| Artículos | 01 SEP 2006

DNIe: Nuestra identidad digital a salvo

Tags: Histórico
En 2008, todos tendremos este nuevo documento electrónico
Arantxa Herranz.
Tras la prueba piloto llevada a cabo en Burgos, la emisión del DNI electrónico (DNIe) se ha ampliado a 13 ciudades más, cumpliendo así los plazos para que, en 2008, todos los españoles cuenten con este documento que, además de las ventajas “tradicionales”, aporta muchas otras en la Sociedad de la Información. Entre ellas, salvaguardar siempre nuestra identidad en Internet y poder verificar a nuestros interlocutores, así como poder hacer, con total garantía, muchos trámites con la administración y otras empresas.

Con más de 50 años a sus espaldas, el Documento Nacional de Identidad (DNI) es el encargado de acreditar la identidad, los datos personales que en él aparecen y la nacionalidad española de su titular. Por eso, el único organismo capaz de emitirlo es la Dirección General de la Policía, dependiente del Ministerio del Interior. Una misión que va a seguir llevando a cabo con la proliferación de las redes telemáticas, especialmente Internet, con el fin de poder tener la misma certeza con la que diariamente trabajamos de manera off-line, pero con un DNI adecuado a estas nuevas circunstancias: el DNIe.
Tras una primera experiencia en Burgos, la Policía Nacional ha ampliado la expedición de este DNIe a otras 13 ciudades, por lo que todos los que residen en Burgos, Aranda de Duero, Miranda de Ebro, Zamora, Palencia, Segovia, Salamanca, Béjar, Ávila, Soria, Valladolid, Medina del Campo, Santander y Torrelavega cuenta con este DNI electrónico, que se prevé que esté en manos de todos los españoles a partir de 2008.

Las posibilidades del DNIe
Con la llegada de la Sociedad de la Información y la generalización del uso de Internet se hace necesario adecuar los mecanismos de acreditación de las personas a la nueva realidad y disponer de un instrumento eficaz que traslade al mundo digital las mismas certezas con las que operamos cada día en el mundo físico y que, esencialmente, son, el poder acreditar electrónicamente, y de forma que no quepa la menor duda, la identidad de la persona. Además, también se exige poder firmar digitalmente documentos electrónicos, otorgándoles una validez jurídica equivalente a la que les proporciona la firma manuscrita.
Para poder cumplir con estos preceptos, el Documento Nacional de Identidad electrónico (DNIe), tiene, como principal novedad respecto al tradicional, la incorporación de un pequeño chip, en el que se guarda (de manera segura) la información relativa a su propietario. Una información que, además, se procesa internamente.
Por ello, y aunque la apariencia de este nuevo DNIe es similar al que seguramente guarde en su cartera, el nuevo es una tarjeta de plástico, en lugar de la tradicional cartulina plastificada, e incorpora nuevas y mayores medidas de seguridad, que nos permitirán, además de acreditarnos de manera habitual, acceder a los nuevos servicios de la Sociedad de la Información. Es decir, podremos llevar a cabo, pero a distancia, los trámites con las Administraciones Públicas que ahora nos exige ir a la ventanilla, así como diversas operaciones con empresas y ciudadanos.
Aunque previamente tendrán que instalarse las aplicaciones necesarias, este nuevo DNIe nos permitirá, de una manera más cómoda y segura que hasta la fecha, realizar todo tipo de compras a través de Internet, efectuar transacciones seguras con entidades bancarias, acceder al edificio donde trabajamos sin necesidad de poseer otra tarjeta acreditativa, así como emplear de forma segura nuestro ordenador personal (se espera que, en breve, todos lleven incorporado un lector adecuado para poder sacar partido de este DNIe) o, simplemente, mantener una conversación por Internet con alguien teniendo la certeza de que nuestro interlocutor es quien dice ser.

Medidas de seguridad
En este nuevo se mantienen las medidas de seguridad del documento tradicional, pero se añaden algunas nuevas. Además del mencionado chip criptográfico, en el que se guarda el certificado electrónico (con el que se verifica la personalidad del ciudadano) y que nos permite firmar electrónicamente con la misma validez jurídica que la firma manuscrita, además de otro certificado de la Autoridad de Certificación emisora, se suman las claves para su utilización, la plantilla biométrica de la impresión dactilar del ciudadano, su fotografía digitalizada, la imagen digitalizada de la firma manuscrita así como los datos de la filiación del ciudadano. Y, además, se han añadido otros elementos de seguridad del documento, para impedir su falsificación.
Las medidas de seguridad físicas se pueden dividir en dos tipos: aquellas visibles a simple vista (como las tintas ópticamente variables o los relieves, fondos de seguridad) y las que únicamente son visibles y verificables mediante medios ópticos y electrónicos (tintas visibles con luz ultravioleta o microescrituras).
Por si fuera poco, el DNIe también incluye medidas de seguridad digitales, como la encriptación de los datos del chip o el uso de PIN (clave personal de acceso), que puede ser modificado por el usuario siempre que así lo desee, aunque para ello tendrá que acudir a una comisaría donde se emita el DNIe o mediante Internet. Eso sí, esta última opción no será válida si el usuario no recuerde su clave o ésta se encuentre bloqueada al superar el número de tres intentos con un PIN incorrecto.
Así pues, parece evidente, y así lo confirma José Luis Díez Aguado, Jefe de Unidad de Análisis y Programación de la Subdirección General de Gestión y RRHH de la Dirección General de la Policía y Director Tecnológico del proyecto de DNI electrónico, en una entrevista con Netfocus.com, que los asuntos de mayor preocupación a la hora de desarrollar este proyecto han sido la seguridad y la aplicación de la normativa europea y española en la materia.

Firma electrónica por todas partes
Casi todos los implicados, de una forma u otra, en el desarrollo del DNIe constatan que este nuevo documento supone un paso de gigante en el desarrollo de la Sociedad de la Información en nuestro país, sobre todo porque generaliza la firma electrónica.
Una circunstancia que, según Carlos Abarca, director general de Netfocus, abre las puertas a “innumerables opciones de interrelación electrónica a todos los niveles” (entre ciudadanos, entre ciudadano y Administración Pública o entre empresas) y que, además, y tal y como expresa Jordi Buch, jefe de producto de Safelayer, “aproxima a los ciudadanos a una relación más segura y fiable con el entorno digital y contribuye con valores indudables que minimizan el riesgo en caso de perdida o robo, comparándolo con su versión convencional, evitando con ello la perpetración de delitos donde se puede utilizar la suplantación de la personalidad”.
Pero, además, este DNIe permite acercar al ciudadano las posibilidades que brinda la tecnología PKI, que, según estos expertos consultados por PC World, nos va a permitir disponer de nuevos servicios “más seguros, más eficientes y de mayor calidad”. Para que nos entendamos, gracias al DNIe ya no serán necesarias otras acreditaciones que, a día de hoy, debemos utilizar. Por ejemplo, la que se ha de presentar si optamos por hacer la declaración de la renta por Internet. Eso sí, aquellas empresas que, en estos momentos

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