| Artículos | 01 OCT 2007

El futuro de las TIC pasa por la virtualización

Tags: Histórico
Daniel Comino.
Con el paso de los años, debido al auge de las Tecnologías de la Información, el crecimiento de los centros de procesos de datos se ha visto incrementado cualitativa y cuantitativamente hasta unos límites preocupantes, en algunos casos. Sin embargo, en la actualidad, gracias a las técnicas de virtualización, en lugar de acumular cada vez más y más servidores, se está imponiendo un mejor aprovechamiento de la infraestructura existente, lo que provoca un crecimiento más sostenible y sencillo. Sin lugar a dudas, el futuro de la empresa pasa por la virtualización de sus entornos.

Seguramente el lector coincidirá con nosotros si afirmamos que en los últimos tiempos, la competencia entre los fabricantes de tecnología y el desarrollo de soluciones más personalizadas han desencadenado en un sistema de abaratamiento en los costes de propiedad a la hora de adquirir soluciones de infraestructura.
Esto ha desembocado en que las empresas, hasta ahora, a la hora de dar de alta nuevos servicios en sus entornos, formalizaban presupuestos pensando en el hardware y software necesario, es decir, pensando en la compra de nuevos servidores que permitieran dar de alta los nuevos servicios.
Estas prácticas, aunque han funcionado muy bien durante mucho tiempo, también es cierto que están llegando a su fin, ya que establecen un crecimiento incontrolado de la infraestructura, lo que repercute en multitud de problemas a medio y largo plazo. Uno de los más importantes es el de la gestión, ya que el hecho de contar con muchos equipos significa que los administradores y técnicos de sistemas se tendrán que emplear cada vez más para mantener los sistemas actualizados y seguros, ante problemas relativos al sistema operativo, gestión de logs o copias de seguridad, entre otros, lo que, a la larga, dará como resultado sistemas complejos y monolíticos.
Además del problema de la gestión, hemos de tener en cuenta que tener todos estos servidores aumentan nuestra necesidad de contar con un CPD (centro de procesos de datos) cada vez más grande, lo que eleva el presupuesto necesario para mantenerlo (aire acondicionado o alquiler de rack), presupuesto que en estos tiempos cada vez es más complicado de encontrar.
Igualmente, estas características van generando problemas añadidos, ya que a todo lo anteriormente comentado hay que añadirle los costes energéticos asociados a una infraestructura sobredimensionada, ya que la energía que consumimos es directamente proporcional al número de equipos que asociamos a nuestra infraestructura, lo que significa que, al coste de adquisición (cada vez más bajo y asequible), hay que sumarle el coste del mantenimiento (tanto en horas de personal técnico, como de energía necesaria para hacerlo correr), dejando obsoleta esta modalidad de crecimiento. Todo ello sin mencionar las negativas implicaciones medioambientales que produce malgastar un bien tan escaso como es la energía.
Por lo tanto, este tipo de arquitecturas monolíticas (un servicio, un servidor) hoy en día están empezando a estar en desuso, en detrimento de soluciones mucho más optimizadas, que explotan de un modo más eficiente los recursos disponibles de la empresa.
Este tipo de tecnología permite aprovechar un equipo físico para instalar uno o más sistemas operativos y/o servicios, de tal forma que se aproveche la energía que éste consume y sirva para disponer de más de un servicio, como viene siendo habitual en los entornos monolíticos, a los que hacíamos referencia anteriormente.

Un mercado por explotar
Si analizamos las cifras que publican los analistas de mercado, como Gartner o IDC, entre otros, obtenemos que en la actualidad, los CPD de las empresas únicamente aprovechan entre un 5 y un 15 por ciento de su capacidad de proceso, aproximadamente; esto es, están desperdiciando una grandísima cantidad de recursos en sistemas de varias máquinas, cuando existe la posibilidad de mejorar el rendimiento, consolidando varios de los servicios en un único servidor físico, optimizando así el rendimiento de la CPU (y, por ello, de la energía consumida).
Debido a estas cifras, y a que la virtualización está todavía en las primeras fases de la implantación (o lo estará en breve) en la mayor parte de los negocios, auguramos un espectacular crecimiento en este segmento en particular. De hecho, la consultora IDC estima que el volumen de negocio de la virtualización sea de 15.000 millones de dólares para el año 2009 (de 2004 a 2005 hubo un crecimiento del 67 por ciento a nivel global).
Otra cifra que demuestra el creciente interés por parte de la industria sobre todo lo relacionado con la virtualización es el número de asistentes a la reciente conferencia de virtualización VM World 2007, evento organizado por VMware que se celebró del 11 al 13 de septiembre en San Francisco (EE.UU), y donde se obtuvo una respuesta espectacular, sobrepasando los 10.000 asistentes (PC World estuvo presente, en exclusiva, como único medio español en VMworld 2007, uno de los encuentros de virtualización más importantes a nivel mundial. Puede encontrar un extenso reportaje del evento en la sección de actualidad).

¿Qué es la virtualización?
El concepto de virtualización es bastante amplio, ya que mediante esta definición podemos también referirnos a emular características de un dispositivo, es decir, que un modo de virtualizar podría ser también simular un simple recurso hardware en el ordenador (como un cartucho de cinta para copias de seguridad o un emulador de PDA, por ejemplo).
De todas formas, a nivel general, podríamos definir la idea de virtualización como recrear de manera lógica el comportamiento de un recurso físico, para que sea utilizado por aquellas entidades que deben acceder a él. Los recursos recreados pueden ser sólo uno, varios o todos los que se puedan necesitar.
No obstante, este artículo se limita simplemente a repasar las ventajas de virtualizar un sistema operativo completo, ya sea de cliente, como por ejemplo el sistema operativo Ubuntu (basado en Linux), o de servidor, como pueda ser el propio Windows Server 2003 r2.
Este tipo de virtualización es el que nos va a proporcionar un gran número de ventajas y beneficios, tanto a nivel directo como indirecto, entre los que se encuentran la consolidación de los servidores, la posibilidad de contar con equipos multisistema, optimización en tareas de productividad y alta disponibilidad o ahorro de costes derivados. Para conocer más algunas de las principales ventajas de la virtualización le recomendamos leer el recuadro “Principales ventajas de la virtualización”, en este mismo artículo.

Desmitificando la virtualización
Aunque con las cifras en la mano muchas empresas ven la virtualización como un fenómeno por explorar, otras, sin embargo, sí son capaces de comprender sus ventajas y abordan los planes de actualización con mucho respeto, y no es para menos, ya que se trata de cambiar la filosofía de los servicios de su negocio.
No obstante, es necesario saber valorar el gran valor que aporta un sistema virtualizado a la empresa, ya no sólo a nivel directo, como hemos comentado antes (ahorro energético o de costes), sino que además existen una serie de ventajas indirectas que nos van a aportar una flexibilidad y un dinamismo sobre los recursos de nuestro negocio hasta ahora desconocidos.
Entre ellos existe la posibilidad de apl

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