| Artículos | 01 FEB 2003

Edición de vídeo (I)

Tags: Histórico
Francisco Núñez.
De la mano de Pinnacle Systems comenzamos en este número una serie de cuatro entregas con las que pretendemos ofrecer al lector una guía rápida, sencilla y sobre todo práctica, que le permita introducirse en uno de los campos más apasionantes que hoy por hoy ofrece la informática de consumo: la edición de vídeo digital.

Durante los próximos capítulos abordaremos todos los aspectos relacionados con el vídeo digital: desde el almacenamiento de secuencias en el disco duro del PC, pasando por las diferentes técnicas de edición hasta llegar a la producción final de nuestro trabajo en soportes de última generación como el DVD o Vídeo-CD.
Tanto si es uno de los afortunados poseedores de una videocámara digital como si simplemente quiere recuperar sus viejas grabaciones VHS mediante una capturadora doméstica, prepárese para sacar el máximo partido de su ordenador personal y explotar toda su capacidad creativa.

Videocámaras y vídeo digital
Cuando hablamos de vídeo digital realmente nos referimos al proceso de digitalización de la señal analógica de vídeo que se lleva a cabo en las videocámaras digitales. Éstas, mediante uno o varios sensores CCD (Charge Coupled Device), convierten las imágenes capturadas por las lentes en señales eléctricas que son procesadas y transformadas en datos binarios. Estos datos son lo que se conoce como vídeo digital, que tras un proceso de compresión se almacena en el soporte empleado por la videocámara -por ejemplo, una cinta digital miniDV-.
Éste es, sin duda, un paso de gigante respecto a los sistemas analógicos tradicionales, no sólo por ofrecer una calidad de imagen y sonido infinitamente superiores -alta definición, exactitud en la representación de los colores, audio con calidad CD, etc.-, sino también por la posibilidad de transferir los datos binarios -el vídeo digital- de un soporte a otro, obteniendo copias idénticas, sin ningún tipo de pérdida de calidad respecto a la grabación original.
La llegada de las videocámaras digitales de consumo, cada vez más compactas y asequibles, unida a la potencia de los equipos informáticos actuales, supone sin lugar a dudas una auténtica revolución en un mercado hasta no hace mucho exclusivo del sector profesional. Hoy en día con una videocámara miniDV, un PC de gama media y el software adecuado podemos obtener resultados prácticamente profesionales. Si además a nuestro equipo le añadimos dispositivos de captura de vídeo analógico y una grabadora de CD o DVD, podremos desterrar definitivamente nuestras viejas cintas VHS.

Sistemas de edición lineal y no lineal
Realmente la edición de vídeo no es más que un proceso de reordenación de secuencias de imágenes y sonidos almacenados en cintas o discos, mediante el cual es posible desechar aquellas partes que no nos interesan y disponer una sucesión diferente de las secuencias filmadas.
Tradicionalmente, para este fin se han empleado los llamados sistemas lineales, que implicaban como mínimo la existencia de dos máquinas conectadas entre sí: una dedicada a la reproducción y otra a la grabación de vídeo. Mediante dispositivos intermedios -mezcladores digitales, mesas de sonido, etc.- era posible añadir audio, rótulos, transiciones y otros efectos que debían generarse en tiempo real.
Sin embargo, la edición lineal presentaba varios inconvenientes: la progresiva degradación de la calidad de imagen en cada edición al utilizar soportes analógicos, pequeños cambios suponían repetir gran parte del trabajo y sobre todo la escasa precisión que ofrecían los aparatos domésticos, resultando casi imposible obtener una edición limpia.
La edición no lineal de vídeo es un gran avance en este sentido. Como su nombre indica, la gran ventaja de estos sistemas es que no son lineales, es decir, podemos acceder directamente a cualquier parte de la película, editar y reordenar las diferentes escenas cuantas veces queramos, aplicando filtros y efectos sólo a aquellas partes que nos interesen hasta obtener el resultado deseado, sin repetir todo el trabajo y, lo que es más importante, conservando siempre la misma calidad. Para ello sólo necesitamos un ordenador, software especializado y el hardware que nos permita almacenar vídeo en el disco duro.

Pinnacle Studio 8
Actualmente existe gran variedad de aplicaciones de edición no lineal para nuestro PC, desde sencillas herramientas que podemos encontrar distribuidas con algunos dispositivos y sistemas operativos, hasta complejas y sofisticadas aplicaciones profesionales.
De entre todas, hemos elegido la última versión de Pinnacle Studio, principalmente por su extraordinaria facilidad de uso y gran cantidad de opciones disponibles, que hacen de este programa una opción muy recomendable para aquellos que desean dar sus primeros pasos en la edición de vídeo.
Como ya ocurría en versiones anteriores, el punto fuerte de Studio 8 sigue siendo el cuidado diseño de una interfaz extremadamente intuitiva, que se encuentra dividida en tres ventanas principales: capturar, editar y hacer vídeo. Esta división hace si cabe más fácil trabajar con el programa, presentando con claridad todo el proceso, desde la captura hasta la producción final del proyecto en cinta o disco.
Son muchas las opciones y características que ofrece este programa -extensas bibliotecas de transiciones, rótulos y sonidos, compatibilidad con todo tipo de archivos de audio y vídeo MP3, AVI y MPEG, grabación de VCD, SVCD o DVD con menús interactivos, etc. En este capítulo nos vamos a centrar en las opciones de captura, dejando para entregas posteriores el resto de características que iremos descubriendo paso a paso.
Con el ejemplar de enero de 2003 de PC World entregamos un CD de evaluación de esta herramienta, que podrá utilizar para dar los primeros pasos en edición de vídeo.

La ventana de captura
La ventana de captura de Studio presenta dos modos distintos dependiendo de la fuente de vídeo seleccionada. Así, si trabajamos con vídeo analógico su aspecto será el de la Figura 1, mientras que si seleccionamos una fuente digital, la configuración de la pantalla será como aparece en la Figura 2. En ambos casos, encontramos tres elementos comunes: el álbum, el reproductor y el diskometer.
El álbum, situado en la esquina superior izquierda de la ventana, muestra las escenas detectadas durante el proceso de captura. Estas escenas se basan por defecto en el contenido del vídeo, aunque también es posible, como veremos más adelante, configurar esta detección atendiendo a otros criterios como intervalos de tiempo o fechas de filmación.
A la derecha del álbum encontramos el reproductor. Se trata de una pequeña ventana que mostrará la fuente de vídeo entrante, indicando además el número de fotogramas descartados durante la captura.
Por último, en la parte inferior de esta ventana de captura tenemos el diskometer -Figura 3-, una herramienta de gran utilidad que ofrece información sobre la cantidad de espacio disponible en disco, indicando el tiempo aproximado de grabación restante y permitiendo, además, elegir la calidad e iniciar o detener la captura.
Como hemos comentado anteriormente, esta ventana de captura presenta dos modos de funcionamiento dependiendo de la fuente de vídeo. Así, en

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