| Artículos | 01 DIC 2004

Diferencias de la cámara digital

Tags: Histórico
Oscar G. Peinado.
Hasta ahora hemos explicado los principios básicos de la fotografía tal y como la conocíamos hace unos años, pero ¿qué hace que la fotografía digital sea diferente? En realidad toda la diferencia parte de un solo elemento: el sensor.

En una cámara digital no hay película que cargar, de modo que, para empezar, no podemos elegir la sensibilidad al comprarla como habíamos dicho. Además, el tamaño del sensor es diferente en cada cámara, así que no podemos saber a priori el efecto que causará un objetivo de determinada longitud focal. Por otra parte, la cortinilla del obturador simplemente no existe y el encuadre siempre se puede hacer a través del objetivo, aunque la cámara no sea réflex... Vayamos por partes.

El sensor
Las primeras cámaras digitales utilizaban un sensor de tecnología CMOS, que fue descartado a favor de los CCD por la baja calidad que ofrecían. Sin embargo, recientemente se han vuelto a empezar a usar en algunas cámaras de gama alta e incluso profesionales, con resultados excepcionales. Así pues, el tipo de sensor no debe ser un factor decisivo a la hora de comprar una cámara.
Básicamente el sensor está compuesto por una serie de elementos sensibles a la luz (píxeles) que forman una matriz rectangular. Cuando se hace una foto no existe (normalmente) una cortinilla que haga de obturador. En su lugar simplemente se activa electrónicamente el sensor durante un tiempo determinado. Por eso las cámaras digitales pueden ser completamente silenciosas e imitan el sonido del obturador mediante un altavoz para que el fotógrafo sepa que la foto ya está hecha. Después la información se manda a un microprocesador que le puede aplicar algún tratamiento antes de guardarla en la memoria.
El sensor no puede cambiarse, por eso se suele contar con un control que permite ajustar la sensibilidad para poder elegir si queremos trabajar a 800 ISO porque el ambiente es oscuro o a 50 ISO si es muy luminoso. Al igual que ocurría en la película, cuanto mayor es la sensibilidad, peor es la calidad de la foto, aunque en este caso es porque los sensores introducen ruido electrónico cuando se ajustan a sensibilidades muy elevadas.
Como ya hemos avanzado, los sensores suelen ser de tamaño menor a los 24 x 36 mm del carrete de 35 mm, de manera que para conseguir el mismo factor de ampliación que en una cámara de carrete, se deben utilizar objetivos más pequeños. En cámaras compactas esto es una ventaja al permitir miniaturizarlas más, pero en las réflex de objetivos intercambiables no siempre es así. Por ejemplo, la Canon EOS 300D utiliza un sensor de tamaño APS-C y, al ser menor que los carretes de 35 mm, introduce un factor de multiplicación de 1,6 en el “efecto” de la distancia focal del objetivo. Por lo tanto, si dispone de un objetivo de 200 mm, al montarlo en esta cámara su equivalente a 35 mm será de 320 mm. Esto es excelente si necesita teleobjetivos largos, pero ¿qué ocurre si necesita un angular de 28 mm? Pues que debería poner un objetivo de 18 mm, que suelen ser bastante más caros que los de 28. Por ese motivo el fabricante ha diseñado un objetivo específico para que estas cámaras puedan montar un zoom 28-88 (equivalente) sin grandes desembolsos. En las cámaras compactas no es raro encontrar objetivos de 6 mm que equivalen a unos 40 en fotografía de 35 mm, lo que quiere decir que su sensor es mucho más pequeño que el APS.

El visor
La pantalla TFT que utilizan las cámaras digitales es en realidad una forma de mirar a través del mismo objetivo; en ese sentido cumplen la misma función que los sistemas réflex. Sin embargo tienen algún inconveniente: para empezar no siempre se ven bien cuando les da el sol directamente, y tienen un cierto tiempo de refresco, por lo que las escenas con movimiento pueden sufrir algún retraso. Además, en las más pequeñas no es fácil componer la fotografía y realizan un elevado consumo de batería.
Normalmente se utilizan dos visores: el TFT y otro de tipo óptico, como los de las compactas de carrete. Algunos fabricantes incluso sustituyen el visor óptico por otra pantalla TFT más pequeña, que reduce o elimina los problemas de consumo y luz directa del sol. En otros casos, se prescinde de cualquier pantalla TFT para hacer la foto y se utiliza un sistema réflex real. En cualquier caso, siempre que se use una pantalla TFT desaparece el error de paralaje, al igual que cuando se utiliza un sistema réflex real.
En las cámaras que mantienen la cortinilla del obturador mecánico no es posible utilizar la pantalla TFT para componer la imagen, puesto que el sensor permanece tapado y sólo se descubre durante el breve instante de tomar la fotografía.

El procesador
Como ya hemos avanzado, entre el sensor y la tarjeta de memoria la información pasa por un microprocesador. En este punto se puede aprovechar para realizar una serie de funciones que en fotografía química no se pueden hacer o se realizan mediante filtros o procesado posterior. Por ejemplo, las antiguas fotos en blanco y negro, con el paso del tiempo adquieren un tono sepia característico. Un recurso muy utilizado en fotografía artística es forzar la aparición de esta tonalidad para dar un aire nostálgico a una foto recién hecha. Para ello, después de revelar y hacer la copia en papel hay que aplicar un proceso químico que se llama “virado al sepia”. Con una cámara digital es mucho más fácil, sólo hay que seleccionar ese efecto en el menú y la foto saldrá automáticamente en sepia. En otros casos se pueden aplicar filtros de color, algoritmos de mejora de la nitidez, de la saturación, etc.
Una de las mayores ventajas de este procesado es el balance de blancos. Cuando se utiliza película fotográfica, se encuentra calibrada para un tipo de luz (luz de día, incandescente...). Si se quiere hacer una foto en condiciones de luz para las que la película no está diseñada hay que emplear filtros. Por ejemplo, la luz solar es más azulada (aunque a simple vista no lo parezca) que la incandescente, y la luz de los fluorescentes suele ofrecer tonos verdosos. En las cámaras digitales hay un control de balance de blancos y cada foto se puede hacer con un ajuste diferente y a veces incluso personalizado.
Además, el procesador puede aplicar filtros de reducción de ruido que mejoren la imagen captada por el sensor. Esto es de suma importancia si utilizamos sensibilidades muy altas (800 ISO o más), pues como ya hemos dicho es cuando más ruido se introduce.

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