| Artículos | 01 ABR 2008

Desvelamos cómo hacer del comercio electrónico su negocio

Tags: Histórico
Gustavo A. Ricote.
La necesidad puede surgir de ampliar un comercio existente, la presión de la competencia o simplemente una nueva iniciativa. Lo cierto es que ahora es realmente sencillo crear, de forma sencilla, una tienda virtual y, además, la inversión también es mucho menor que para una empresa física. A continuación revisamos seis sistemas de comercio electrónico de diversa concepción y mostramos todo aquello que debe tener en cuenta en el momento de elegir la mejor solución para que su proyecto de tienda on-line cuente con las máximas oportunidades de éxito.

Cuando la página web de su empresa se queda corta con la simple función de escaparate de productos o servicios, es hora de pensar en ampliarla con una verdadera relación comercial en línea. Puede parecer algo temerario pero, como en la vida real, poniendo las medidas de seguridad necesarias, el riesgo es mínimo. Y el coste puede ser realmente bajo como para no planteárselo en serio.
La plataforma de internet permite la venta de productos y servicios a cualquier persona del planeta centralizada en una simple localización y sin limitaciones de horarios comerciales, ya que una tienda virtual está abierta las 24 horas del día. Los productos pueden ser propios, lo que añade, a las ventajas del medio electrónico, las de la venta directa del fabricante al cliente (clave de algunos de los negocios más prósperos de la Red). Sin ir más lejos, y por poner un ejemplo claro, la venta directa permite a Dell optimizar su negocio, ya que los equipos que vende los configura el cliente a través de su página web en el momento de realizar la adquisición. La principal ventaja es que no necesita tener stock de equipos que luego pueden quedar desfasados o difíciles de colocar en el mercado.
A todo ello hay que sumar la inmediatez del cobro por parte de la empresa, que no necesita esperar a que la agencia intermediaria le remita lo pagado por el cliente, menos su comisión, que puede traducirse en más de 30 días de demora.
La disponibilidad horaria total de las tiendas virtuales se contrarresta con la imposibilidad de llevarse el producto a casa nada más ser comprado por el cliente. Sólo en el caso de material descargable, como es el caso del software o streaming de música y películas, se satisface de forma inmediata cualquier necesidad del comprador, lo que permite captar incluso las compras más impulsivas.

Vender valor añadido
Otra forma de hacer negocios en la Red es aportando un valor añadido a un producto. Es, por ejemplo, el caso de InOutTV, que ofrece sintonizadores de televisión digital terrestre (TDT) a los que carga con software de producción propia para la gestión de la guía de programación electrónica que ellos mismos producen. De esta forma, se incita al cliente a comprar un producto físico, que es posible adquirir por otros medios, pero InOutTV añade una guía de todos los canales principales de televisión, actualizada de forma casi constante. Es decir, añade un servicio por el que cobra una cuota anual y que permite al cliente un ahorro de tiempo en la selección de los programas a visualizar. Y el ahorro de tiempo, o de dinero, son apuestas seguras para atraer la atención del consumidor. Otro ejemplo es el de crear comunidades de usuarios que aportan sus opiniones y gustos, así como consejos y resolución de dudas al posible comprador y crean una sensación de familiaridad o trato personal que ni siquiera una tienda real puede proporcionar. La relación no se termina con la venta, ya que el comprador puede recibir, si así lo desea, boletines de noticias y el comerciante puede llegar a conocer mucho mejor a sus clientes con los datos aportados por estos. Enlazando con este punto de la cercanía en el trato, si bien en la tienda virtual no se puede “tocar” el producto, sí es cierto que puede ofrecer mucha más información sobre el objeto en cuestión, garantías y derechos que posee el comprador que la mayoría de tiendas físicas, lo que facilita una compra más acertada a las necesidades del cliente. Sin embargo, a veces falta el consejo (interesado o no) que en la compra presencial nos puede aportar un comercial.
La escalabidad de una tienda virtual es de gran importancia, ya que con el equipamiento adecuado puede atender a miles de compradores simultáneos. Las tiendas en la Red requieren inversión en promoción, como cualquier otra actividad comercial, pero hacerse visible en la Red es bastante agradecido y crear una imagen de marca es posible incluso para las empresas más pequeñas si saben gestionar correctamente las oportunidades que representa internet y la facilidad de comunicación entre sus usuarios: el clásico boca a boca, en versión digital. El origen de las visitas a una tienda parte en un 27 por ciento desde los principales buscadores mientras que más del 52 por ciento procedería de un enlace desde otra web.

Pero, ¿es realmente rentable?
Si bien el B2C o negocio orientado al consumidor final es el más conocido, por volumen es de mayor importancia el B2B o negocio entre empresas. La relación puede ser como suministradores o como socios comerciales para un proyecto común. En cualquier caso, siempre se ha desarrollado a una mayor velocidad que el comercio al por menor, en ocasiones incluso presionadas por las empresas con las que tienen contacto, que las tientan a beneficiarse de utilizar sus plataformas de comercio electrónico, lo que, a su vez, les permite reducir costes de tramitación de pedidos y simultáneamente evitar posibles fallos en las gestiones, así como mejorar el tiempo de respuesta.
La agresividad de las ofertas en la web puede provocar que tengamos que rebajar los productos por debajo del precio de nuestras tiendas físicas. Es decir, podemos estar compitiendo con nosotros mismos, pero siempre es mejor desviar al comprador a nuestra tienda en la Red antes que se fuese a una de la competencia.
Existen multitud de negocios on-line que no pueden considerarse tiendas propiamente dichas. Son, por poner un ejemplo, las páginas que buscan el mejor precio de un viaje o de un producto. En muchos de estos casos, el negocio reside en la publicidad que incluyen en la propia página o bien acuerdos con las tiendas incluidas en sus directorios y no realizan una transacción comercial con el comprador, por lo que no es necesaria la utilización de una plataforma de comercio electrónico.
Si todavía se encuentra indeciso, puede que unas cifras facilitadas por la Asociación Española de Comercio Electrónico y Marketing Relacional (www.aecem.org) disipen las reticencias. El comercio B2C crece a buen ritmo, sin excepción desde el comienzo del estudio en España, en el año 2000. El volumen alcanzado en 2005 es de 2.143 millones de euros. En el mismo año, uno de cada cuatro internautas españoles (el 25 por ciento) ha realizado alguna compra on-line, por lo que la penetración del comercio electrónico está todavía en pañales, aunque incluso así ya son muchos millones de clientes potenciales. Y los productos más demandados son los billetes (sean de avión, tren, barco o autobús), seguidos a cierta distancia por las entradas a espectáculos, libros y electrodomésticos. En nuestras manos queda abrir una nueva categoría de producto y valor añadido de éxito comercial. De hecho, es de esperar que las empresas que no integren el comercio electrónico vean resentida su competitividad. Pero no se debe caer en la presenc

Contenidos recomendados...

Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios
X

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies técnicas, de personalización y análisis, propias y de terceros, para facilitarle la navegación de forma anónima y analizar estadísticas del uso de la web. Consideramos que si continúa navegando, acepta su uso. Obtener más información