| Artículos | 01 ENE 2000

El banco en casa: banca digital (I)

Tags: Histórico
Cómo utilizar los servicios financieros de su banco sin salir de casa
Gonzalo Alvarez.
La revolución de Internet está alcanzando también a un sector tradicionalmente tan conservador como la banca. Cada día son más los productos y servicios financieros ofrecidos por bancos y cajas de ahorros a través de redes de telecomunicaciones. Permiten a sus clientes realizar un amplio rango de operaciones bancarias y financieras sin salir de casa, utilizando un ordenador conectado a Internet, o un televisor y la línea telefónica o desde cualquier lugar con un teléfono móvil. En este artículo se exploran los primeros frutos de la convergencia entre banca y telecomunicaciones.

El ritmo imparable de avance de las telecomunicaciones y de las TI, especialmente tras la liberalización en España de este mercado, ha motivado que en los últimos años la práctica totalidad de los bancos y cajas de ahorros españoles hayan dado el salto a la Red en busca de nuevos canales de distribución para llegar hasta los clientes con nuevos servicios bancarios mejorados y personalizados. La apuesta de las distintas entidades financieras ha sido variopinta, ofreciéndose a los usuarios un amplio espectro de posibilidades en cuanto a la oferta de servicios que pueden esperar en el panorama bancario español. Desde la consulta de saldos y movimientos de la cuenta corriente personal mediante un televisor, pasando por la realización de transferencias y otras operaciones a través de un teléfono móvil o la compra-venta de valores y acciones con la colaboración de agentes financieros, software a través de Internet, las posibilidades que brindan las innovaciones tecnológicas en telecomunicaciones y gestión de la información son ilimitadas.
Este fenómeno que permite a los clientes operar con sus bancos con una flexibilidad, agilidad y comodidad ni siquiera soñadas, recibe denominaciones diversas: banca electrónica, digital, virtual, banca en casa, a distancia, telebanca, online, banca móvil… y aunque uno podría adentrarse (y perderse) en la disquisición sobre los matices de cada término, lo cierto es que recientemente vienen utilizándose esas denominaciones indistintamente para aludir a la posibilidad de operar con el banco sin necesidad de personarse en sus oficinas. Este fenómeno no es en absoluto nuevo, ya que desde hace años existen el acceso telefónico (banca telefónica) y los cajeros automáticos, que ya ofrecían soluciones tempranas de autoservicio y de gestión de las propias cuentas desde casa. Lo realmente novedoso de la banca digital y su motor de desarrollo y expansión es la oferta de nuevos servicios de valor añadido, sólo posibles a través de Internet u otros medios telemáticos. En general, las web de bancos y cajas no son sino una réplica virtual de algunos de los servicios ofrecidos al cliente en la ventanilla, eso sí, con la comodidad de estar disponibles las 24 horas del día y desde cualquier lugar. De hecho, en cuanto a la accesibilidad, la posibilidad de conectarse al banco mediante un teléfono móvil GSM con mensajes SMS o con protocolo WAP para conocer el estado del crédito o si ha llegado la transferencia tan esperada, supone un avance importante hacia la globalización del sector bancario.
El primer paso en el camino de la evolución hacia la banca digital vino de la mano de las líneas telefónicas directas y los cajeros automáticos. Cuando Internet era conocido por apenas algunos investigadores y grupos universitarios, la mayoría de los bancos venían ofreciendo desde hacía varios años la posibilidad de realizar ciertas operaciones a través del teléfono y de los cajeros.

Operaciones a través del teléfono
Según la entidad, se permite consultar saldos y últimos movimientos, o realizar operaciones más comprometidas, como transferencias a otras cuentas, domicializaciones, compra-venta de valores, aportaciones a Fondos de Inversión o Planes de Pensiones, etc., para lo cual se pone al cliente en contacto con un gestor telefónico que le ayudará y asesorará durante el proceso. Para acceder al servicio se marca un número proporcionado por la entidad al efecto (véase la tabla Servicios ofrecidos por los mayores bancos españoles). Para que se le facilite el acceso a sus datos, es un requisito fundamental que el usuario se autentique previamente, para lo cual se le proporcionan una serie de contraseñas y claves de acceso que deberá revelar al operador telefónico que atiende su llamada, sea éste humano o un programa informático con reconocimiento y generación artificial de voz. Estos servicios en general no añaden nada a lo que se ofrece en las propias oficinas del banco, más allá de la comodidad y flexibilidad de uso. De hecho, sólo suelen estar disponibles en horarios restringidos, aunque más extensos que los de las sucursales, al menos cuando se trata de servicios atendidos por operadores humanos (los llamados gestores telefónicos).
Este servicio es gratuito y para disfrutarlo es necesario firmar antes un contrato, tras lo cual se reciben las claves de acceso y a menudo también una tarjeta de coordenadas, utilizada para dotar de mayor seguridad al servicio (normalmente sólo se le requieren al cliente las coordenadas durante el transcurso de operaciones que involucren movimientos de fondos). El contrato se puede solicitar en las oficinas del propio banco o bien a través de Internet, visitando las páginas de la entidad. En un período de tiempo siempre inferior a 48 horas el cliente queda dado de alta y el servicio se encuentra operativo. Es muy recomendable que la primera acción sea cambiar las claves suministradas por el banco.
Una vez que la mayoría de los bancos y cajas terminaron por ofrecer a sus clientes las comodidades y ventajas de la banca telefónica, dos entidades lanzaron al mercado sendos bancos telefónicos con ficha bancaria propia y sin red de oficinas abiertas al público: el Grupo Argentaria con su Banco Directo, www.bancodirecto.es. y el Grupo Santander con Open Bank, www.openbank.es. Estos bancos poseen la peculiaridad de que, al eliminar las sucursales, pueden ofrecer mayor rentabilidad para el dinero de sus clientes y eliminación de todo tipo de comisiones y gastos de mantenimiento.
En esta misma línea, otras entidades han creado productos semejantes para ser comercializados exclusivamente a través de este canal, como Banco Pastor, Bankinter, Caja de Cataluña, Ibercaja y la Kutxa.
La banca telefónica aún coexiste con la banca por Internet y lo hará por mucho tiempo. Todavía muchos españoles no disponen de ordenador o de conexión a Internet, mientras que un teléfono resulta ubicuo hoy en día. Por otro lado, el usuario medio siente un recelo atávico hacia las máquinas, lo que conduce a una mayor confianza en el teléfono, en la medida en que en la mayoría de los casos cuenta con la importante baza de la presencia de una persona al otro lado de la línea, a la que poder realizar consultas y que atenderá las dudas de los clientes.
Paradójicamente, a pesar de la mayor confianza y seguridad que inspira la banca telefónica, lo cierto es que resulta mucho más vulnerable que la banca en línea por Internet: la línea telefónica se puede pinchar en todo su recorrido (tanto líneas internas en oficinas y edificios como externas, en la calle) y la escucha se puede realizar a distancia con total impunidad. Dado que las conve

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