| Artículos | 01 SEP 1997

Editores de vídeo digital

Tags: Histórico
Adobe Premiere 4.2, Corel Lumiere 1.0, Asymetrix Digital Video Producer 3.5 y Ulead MediaStudio Pro 2.5
David Rodríguez.

Programas para editar vídeo digital destinado tanto a presentaciones en ordenador como a vídeos domésticos o profesionales.

Los problemas típicos de la edición de vídeo en ordenadores personales estaban basados en dos pilares fundamentales: la capacidad de almacenamiento y la tasa de transferencia entre los distintos dispositivos. Eran los eternos problemas de multimedia pero a una escala muy superior, dado que se trata de equipos de desarrollo. Esto implicaba una fuerte inversión de cara a los profesionales y, por otro lado, limitaba la calidad de las presentaciones para ordenador, debido a que un gran sector de mercado tenía ordenadores cuya capacidad de reproducción de vídeo era muy pobre.

Por suerte, el avance del mercado en el terreno de hardware ha logrado paliar dichas deficiencias, consiguiendo discos duros de gran capacidad y bajo precio, CD-ROMs muy asequibles y con velocidades de transferencia impensables unos años atrás, tarjetas gráficas de elevadas prestaciones e incluso nuevos diseños de placas base donde los datos fluyen a altas velocidades, haciendo de la multimedia algo común.

En definitiva, casi cualquier equipo moderno puede montar unas buenas películas con la ayuda de los programas que vamos a analizar y, lo que es igualmente importante, un gran número de ellos podrá visualizar las películas en alta calidad, tanto de vídeo como de audio.

Conceptos básicos comunes

Antes de empezar a comparar los productos, no está de más que los menos entendidos se familiaricen con los conceptos básicos del vídeo digital. En primer lugar, aceptemos que la sensación de movimiento viene dada por el simple efecto de superponer una serie de imágenes fijas (llamadas cuadros o frames) a una velocidad suficientemente rápida para engañar a nuestra retina. Esta velocidad en el caso de nuestra televisión es de 25 cuadros por segundo, cifra muy similar a la de las películas de cine. En un ordenador es posible obtener una sensación de movimiento satisfactoria por encima de los 12 cuadros por segundo, que tiende a ser excelente cuando alcanza y supera los 20 cuadros.

Respecto el tamaño del cuadro, lo más pequeño que se utiliza son 160x120 pixels (punto más pequeño), aunque lo habitual es 320x240. Todas estas resoluciones hoy en día quedan algo desfasadas, pero en antiguos ordenadores son imprescindibles, dado que no serán capaces de reproducir mucho más allá. Sin embargo, para una excelente reproducción en ordenador, o incluso orientado a la televisión, se debería utilizar la clásica resolución de VGA, es decir, 640x480.

Para tratar las imágenes de vídeo analógico, deberemos utilizar una tarjeta digitalizadora. Puesto que esta señal, debido a limitaciones técnicas del pasado, utiliza un sistema entrelazado que convierte un cuadro en dos fases (líneas pares e impares), hemos de considerar que puede darse un fenómeno de parpadeo en las imágenes obtenidas. Para evitarlo, es conveniente digitalizar a un elevado número de cuadros por segundo, aunque luego desechemos parte de ellos. Por último, el producto final debe ser procesado por algún tipo de hardware en caso de que el destino final sea un vídeo. Si se pretende realizar una película sólo para ser ejecutada en ordenadores, habrá que tener en cuenta el medio de difusión empleado, generalmente un CD-ROM.

En lo que respecta al sonido, podemos elegir entre una resolución de 8 o 16 bits. Esto influye en la calidad del sonido y la relación señal/ruido (y gama dinámica). Dicho de otra forma, 8 bits equivalen a unos 48 dB y el sonido contiene un considerable ruido (estilo emisora de radio antigua), mientras que con 16 bits podemos superar los 90 dB, siendo equivalente a la pureza típica de los discos compactos (CD).

Otro parámetro del sonido es la frecuencia de muestreo, que afecta directamente a la frecuencia reproducible (como mucho es la mitad). Puede variar de 11 KHz a 44 Khz, donde en el primer caso oiremos con claridad la voz y los tambores, mientras que en segundo podremos llegar a oír hasta los violines. Vídeo y sonido son combinados en el mismo fichero de manera entrelazada, es decir, cada ciertos cuadros de vídeo va un fragmento de sonido.

Finalmente hemos de considerar la compresión. Se trata de utilizar técnicas que permitan reducir el tamaño del fichero final generado. Así, una película de 320x240, con 24 bits y 15 cuadros por segundo supera los 100 MB de almacenamiento. Las técnicas de compresión permiten reducir muchísimo este valor. Existen técnicas que reducen la información redundante, repetitiva o inutilizada, sin alterar la imagen en sí, aunque la mayoría lleva aparejada una compresión adicional donde la imagen se degrada. El editor debe elegir, según las circunstancias, un balance entre la calidad y el tamaño final.

El tamaño no afecta solamente a la capacidad y disponibilidad del soporte, sino a la tasa de transferencia que puede proporcionar. En este sentido, la velocidad de la tarjeta gráfica, el microprocesador y el bus pueden afectar al rendimiento, pero lo que es definitivo es el ancho de banda del dispositivo que suministra la información. Una película diseñada para funcionar en cualquier ordenador multimedia no debe superar los 300 KB/sg. (CD-ROM de doble velocidad), es decir, que el tamaño de todos los cuadros y música correspondiente a un segundo no debe ser mayor a 300 KB. A las películas generadas o sus fragmentos se les llama clips.

Adobe Premiere 4.2

Premiere es un programa que ya resulta un clásico, aunque esta versión es la primera que saca partido de los entornos de 32 bits. La interfaz del editor es muy atractiva, con ventanas flotantes que contienen innumerables herramientas. En cualquier caso, es recomendable un monitor de cierto tamaño para poder sacar partido de este diseño. Ya al comenzar, se nos muestra un asistente de películas, el cual contiene esqueletos de las opciones más comunes.

El montaje de vídeo se realiza en dos pistas principales, denominadas A y B. A partir de ahí, podemos añadir más de noventa pistas de vídeo destinadas a superposiciones y otras tantas para el audio. Aunque un vídeo que contenga sonido rellena inmediatamente una pista de vídeo y otra de audio, es posible desenlazar esta información (romper lo que llaman un enlace duro o hard), ya sea temporal o permanentemente, a la hora de tratar ambas entidades por separado. No obstante, siempre podremos volver a unir dicha ruptura (o cualquier otro fragmento) mediante un enlace lógico (enlace soft).

El programa tiene muchas herramientas que le dan un aire de profesionalidad. Por ejemplo, tenemos mandos de shuttle para realizar un avance o retroceso a velocidad variable entre los fotogramas (cuadros) de la película y diferentes modos de realizar marcas en las secuencias de vídeo o audio, con el fin de poder alinear todo posteriormente de la forma más adecuada, ya sea sincronizando imágenes o las marcas con el audio. Otra herramienta especialmente útil es la de división (split) que permite la subdivisión de cualquier clip tratándolo a partir de dicha acción en dos entidades diferentes. También es posible el efecto contrario, es decir, enlazar clips.

Una opción interesante permite combinar cuadros de forma que se rellenan huecos al aumentar el número de cuadros por segundo. Los cuadros que faltan son interpolados tomando como base los dos consecutivos. Otra opción es la de los clips virtuales. Se llaman virtuales porque no tienen una existencia física como tal sino que son generados como subproducto al construir el proyecto. Por lo demás, pueden ser tratados como si de un clip real se tratase, combinándolos o visualizándolos.

Pero tal vez lo más profesional resida en las EDL (Edit Decision List) que dan al programa una posibilidad más: la de ser utilizado para edición fuera de línea, es decir, que el programa no utiliza las imágenes definitivas s

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