| Artículos | 01 SEP 1999

Ecuaciones incorporadas: una ayuda al alcance de la mano

Tags: Histórico
José M. Alarcón.
Le proponemos algunos servicios que podrá añadir fácilmente a su red para agilizar la comunicación entre varios usuarios, aprovechando aún más las posibilidades que nos brindan las redes locales TCP/IP.

Si hay algo que ha revolucionado la forma actual de trabajar en entornos de oficina, es la eficiencia conseguida a través de los distintos métodos para compartir información rápidamente entre varios usuarios. El correo electrónico es ya una herramienta indispensable en el día a día de muchos profesionales, pero cuando necesitamos comunicarnos con más de una persona al mismo tiempo, existen otros servicios mucho más eficaces que el e-mail. Es aquí donde el uso de servicios ampliamente extendidos en Internet, adquieren una nueva dimensión al ser utilizados en entornos de redes privadas. Con la progresiva implantación del teletrabajo, se hacen necesarios métodos que sustituyan a las reuniones convencionales, la distribución de circulares y los tablones de anuncios. Como habrá supuesto, todo esto tiene desde hace tiempo su equivalente digital en Internet; las conferencias en tiempo real, listas de correo electrónico y grupos de noticias. Actualmente no se concibe ninguna intranet que sólo disponga de los servicios más extendidos, como publicación en páginas web, servicio de ficheros y correo electrónico, sino que la tendencia es integrar cada vez más servicios de Internet en nuestra red local. Linux, como sistema operativo orientado a redes, es capaz de ofrecer todas las posibilidades que actualmente nos brinda la Red de redes. Gracias a su escalabilidad, podemos tener la seguridad de ser capaces de implementar estos recursos en nuestra red, para nuestro propio beneficio, incluso en equipos que se hayan quedado totalmente obsoletos para su uso en el trabajo diario. Así, un simple 386 que tengamos olvidado, puede resultar perfectamente competente para albergar un servidor de charlas IRC, uno de listas de correo o, incluso, un servidor de noticias con un reducido número de grupos y usuarios.
En definitiva y como siempre, se trata de implementar en nuestra red, aquellos servicios de Internet que puedan ofrecernos ventajas en entornos más reducidos.

Charlas en tiempo real
Hoy por hoy, la videoconferencia sólo penetra en grandes compañías, con una buena infraestructura que les permita hacer uso del considerable ancho de banda que requiere para empezar a considerarse funcional. En cambio, las charlas en modo texto, siempre han gozado de una excelente popularidad, desde los comienzos de Internet, dado que los requerimientos por usuario conectado son realmente bajos.
Estos programas son frecuentemente utilizados en servidores reales en Internet, por lo que la potencia y la abundancia de opciones y características es sorprendente. Si planea abrir el uso de su servidor IRC a todo el mundo, debería aprenderse algunas técnicas de administración de estos servidores, a fin de ser capaz de controlar a los usuarios, moderarlos y expulsar a invitados “no deseados”. En estos casos la formación de los llamados operadores de IRC es muy importante a fin de preservar el “orden” en los distintos canales. Como usuario es muy aconsejable que conozca algunas de las posibilidades que los servidores IRC le ofrecen, como son los comandos estándares de IRC que funcionan en modo texto con cualquier cliente.
Existen distintos servidores IRC para Linux, la mayoría de ellos bajo la Licencia Publica General de GNU. En www.freshmeat.net/appindex/daemons/irc.html puede encontrar un lista completa y actualizada con todos los disponibles. La mayoría de la gente se decanta por el servidor ircd de Undernet.

Servidor IRC de Undernet (ircd)
Es el utilizado y desarrollado por Undernet, una de las redes IRC más grandes del mundo, con un conjunto de servidores que se extienden por tres continentes y comunica a una comunidad virtual de más 30.000 personas, todos los días. Normalmente, los servidores que están afiliados a esta red, disponen de un enorme ancho de banda, a fin de atender eficazmente a miles de usuarios en todo el mundo. Pero para nuestros propósitos, una pequeña red local o una red corporativa privada con conexión a Internet, los requerimientos necesarios no son tan elevados. Un simple PC 386 con Linux, será más que suficiente para utilizarlo como servidor de charlas. Si el número de usuarios que acceden desde Internet es muy elevado, lo ideal sería acceso RDSI, aunque para 10 usuarios o menos, una simple conexión por módem cumplirá bien la función.
Puede encontrar las últimas versiones de este servidor en www.wildstar.net/ircd-dev. que se encuentran en código fuente. En la sección Linux del CD que PC World regala este mes, incluimos la última versión disponible en el momento de cerrar esta edición, así como los binarios ya preparados en formato RPM. En distribuciones que soporten el sistema RPM, basta con instalar el paquete con el comando rpm de la manera habitual, rpm –Uvh ircd-2.9.32-1.i386.rpm. Si decide usar la última versión disponible, o actualizarse a la última revisión publicada en la web, tendrá que compilar ircd usted mismo.

Compilación de ircd
La compilación es bastante sencilla, si bien la enorme cantidad de opciones que se pueden seleccionar abruman a cualquier principiante. La mayoría están orientadas a optimizar el funcionamiento y establecer limitaciones, mejorando las posibilidades de seguridad, de cara al “mundo exterior”, Internet, aunque para nuestros propósitos, podemos simplemente aceptar las opciones por defecto.
Se descomprime el fichero .tgz (tar xvfz ircu2.10.00.tgz -C /dir_destino ) y una vez dentro del directorio creado, se ejecuta el guión configure (./configure) que determinará algunos parámetros de nuestro sistema. Seguidamente tenemos que seleccionar algunas opciones de nuestro servidor. Para ello ejecutamos make config y se nos presentarán una nada despreciable cantidad de preguntas acerca de ciertas características de funcionamiento de nuestro servidor IRC que podemos personalizar. Para instalaciones dentro de redes privadas en las que el acceso de usuarios externos esta limitado, basta con escoger las opciones por defecto que se nos proponen pulsando la tecla Intro. Después de esto, sólo nos queda compilar el programa e instalarlo correctamente en el sistema. Esto se lleva a cabo con make ; make install.
Debido a los problemas de seguridad que pueden surgir a raíz de que el servidor ircd se ejecute con permisos de superusuario (root), el programa esta pensado para que no funcione con UID=0 y GID=0, es decir, identificador de usuario y de grupo del administrador. Por ello, debemos activar el bit suid del archivo y hacerlo propietario de un usuario corriente. Lo común es crear un nuevo usuario del sistema, como por ejemplo ircd, que será utilizado únicamente por el servidor ircd.
adduser ircd
chown ircd.ircd /usr/local/lib/ircd
chmod +s /usr/local/lib/ircd
El bit de suid lo activamos para que si es arrancado al inicio del sistema, lo haga con los privilegios del usuario ircd y no como root. Nos queda ajustar un poco la configuración del servidor, mediante su archivo de configuración /usr/local/lib/ircd/ircd.conf. Por defecto no viene ninguno creado, por lo que es una buena idea copiar el fichero plantilla de ejemplo y modificarlo a nuestro gusto (cp /usr/local/lib/ircd/sample.conf /usr/lo

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