| Artículos | 01 DIC 2001

De nuevo, Einstein

Tags: Histórico
José Mª Fernández Rúa.
El quinto estado de la materia tendrá aplicaciones prácticas en el desarrollo de circuitos microscópicos para ordenadores.

Seis años ha tardado en reconocer el Instituto Karolinska el quinto estado de la materia, postulado por Albert Einstein y el físico hindú Satyendra Nath Bose en la década de los años veinte, y creado en 1995 por dos investigadores estadounidenses y un alemán. Ahora, los científicos Eric Cornell, Carl Wieman y Wolfgang Ketterle comparten el premio Nobel de Física y el reto de haber conseguido un estado de la materia que muy probablemente no ha existido nunca en el Universo y con propiedades diferentes a los cuatro estados conocidos.
Durante varias décadas, y siempre apoyados en plataformas informáticas, equipos de investigadores de diversas Universidades de Estados Unidos compartían el mismo objetivo, inducir el condensado de Bose-Einstein, que únicamente había sido observado con anterioridad, pero de forma indirecta, en determinados fenómenos como la superfluidez del helio. En 1925 Albert Einstein y Satyendra Nath Bose establecieron que todos los objetos microscópicos que pueblan el mundo del átomo pueden dividirse en dos grupos. En el primero se encontrarían los fermiones, que no pueden agruparse en un mismo estado cuántico. Y, en el otro, los bosones, que aceptan fundirse en un mismo estado cuántico. Así, Bose y Einstein postularon de determinados átomos son capaces de agruparse hasta formar una especie de superátomo, siempre y cuando sean enfriados por debajo de una temperatura crítica, cercana al cero absoluto. Menos 273,15 grados; ésta es la temperatura a partir de la cual ningún elemento muestra calor o movimiento.
En el mes de julio de 1995 dos prestigiosas revistas científicas -Science y Physical Review Letters- publicaban los experimentos de Eric Cornell , Carl Wieman y Wolfgang Ketterle. Los dos primeros, que trabajan en el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología y en la Universidad de Colorado, respectivamente, se habían adelantado al trabajo de Ketterle, del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Habían demostrado la existencia de ese quinto estado de la materia, que es diferente al líquido, sólido, gaseoso y plasma conocidos hasta entonces. Habían producido ese quinto estado de la materia con un gas formado por dos mil átomos de rubidio, confinados en una «trampa» creada con rayos láser. Los investigadores bombardearon los átomos en todas direcciones por un flujo de fotones muy veloz. Wieman, de una forma muy gráfica, explicó entonces que «para los átomos era como correr bajo una tormenta de granizo. No importa qué dirección elijas. El granizo siempre te golpeará en el rostro, así que te paras». Más tarde, los átomos fueron confinados con una trampa magnética hasta conseguir temperaturas hasta trescientas veces más bajas de las logradas en laboratorio. Así, Wieman y Cornell comprobaron que los átomos se comportaban siguiendo las leyes de la física cuántica. Habían conseguido que la materia se comportara de una forma tan controlada como los rayos láser, cuyas partículas de luz están dotadas de la misma energía y se desplazan a la misma velocidad. Ahora, con la satisfacción de haber entrado en la galería de los Nóbeles, Carl Wieman recuerda sus inicios en estas investigaciones que, como otras muchas que dieron sus frutos en diversas disciplinas, fueron acogidas por fuertes dosis de escepticismo por la comunidad científica internacional. Con ayuda de un láser y un aparato de refrigeración magnético diseñado por él, empezó a trabajar en la Universidad de Colorado. Al poco tiempo se unió al proyecto Eric Cornell. Paralelamente, Wolfgang Ketterle investigaba en su laboratorio del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Llegó a la meta unos meses más tarde que sus compañeros, pero el Instituto Karolinska ha decidido recompensar a los tres investigadores por este importante hallazgo, que tendrá aplicaciones prácticas en el desarrollo de circuitos microscópicos para ordenadores.

José Mª Fernandez-Rúa es Periodista, Jefe del Departamento de Ciencias del diario ABC y Miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York.

Contenidos recomendados...

Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios
X

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies técnicas, de personalización y análisis, propias y de terceros, para facilitarle la navegación de forma anónima y analizar estadísticas del uso de la web. Consideramos que si continúa navegando, acepta su uso. Obtener más información