| Artículos | 01 NOV 2001

El día después

Tags: Histórico
Recuperación de datos ante desastres
Eva Calo.
En el ámbito de la protección de datos es perfectamente aplicable el famoso “cuento del lobo”, en el cual parece que el lobo no va a aparecer y cuando lo hace pilla a todo el mundo desprevenido. Esto mismo sucede con las grandes catástrofes que afectan en cuestión de minutos a los sistemas informáticos de miles de empresas, enterrando bajo sus escombros enormes cantidades de información que, si la empresa no ha protegido mediante copias de seguridad en otros centros, no volverá a ver nunca.

Un atentado como el ocurrido el pasado día 11 de septiembre supone una pérdida en todos los ámbitos. En primer lugar humana, ya que han sido aproximadamente unas 6.000 vidas las que se han perdido por esta causa, y en segundo lugar económica, ya que se han perdido innumerables bienes materiales y la Bolsa ha sufrido enormes caídas que podían haber llevado a diversas empresas, que ya se encontraban en una situación crítica antes de los atentados, a considerar incluso el cierre.
En las Torres Gemelas de Nueva York se podían encontrar en total 376 empresas, y casi 50.000 personas trabajaban en ellas. La pérdida de numerosos empleados ha supuesto para las empresas una lucha por su continuidad operativa, tratando de buscar la mejor manera de no afectar a sus clientes mientras encuentran sustitutos para completar sus organigramas. Cada una de estas 376 empresas, así como aquellas que estaban situadas en los edificios colindantes a las torres destruidas, que también sufrieron todo tipo de daños, guardaba una cantidad de información imposible de contabilizar. Miles de millones de datos han desaparecido junto con los equipos informáticos de cada una de estas sociedades, entre las que se podían encontrar empresas aseguradoras, consultoras, informáticas, bancos en incluso organismos oficiales como oficinas del FBI o del propio ayuntamiento de Nueva York.
Gracias a los distintos sistemas de almacenamiento y de recuperación de información ante desastres, la mayoría de estas empresas ha logrado recuperar una gran cantidad de esos datos, aunque sólo aquellos que se habían procesado de forma digital, ya que también hay que contar con la cantidad de información impresa en papel que se ha perdido entre las llamas. La mayor parte de las bases de datos de clientes, proveedores e información comercial administrativa y estratégica de las compañías estaban replicadas en otros puntos del país como previsión ante una catástrofe.
A pesar de haber salvado una gran cantidad de información, desde el mismo día de los atentados, las empresas proveedoras de sistemas de recuperación de datos comenzaron a recibir declaraciones de desastre, entre ellas empresas con actividades en el sector financiero, como agentes de bolsa, bancos de inversión, compañías de seguros y comercio exterior. La mayoría eran lugares de trabajo provistos de ordenadores, teléfonos y apoyo a diversos sistemas informáticos de gama media. Según afirmaba la compañía Comdisco, que había recibido 62 declaraciones de 31 empresas afectadas, ninguna de ellas solicitaba asistencia a través de mainframes.
“La información es el activo más importante y frágil de que dispone una empresa, por ello ninguna puede permitirse el lujo de perderla”, afirmaba el director de EMC 2 Computer Systems, empresa especializada en almacenamiento de información digital. Según Markel Gruber, director de EMC, el 95% de las compañías de telecomunicaciones y el 90 % de las líneas aéreas y bancos disponen de sistemas de almacenamiento y recuperación inmediata de datos frente a todo tipo de contingencias. Según explica, el sistema de protección de información de EMC consiste en disponer de varias réplicas de todos los datos a cientos de kilómetros de la sede central. “EMC almacena más de la mitad de la información que se genera en todo el mundo”, afirma Gruber. El director de EMC es uno de tantos que se empeñan en explicar que no es necesaria una gran catástrofe para sacar partido de los sistemas de almacenamiento de la información. En el caso de las fusiones y adquisiciones, las empresas implicadas necesitan unir sus bases de datos, hacerlas compatibles y consolidar sus informaciones en el momento en que sea necesario. No se trata sólo de seguridad, sino también de valorar el coste de oportunidad y competitividad que proporciona un sistema de tratamiento de la información que hace compatibles todas sus bases de datos.
La idea de estar preparado para el día en que ocurra una catástrofe como la que ha tenido lugar recientemente no es tan fácil de asimilar y llevar a la práctica. El esfuerzo necesario para instalar y mantener un entorno de misión crítica puede llegar a asustar a muchas compañías, pero sin duda la mayoría de las empresas olvidan estos proyectos cuando valoran el coste de los planes de contingencia que son necesarios para poner en marcha este plan de protección. Los planes de contingencia abarcan todos los mecanismos que permiten seguir adelante después de un incidente, ya sea leve o grave. Un entorno de misión crítica, que debe ser un auténtico invernadero preparado para mantener las condiciones idóneas que requieren estos sistemas, posee varias características que lo definen, pero la más significativa es su enorme capacidad para resistir los empujones del día a día y continuar dando su servicio sin descanso. Este entorno es producto de un estudiado plan de contingencia que engloba la gran mayoría de percances que sufre un centro de proceso de datos, a los que pone remedio. Cuanto más amplios son los planes de contingencia, más resistencia ofrecen ante las adversidades.
Existe un grupo de adversidades como el caso de los terremotos o las inundaciones, o en el caso que nos ocupa, que podría compararse con un gran terremoto, aunque muy localizado, que se pueden denominar de “no retorno”. Pocas compañías están preparadas para sobrevivir al paso de un tornado por encima de sus instalaciones. Pero esto ocurre por la mentalidad que comparten la mayoría, que piensan que la probabilidad de que un desastre de tal magnitud pase por encima de sus compañías es casi nula. Pero... ¿y si pasa? Con catástrofes como la de las Torres Gemelas muchas compañías, que han comprendido que su futuro depende por completo de sus sistemas informáticos, se plantean la necesidad de sistemas alternativos para la seguridad de los datos de la empresa.
Importantes redes como la del NASDAQ no han sufrido ningún tipo de percance provocado por el derrumbamiento de las torres. “La red no se vino abajo, y el hecho de que esto no ocurriera se debe a una buena planificación, una arquitectura distribuida y un buen sistema de backup”, afirmaba Gregor Bailar, CIO de NASDAQ. “ La red NASDAQ fue diseñada para ser resistente. Se trata de una red que ha considerado siempre la seguridad como una de las mayores prioridades”, añadió. NASDAQ es una red con más de 7.000 estaciones de trabajo que conecta entre 2.400 y 2.700 sitios de servidores de fabricantes del mercado, que proporcionan información a los comerciantes. Estas estaciones de trabajo están presentes al menos en 20 puntos conectados, y esos 20 puntos a su vez se encuentran duplicados, e incluso triplicados en conexión con los centros primarios y secundarios de datos en Connecticut y Maryland.

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