| Artículos | 01 SEP 1999

Detección y corrección del efecto 2000

Tags: Histórico
David R. Vidal.
Prepararnos para el efecto 2000 de forma manual puede ser una tarea sencilla, siempre y cuando tengamos un solo ordenador sin demasiada carga de aplicaciones y datos, o bien, una labor chinesca si son varias máquinas o si la colección de aplicaciones y datos a la que debemos enfrentarnos es digna de un coleccionista.

Es en un contexto de ordenadores llenos de información donde entran en juego aplicaciones como las que se analizan en este artículo, cuya parte más positiva es que ahorran tiempo al usuario, a la vez que detectan de una forma específica aplicaciones y archivos potencialmente problemáticos.
En realidad, estas herramientas deben considerarse como un apoyo analítico a usuarios más o menos expertos y no como un proceso totalmente automatizado. En efecto, dejando aparte los problemas relativos a la BIOS, tanto en aplicaciones como en datos, tan sólo se identifican problemas potenciales sin solucionarlos. Será el usuario el encargado de juzgar la peligrosidad real de tales advertencias y practicar los cambios si procede. En muchos de los casos, las advertencias ofrecidas resultan injustificadas: no son lo que parecen, sino que se trata meros decorados inofensivos que han engañado al analizador.
Un caso especial son las aplicaciones comerciales de amplia difusión. La base cognitiva del analizador no es ni más ni menos que una base de datos constituida por dos tipos de informaciones: aplicaciones con problemas conocidos, así como un relato de los mismos y aplicaciones que el fabricante asegura haber comprobado, careciendo de efectos perjudiciales. Cuanto más completa y extensa sea esta base de datos más provechoso será el análisis efectuado.
Hemos de decir que no están aquí todas las herramientas del mercado, las cuales han ido apareciendo en gran número conforme nos aproximábamos a la fecha fatídica, sino aquellas que hemos considerado como las más populares.

BIOS versus datos
Podría parecer, ya que todos lo proclaman, que eliminar los problemas de la BIOS es algo muy importante. Nada más lejos de la realidad. Si el problema existe y tiene solución, tan sólo hay que esperar al 1 de enero del 2000 para, manualmente, hacer un ajuste que no lleva más de unos segundos: cambiar al año 2000. Por el contrario, si no tiene solución, ya que estamos ante uno de esos extraños BIOS mal nacidos, entonces no hay parche que valga y es necesario acudir al fabricante de la placa base.
Es cierto que no es aconsejable esperar a que el sistema falle, pues podría tener consecuencias negativas en ciertos aspectos como el sistema de archivos, licencias de software, etc..., pero no es menos cierto que en cualquier momento podemos hacer la prueba correspondiente arrancando desde un disquete o, más sencillo todavía, ejecutando alguna de las docenas de utilidades gratuitas que hacen esta comprobación (en el CD-ROM de este mes puede encontrar algunas de ellas).
La verdadera preocupación, sobre todo para empresas y profesionales, son las bases de datos, las aplicaciones que las gestionan, así como otros elementos susceptibles de errores tales como, por ejemplo, hojas de cálculo o scripts de código.
El análisis adecuado de estos aspectos será el que determine la verdadera potencia del producto.

Centennial 2000 Pro
La interfaz que nos ofrece este producto es bastante espartana, al menos si lo comparamos con las otras aplicaciones aquí comparadas, aunque suficientemente agradable para los cometidos que hay que realizar. En realidad, estamos ante un producto orientado a la empresa, donde se valora más la eficacia y rigurosidad de los análisis efectuados que los excesos en cuanto a presentación se refiere.
Las tareas efectuadas por Centennial se pueden clasificar en tres partes: detección de problemas en la BIOS y RTC, inventariado de aplicaciones con archivos de datos y gestión y exploración de los mismos. Para ello, existen tres versiones diferentes: 2000, 2000 Plus y 2000 Pro, que se corresponden, en cuanto a prestaciones se refiere, con las partes que hemos mencionado. Es decir, que la versión 2000 a secas sólo acomete la primera parte, 2000 Plus la primera y segunda y 2000 Pro las tres.
La herramienta puede ser utilizada de forma individual en un PC, pero cuando obtiene sus máximas ventajas es en redes de múltiples ordenadores, donde la comprobación, uno a uno, puede ser una ardua tarea.
La idea de Centennial es que desde un único punto, podamos controlar todo el sistema informático utilizando como medio a una presumible red local. Se puede instalar en el servidor sin problema, realizando un test en cada PC cuando los usuarios se conectan a la red.
En términos prácticos, desde una herramienta administrativa llamada Control Center, es posible comprobar, corregir, explorar y generar informes. Por así decirlo, en algún lugar es necesario guardar toda esta información y la habitual base de datos recibe el nombre de Repository. En cada estación cliente es necesario ejecutar un pequeño programa (Workstation Agent) que es el que se conecta con el centro de control y ejecuta sus comandos. Las redes locales soportadas son aquellas basadas en Windows NT, Novell e Intranet.
Si no existe red, el método de trabajo es recorrer con un disquete, en el cual se contiene el agente, cada uno de los puestos de trabajo. Éstos son analizados y los resultados de tal análisis almacenados en un archivo de forma que con posterioridad pueda ser volcado al repositorio global. Desde el centro de control podremos entonces obtener todo tipo de informes acerca del sistema.
La primera comprobación siempre es la de la BIOS, donde se hacen las típicas operaciones del año (entre 1999 y 2000). Gracias al sistema de red, es posible comprobar todos los puestos de forma remota y aplicar, si procede, el correspondiente parche. En caso afirmativo, es decir, el parche es instalado, se va comprobando ocasionalmente que el parche continua operativo, no vaya a ser que algún usuario lo haya borrado inadvertidamente. Si esto sucede, se reinstala automáticamente.
En lo referente a la comprobación de aplicaciones y datos, se trata de realizar una exploración en base a ciertos filtros establecidos por el usuario. Evidentemente, existe una lista de aplicaciones que se suministra con el producto, pero también es posible añadir nuestra propia lista con aquellas aplicaciones que estamos utilizando. Por el contrario, también es posible especificar los criterios inversos, es decir, establecer aquellas aplicaciones que no deban ser buscadas, o bien aquellos subdirectorios donde no se deba intervenir.
Una búsqueda similar acontece en los datos, donde se establecen las extensiones de los archivos que interesan localizar. La idea es localizar posibles formatos de fecha dentro de los archivos. A continuación, es posible visualizar los problemas potenciales que puedan presentarse en cada documento. Por ejemplo, supongamos una hoja de cálculo de Excel, los aspectos que podrían considerarse problemáticos según Centennial son los siguientes: fecha mostrada en formato corto, sea de Windows o de Excel, fecha anterior a 1920, funciones que trabajan con fechas, fórmula donde aparece el entero 1900 o un texto que se supone que contiene dos dígitos correspondientes al año.
Finalizados todos los procesos de análisis, le toca el turno a los listados. Es posible generar un elevado número de informes acerca de determinadas características del sistema informático. En cada uno de ellos se muestra una relación de máquinas

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