| Artículos | 01 ABR 2002

Edición de vídeo

Tags: Histórico
Francisco Nuñez.
El éxito de las videocámaras digitales ha empujado a los diferentes fabricantes a lanzar al mercado soluciones potentes y sencillas que abren definitivamente las puertas de la edición de vídeo al usuario aficionado. En estas líneas presentamos algunas de las soluciones que le permitirán explotar toda su creatividad para sacar el máximo partido a sus grabaciones.

A grandes rasgos, la edición de vídeo no es más que un proceso de reordenación de las secuencias de imágenes y sonidos almacenadas en cintas o discos, que nos permitirá básicamente desechar aquellas partes que no nos interesen y disponer una sucesión diferente de las escenas. Sin embargo, las complicadas técnicas de postproducción que se pueden aplicar y el alto coste de los sofisticados equipos necesarios, han hecho que tradicionalmente este proceso quedase reservado al sector profesional.
La potencia de los equipos informáticos actuales ha cambiado radicalmente este panorama. Así, hoy en día podemos encontrar en el mercado doméstico todo tipo de software y hardware de captura y mezcla de vídeo, que permiten obtener resultados profesionales con una inversión muy pequeña en comparación con el millonario presupuesto necesario hace poco más de diez años para obtener un mínimo de calidad aceptable.

Edición lineal y no lineal
Los sistemas de edición de vídeo tradicionales, conocidos como sistemas lineales, implicaban como mínimo la existencia de dos máquinas conectadas entre sí: una dedicada a la reproducción y otra a la grabación del vídeo.
Este sistema hacía posible grabar de la cinta original el contenido seleccionado y mediante dispositivos intermedios -mezcladores digitales, mesas de sonido, etc.- añadir audio, rótulos, transiciones y otros efectos especiales. Al tratarse de sistemas lineales, toda esta postproducción debía realizarse en tiempo real. Sin embargo, la edición lineal presentaba varios inconvenientes: al utilizar soportes analógicos la calidad de imagen se degradaba en cada edición y, además, pequeños cambios podían suponer la repetición de gran parte del proceso. Por otro lado, los aparatos de grabación domésticos no eran lo suficientemente precisos para evitar, por ejemplo, saltos de cuadro en cortes de plano u otro tipo de errores, resultando muy difícil obtener una edición limpia.
La edición no lineal de vídeo es un importante avance en este sentido. Mediante un ordenador provisto de software especializado y una tarjeta capturadora tenemos al alcance de nuestra mano un completo estudio de edición de vídeo profesional. La gran ventaja del sistema no lineal es la posibilidad de manipular independientemente las secuencias de vídeo capturadas, editando y reordenando las diferentes escenas cuantas veces queramos hasta obtener el resultado deseado, cómodamente y sin pérdida de calidad. Además, la potencia de los PC actuales hace posible aplicar todo tipo de efectos y añadir pistas de audio con calidad digital, ofreciendo resultados prácticamente profesionales.

Captura de audio y vídeo
Las fuentes de vídeo que podemos capturar desde nuestro ordenador personal son de dos tipos: analógicas y digitales. Para capturar vídeo analógico necesitamos un hardware específico. Existe gran variedad de capturadoras de este tipo: desde modelos sencillos y asequibles
-incluidos en muchas tarjetas de vídeo o sintonizadoras de televisión-, hasta soluciones más complejas, con capacidad para comprimir en diferentes formatos y mezclar vídeo añadiendo efectos especiales en tiempo real.
Por otro lado tenemos la posibilidad de transferir el contenido de una videocámara DV -el vídeo digital- a nuestro equipo, transferencia que se realiza a través del puerto FireWire (IEEE 1394). Cada vez son más los productos de edición que incluyen en el mismo paquete una controladora de este tipo. Además, las aplicaciones con capacidad para importar vídeo digital son compatibles con la norma OHCI (Open Host Controller Interface), que permite reconocer cualquier videocámara DV conectada al puerto FireWire y controlarla desde el PC.
Respecto al audio, los programas de edición soportan diferentes formatos, incluido el popular MP3, y en muchos de ellos podremos grabar directamente nuestra voz o un CD de audio durante el proceso de edición. También disponen de mezcladores de sonido para controlar el volumen, el balance e incluso aplicar filtros y efectos especiales de sonido.

Organizar, editar y exportar
Una vez guardado el vídeo en el disco duro, la mayoría de aplicaciones analizan los distintos ficheros y los dividen en escenas. En el caso del vídeo digital, esta división suele basarse en los códigos de tiempo que la videocámara almacena durante la grabación, aunque también es posible realizar esta división según el contenido del vídeo capturado.
Las escenas o clips pueden manipularse cómodamente mediante dos herramientas: la línea de tiempo y el storyboard. En ambos casos simplemente tendremos que arrastrar y soltar los clips para añadirlos a nuestro proyecto.
La línea de tiempo representa verticalmente las diferentes pistas de audio y vídeo mostrando su duración exacta. Se trata de una herramienta flexible y precisa a la hora de controlar cambios de escena o aplicar efectos y transiciones. El modo storyboard, por el contrario, ofrece una visión global muy intuitiva de nuestro proyecto, presentando linealmente, mediante vistas en miniatura, las diferentes escenas que componen la película. Ambos modos de visualización son muy útiles y tienen sus ventajas y desventajas, por lo que cada vez es más habitual que las aplicaciones de edición permitan seleccionar uno y otro sin ningún problema.
Otro de los elementos básicos en todo programa de edición es el monitor o pantalla de vista previa, donde podremos visualizar nuestro trabajo, comprobando el resultado de los diferentes recortes, efectos o transiciones que estemos aplicando.
Al hablar de edición de vídeo no lineal es habitual referirse al término renderización. Con él hacemos referencia a aquellas partes del proyecto en las que, tras aplicar algún efecto, transición u otra operación que provoque cambios complejos en la imagen, será necesario un importante tiempo de proceso de la CPU y, por tanto, no podrá mostrarse en tiempo real.
Una vez que tengamos lista nuestra película sólo nos queda guardarla en algún formato de vídeo -AVI, MPEG, etc.– o volcarla de nuevo a la videocámara digital si ésta cuenta con un puerto DV-IN (FireWire). Además, la mayoría de aplicaciones actuales incluyen el soporte necesario para guardar nuestros vídeos en algún formato de streaming como Real Media, Windows Media o QuickTime, tecnología que permite reproducir el audio y vídeo a medida que se descarga de la Red, sin necesidad de almacenar el contenido en nuestro disco duro.


Adobe Premiere 6
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Al empezar nuestro recorrido por las diferentes soluciones de edición es inevitable referirse al clásico Adobe Premiere, todo un estándar en el mundo de la edición de vídeo profesional, cuyas características y potencia siguen estando muy por encima de la mayoría de propuestas del mercado.
En esta última versión, Adobe apuesta fuerte por el formato DV, ofreciendo un completo soporte p

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