| Artículos | 01 JUL 2005

Editorial julio

Tags: Histórico
Isabel Campo.
Prescindir de los cables ha cautivado a usuarios, industria y administraciones en los últimos meses. Contar con ciudades con conexión inalámbrica como en su día ofreció Zamora y a la que se le sumaron otras capitales, o amplias zonas de acceso gratuito como acaba de presentar el ayuntamiento de Leganés, se han convertido en iniciativas políticamente rentables. Ofrecer zonas Wi-Fi en hoteles o aeropuertos es una clave para atraer a los clientes. La industria del PC, desde que Intel presentara su procesador Centrino, ha dado un vuelco hacia la venta masiva de portátiles inalámbricos. Los accesos ADLS Wi-Fi tienen unos crecimientos realmente espectaculares y el número de dispositivos variopintos de acceso inalámbrico se multiplica exponencialmente cada día, mientras que el número de puntos de acceso inalámbrico o hot spots, sólo en Europa alcanzará la cifra de 174.000 para 2009 (según la consultora On World). Esto nos da una idea del interés que esta tecnología despierta en el mercado.
Lo que ocurre, es que este interés creciente por las comunicaciones sin cables –durante el pasado año se vendieron más de 64 millones de sistemas Wi-Fi en el mundo- ha provocado un fenómeno que recientemente hacía patente un estudio del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicaciones (COIT), en el que se daba la voz de alarma sobre el despliegue, un tanto caótico, de las redes Wi-Fi y por lo tanto las consecuencias sobre la calidad y la seguridad de las mismas. Según este mismo informe, actualmente existen más de 50 millones de usuarios con unas previsiones de superar los 700 millones para el 2008 en el mundo. En España las previsiones son de 12.000 redes Wi-Fi para finales del mismo año.
Todo esto abre muchas expectativas hacia este mercado y la lógica preocupación por la seguridad de este tipo de redes. Esta es, probablemente, la principal causa por la que las empresas europeas no parecen demasiado interesadas por esta tecnología. Según un reciente estudio de IDC se asegura que en la encuesta realizada entre 650 empresas de 8 países, sólo el 36,7 por ciento tiene prevista una estrategia de datos inalámbricos seria. Y es que todas las ventajas de las conexiones inalámbricas se pueden volver en nuestra contra, por ello en este ejemplar además de contarles las últimas novedades sobre estas tecnologías y cómo configurar su propia red, le ofrecemos un interesante artículo sobre la mejor manera de proteger su instalación, sus datos y su intimidad.

isabelc@idg.es

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