| Artículos | 01 MAY 2001

Distribución de música online: el reto de pasar por caja

Tags: Histórico
Toñi Herrero.
La industria discográfica, sensiblemente preocupada por los dígitos que están alcanzando los servicios gratuitos de distribución de música online, y ante las cifras que ofrecen consultoras como Forrester Research -que pronostica que para 2006 los consumidores reducirán a la mitad su gasto anual en CD-, ha decidido tomar cartas en el asunto. Dos iniciativas, lideradas por las cinco grandes compañías discográficas, han diseñado el siguiente paso a Naspter: el desembolso por los servicios. Ahora se trata de definir por qué funciones añadidas está dispuesto a pagar el usuario.

Esgrimiendo derechos como la propiedad intelectual de los artistas, las discográficas han litigado con los sistemas de distribución gratuita como Napster y MP3.com. Sin embargo, no todos los artistas ven tan claro que estos sistemas les puedan perjudicar. De hecho, estas plataformas han recibido el apoyo de grandes cantantes como Prince, quien ha anunciado el estreno en Napster en exclusiva de su último single. Otros, como Chuk D, miembro del grupo de rap Public Enemy, y la cantante Alanis Morissette han criticado que este debate sobre distribución de música por la red de manera legal se ha realizado al margen de los propios autores. Además, Internet supone un excelente medio de promoción, especialmente para aquellos que inician su andadura y para los que, a veces, resulta difícil llegar hasta un sello discográfico.
Las cifras son muy elocuentes: se prevé que el mercado europeo de música online genere un volumen de ventas de más de 2.000 millones de euros en el año 2006. La distribución digital de música también experimentará un notable aumento, llegando a suponer casi 800 millones de euros entre servicios de suscripción y música a la carta, según datos de Jupiter MMXI. A pesar de ello, la consultora cree que en esas fechas la mayor parte de las ventas online de música aún se realizará con el formato de CD (63%). A esto hay que añadir los datos de usuarios que ha conseguido Napster: sesenta millones en todo el mundo. Se perfila primordial no quedarse fuera de este suculento pastel que está demostrando ser la música digital.

Pasarse al enemigo
Mientras seguimos pendientes del veredicto final sobre el caso Napster, dos iniciativas dirigidas por las grandes compañías discográficas han supuesto el reconocimiento de que, aunque se consiga derrotar al servicio de intercambio gratuito de ficheros musicales, han de sumarse a la nueva tendencia. Ha sorprendido la abanderada por Bertelsmann, compañía que invirtió 60 millones de dólares en Napster para que desarrollara un sistema de pago por suscripción. Aunque, según su CEO Andreas Schmidt, “Napster sigue más vivo que nunca; yo creo en la marca y los servicios”, la compañía, junto con AOL Time Warner, EMI y RealNetworks, ha lanzado una plataforma para la distribución de música por suscripción. MusicNet, que estará funcionando a finales de verano, contará con los catálogos musicales de las discográficas suscriptoras. “El formato digital no es enemigo de la industria discográfica de por sí, sino que puede favorecer la creación de nuevos canales de distribución”, comenta Schmidt. Por otro lado ha aparecido Duet, de la mano de Vivendy Universal y Sony Music, un servicio de distribución de música online para abonados que estará disponible este verano a través del portal americano de Yahoo.
Sin embargo, Forrester Research ha recortado sus previsiones -lanzadas en septiembre del pasado año- sobre las ventas a través de Internet de música digital, que incluía las descargas de ficheros y los CD físicos, pasando de los 80.000 millones de dólares a los 60.000 millones de dólares. Tres razones han motivado este movimiento. En primer lugar, el auge que ha tenido la distribución gratuita de ficheros musicales. De hecho, según la consultora, el 52% de los consumidores online descarga música de manera gratuita y más de la mitad de ellos tiene claro que no pagaría por bajarse los ficheros. Es más, si finalmente se decidiera judicialmente el cierre de Napster, buscarían otro método para copiar canciones de los amigos. Un dato a remarcar, aportado por Jupiter MMXI, casi un 24% de los usuarios de esta aplicación son españoles, muy por encima de los americanos. Por el contrario, España es uno de los países menos receptivo a los servicios de suscripción. Además, se producirá un descenso de las ventas físicas de CD, ya que la gran calidad de audio de este soporte no será, asegura Forrester Research, suficiente motivo para arrancar a la gente de la gratificación que supone la descarga instantánea de música y su portabilidad en otros dispositivos.

Pagar en caja
Otra de las razones que encuentra Forrester Research para mostrarse menos optimista con la comercialización a través de la Red es que los servicios de pago por descargas digitales acaban de comenzar. Olivier Beauvillain, analista de Jupiter MMXI, señala que “estamos en el año cero de la distribución de la música digital. Hasta 2003 el consumidor no comenzará a pagar por la música digital”. Según Forrester Resarch, un 70% estaría dispuesto a pagar unos nueve dólares al mes por una suscripción digital. Jupiter MMXI señala que la clientela desembolsaría por servicios de suscripción, pero quiere algo más que sólo música. “Es evidente que se han de mejorar los contenidos para ello, porque en realidad los consumidores sí que están acostumbrados a pagar por la música”, señala Beauvillain.
La propuesta de la consultora para conseguir que los internautas pasen por caja consiste en realizar una segmentación de los servicios. Comprendería tres niveles: el primero, gratuito pero con un catálogo limitado y con una baja calidad de audio; uno intermedio, con calidad de CD, amplio pero también limitado en las descargas y con derecho a descuentos y newsletters; y el premium, con calidad de audio de CD, catálogo ilimitado en descargas y contenidos en exclusiva, entrevistas, descuentos e información. La clave para conseguir una migración en la mentalidad de los usuarios que consideran que en Internet todo ha de ser gratis a otros que estén resueltos a desembolsar estriba en los descuentos en eventos y en artículos de merchandising (camisetas, posters, llaveros y otra parafernalia), concluye Forrester Research. Así, un 26% demandaría descuentos en conciertos, eventos y merchandising. La calidad, así como la garantía de que se trata de archivos libres de virus, también es un requisito. Otros elementos por los que el usuario pagaría son la ausencia de publicidad, mayor información sobre los artistas, chats con los artistas e información, imágenes y otros datos en exclusiva sobre los mismos. Sin embargo, un 36% de los consumidores no abonaría a cambio de estas características.

Otros se suben al carro
Aprovechando el tirón, otras empresas han presentado sus opciones. Microsoft ha lanzado MSN Music, un nuevo canal dentro de su red de servicios que funcionará en streaming, por lo que no permitirá la descarga de ficheros, aunque no se descartan las compras de archivos digitales desde Internet. El servicio, que es gratuito, se sirve de la aplicación Windows Media y se inaugura con más de 200 títulos. MTVi Group ha llegado a un acuerdo con la comp

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