| Artículos | 01 SEP 1999

Efecto 2000 ¿caos o sensacionalismo?

Tags: Histórico
La primera gran convulsión de la informática desde sus inicios, pero, ¿es la última?
Jorge Pascual.
Se acerca el momento esperado, poco más de tres meses para un fin de año con un amanecer incierto en cuanto a la informática se refiere. Deberíamos preguntarnos si nuestro ordenador y sus aplicaciones resistirán el reto.

Son sólo un par de dígitos, algo que en condiciones normales no pasaría de ser un pequeño error informático, pero su alcance universal hace que se convierta en algo de gran trascendencia. Un error de fechas, equivalente a pasar del 31 de diciembre de 1999 al 1 de enero de 1900, puede ocasionar que las aplicaciones dejen de funcionar y, dependiendo de la importancia de éstas, tratarse de una molestia o de toda una catástrofe.
Se ha escrito mucho acerca del efecto 2000 y sus consecuencias, pero lo más importante para un usuario de PC es saber si sus sistemas informáticos están preparados o no para el acontecimiento. Contra lo que pudiera esperarse, unas sencillas comprobaciones pueden reducir en gran medida la incertidumbre, garantizando que los equipos reúnen los requisitos adecuados.

BIOS
Todos los ordenadores tienen un reloj interno consistente en un pequeño circuito integrado que mantiene la fecha y la hora de forma precisa, aun cuando el ordenador está apagado. Si este reloj se equivoca, el sistema operativo también se equivoca y todo se viene abajo. En realidad, también tiene su parte de responsabilidad la BIOS (Basic Input/Output System, algo así como el programa intermediario entre el software y el hardware) del equipo, pero sea cuestión del hardware o del software de la placa base, la comprobación y tratamiento es similar.
Normalmente, los ordenadores Pentium no deberían sufrir este tipo de problema, siendo más común en máquinas 386 y 486, pero si hace tiempo que se ha adquirido, igualmente se debería comprobar el sistema. Ésto es bastante simple, pudiendo realizarse de forma fiable, tanto desde DOS como desde el BIOS.
Si se hace desde DOS, es necesario insertar un disco de arranque en la disquetera de forma que podamos arrancar desde el mismo. Esto es necesario para que los programas instalados en el ordenador no interfieran con nuestro experimento. Cuando aparezca el cursor, introducimos el comando "date" y cambiamos la fecha al 31 de diciembre de 1999. Igualmente, mediante el comando "time" introducimos las 23:58 (o bien 11:58PM). Apagamos el equipo, esperamos al menos un par de minutos y volvemos a encenderlo arrancando nuevamente desde el disquete. Si la fecha no muestra el año 2000, entonces existen problemas.
La prueba con la BIOS es similar, pero en vez de usar un disquete, entramos directamente en ella al arrancar el equipo (es necesario observar la primera pantalla o consultar el manual del equipo para conocer la combinación de teclas que permite acceder al mismo, aunque normalmente es "supr").
En cualquier caso, nunca hay que olvidar dejar la fecha y hora correcta después de terminar las pruebas.
La solución depende un poco de la naturaleza del problema. Básicamente, en caso de que el sistema pueda trabajar con el siglo XXI, aunque no detectar el cambio, simplemente es suficiente con esperar a llegar al 1 de enero del 2000 y, de forma manual, realizar el cambio oportuno de siglo. También podemos actualizar la BIOS del equipo poniéndonos en contacto con el fabricante, o siguiendo los consejos que se dan en este mismo número de PC World dentro del artículo "Actualizar la BIOS del PC". Por lo general, si ésta se encuentra en una memoria programable (tipo FLASH), es suficiente con bajar el archivo correspondiente de la web del fabricante en Internet y seguir las instrucciones. Si el equipo es muy antiguo, se hace necesario sustituir la memoria (tipo EPROM) que se encontrará en un zócalo en la placa base.
Otra solución sería "parchear" el sistema instalando algún tipo se software que permanezca residente. En este sentido existen numerosas utilidades totalmente gratuitas (Norton y McAffe son dos posibilidades).

Sistema operativo
En general, los sistemas operativos son menos propensos a la influencia del año 2000 aunque determinados módulos o aplicaciones incluidas en el mismo también pueden tener sus problemas particulares. Por lo general, los errores entran dentro de la categoría de males menores sin peligro.
Esto no tiene una solución directa por parte del usuario, sino que es necesario comprobar que la casa fabricante dispone de actualizaciones, algo para lo que Internet puede resultar la solución más rápida y directa. Un pequeño ejemplo: problemas menores de fechas detectados en MS Internet Explorer 4 son solucionados con la versión 4.01 SP 1.
Entre los sistemas operativos más comunes en PC, podríamos comenzar por los propietarios de antiguas versiones de DOS y Windows, los cuales tienen con el fin del milenio una buena excusa para actualizarse. En lo referente a Windows 95, existe un parche (puede bajarse desde Internet) que soluciona toda una retahíla de pequeños fallos (ver cuadro adjunto). Algo similar ocurre con Windows NT 3.51, mientras que Windows NT 4 tan sólo requiere su Service Pack 4. El más robusto en este sentido, probablemente por su modernidad, es Windows 98, que aún así debería actualizarse por vía Internet y asegurarse que el efecto 2000 no le afecta lo más mínimo.
Si nuestro sistema operativo es Windows, algo que sí debemos comprobar por nosotros mismos para evitar posibles mal interpretaciones, es el formato abreviado de fecha que tenemos configurado. El formato por defecto (dos dígitos para el año) es cómodo en circunstancias normales, pero puede resultar contraproducente en un momento tan delicado.
La forma de comprobarlo y cambiarlo, si lo consideramos oportuno, es muy sencilla. Simplemente arrancamos el Panel de Control del sistema y accedemos al icono de configuración regional. Allí nos aparecerá en algún sitio (depende de la versión de Windows) el formato de fecha corta, que suele ser algo así como "d.m.aa". La idea es añadir un par de dígitos al año, como por ejemplo "d.m.aaaa".

Aplicaciones
Sin duda, el Armagedón no va a llegar de manos de problemas como los descritos, dado que tanto la detección como la solución son sencillas.
Otra cosa diferente son las aplicaciones a nivel de entrada de datos y los cálculos que puedan tener asociados. El utilizar dos dígitos para el año plantea la incertidumbre de a qué siglo se va a referir. El método tradicional era utilizar un pivote de forma que si el año era menor, se consideraba posterior al 2000 y viceversa. Si las aplicaciones son antiguas, puede ser que este pivote se encuentre desplazado hacia el pasado o incluso que resulte inexistente.
La comprobación inicial en aquellas aplicaciones que tengamos instaladas es introducir los dígitos del año con cierto margen, por ejemplo "10". Si la aplicación considera que ha sido introducida la fecha 2010 tenemos ciertas garantías de que todo va a ir bien. Por el contrario, si considera que hemos querido introducir 1910, debemos preocuparnos. Por supuesto, depende del contexto correspondiente al campo de fecha, pues no es lo mismo una fecha de un expediente, presumiblemente actual, que una fecha de nacimiento, donde la aplicación debe considerar al pasado mucho más probable.
En general, se pueden plantear muchos más problemas que los referidos a una simple entrada de datos. Algoritmos de cálculo en el interior de las aplicaciones que manipulen fechas y puedan ser afectado

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