no había vestigios de asentimientos humanos con esta antigüedad en el Continente europeo.

La Sierra de Atapuerca encierra muchos misterios. Probablemente este verano se consiga nueva luz sobre este grupo de primeros europeos, que llegaron allí probablemente, desde Africa.

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