| Artículos | 01 JUL 2009

Cuidado con los desconocidos

Tags: Histórico
Los niños, los más vulnerables
Paula Bardera.
Sexo, drogas, alcohol, violencia, racismo. Son sólo algunos de los temas que inundan la Web y que pueden ser especialmente peligrosos para los más pequeños de la casa. Sin embargo, estos riesgos no deben eclipsar el potencial que se abre ante nosotros con Internet. Eso sí, para sacarle el máximo partido sin problemas, lo mejor es saber a qué nos enfrentamos y cómo hacerle frente. Educación y prevención son dos armas muy poderosas en nuestras manos.

Los que ya tenemos unos años aún recordamos a nuestros padres recomendándonos no hablar con extraños o no aceptar regalos de desconocidos. Esos consejos eran adecuados para la vida real, para el mundo en el que nos movíamos por aquel entonces, pero ahora la realidad ha cambiado y los peligros también. Sin embargo, esas recomendaciones siguen siendo válidas en el mundo virtual, donde, siguiendo una serie de pautas, podemos explorar todo un mundo de posibilidades a nuestro alcance, pero que, en caso de desoírlas, pueden provocar no pocos problemas.
Y no sólo entre los niños, los adultos también podemos ser presa de desalmados que han hecho de la Red su hábitat natural para atrapar a sus nuevas presas. Además, si no somos avezados usuarios de las nuevas tecnologías, también podemos caer en trampas que pueden incluso llevarnos a los tribunales.
Pero lejos de alarmarnos, debemos ser conscientes del potencial que ofrece Internet a todos, grandes y pequeños, eso sí, con unas precauciones básicas que son las que seguimos, o deberíamos seguir, también en nuestra vida diaria.

Democratización de la tecnología
Lo cierto es que hoy en día el principal peligro reside en la gran cantidad de plataformas de comunicación al alcance de cualquiera, móviles y ordenadores nos acercan a Internet, chats o mensajes SMS, por citar algunos. Pero esta democratización del uso de las TI ha hecho que también se abran las puertas a muchas más amenazas y peligros para mayores y pequeños.
En cualquier caso, es labor de todos educar a los menores en el aprendizaje de habilidades sociales, en el respeto mutuo y en la convivencia. Y también se les deben proporcionar los conocimientos necesarios para que posean una capacidad crítica.
En definitiva, Los riesgos que existen en Internet son los que nos encontramos en la vida real, lo que sucede es que las nuevas plataformas de comunicación los aumentan.
Así, es fundamental llevar a cabo una tarea de alfabetización digital de los menores y de los adultos responsables en su educación, de modo que también los padres se encarguen de educarles en la responsabilidad del uso de las TIC. Por ello, es aconsejable que dediquen tiempo a navegar con ellos por la Red, para conocer así los riesgos existentes e instalar medidas de seguridad precisas para evitar, en la medida de lo posible, estos riesgos.
Conscientes de lo complejo de la situación, ya en 1999 la Comisión Europea adoptó el Plan de Acción por una Internet más Segura y en nuestro país es la IQUA (Agencia de Calidad de Internet) la encargada de establecer unos indicadores para evaluar la idoneidad de las webs para niños y adolescentes. Además, es la representante en España de la Asociación de Clasificación de Contenidos de Internet (ICRA) para impulsar la protección de los menores ante los contenidos perjudiciales en Internet mediante el sistema de autoetiquetado de las páginas web y su filtrado posterior.
Su objetivo es fomentar un uso más seguro de Internet por parte de niños y adolescentes; generar cambios a nivel social que permitan garantizar la seguridad en la Red; promover que las personas usuarias de Internet y las empresas del sector participen de una cultura de responsabilidad en el uso de Internet.
Para hacernos una idea de los contenidos que pueden encontrarse en la Red, la ONG Protégeles.com da algunas cifras. Cuando puso en marcha una línea de denuncia contra la pornografía en Internet en 2001, recibió 529 informaciones en el mes de octubre sobre páginas de pornografía infantil. Un año después ya recibía más de 900 y en julio de 2004 alcanzó la cifra de 1.915 informaciones al mes. Durante 2007 se reciben entre 1.300 y 1.500 denuncias por mes, llegando a las 3.000 denuncias mensuales en 2008. Así, entre 2001 y el año pasado, recibió más de 110.000 informaciones y se hallaron suficientes de delito en más de 9.000 páginas y comunidades de todo el mundo, cuyas localizaciones han sido remitidas en estos siete años a las unidades policiales de distintos países, pero sobre todo, a la Brigada de Investigación Tecnológica –BIT- española, y al Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil.

No hablar con desconocidos
Si no abrimos la puerta de nuestra casa a desconocidos, tampoco deberíamos abrir nuestra entrada virtual a aquellos que no conocemos. El peligro es distinto, pero puede ser incluso peor. Así, es fundamental asegurarse de que “abrimos nuestra puerta” a sitios seguros. Para certificarlo está la la Agencia de Calidad de Internet, que ofrece a empresas, entidades y personas la posibilidad de incorporar su sello de calidad, que asegura que el titular de la Web se adhiere al Código ético de conducta de la Agencia que, entre otros principios, recoge los referentes a la protección de los menores y adolescentes. Sus indicadores básicamente diferencian entre contenidos ilegales y nocivos, pero también ofrecen pautas sobre la accesibilidad de la página, los chats o foros, la demanda de datos personales y la contratación electrónica.
A pesar de que los beneficios de Internet son mucho mayores que los peligros, no podemos ignorar los riesgos y hay que tener claro que en la Red hay determinadas actividades que pueden ser adecuadas para los adultos, pero no para los niños. Además, los riesgos pueden presentarse en diferentes formatos, a cual más atractivo, desde textos a imágenes, sonidos o vídeos, de modo que los contenidos “peligrosos” pueden ser mucho más explícitos que en otros medios.
Como nuevo modo de distribución de información, en Internet proliferan los contenidos ilegales, entre los que se incluyen la pornografía infantil, informaciones racistas, xenófobas, violentas, difamatorias o perjudiciales para los derechos de la ciudadanía, contenidos que violan la intimidad o la reputación de una persona, la apología del terrorismo, las violaciones de la propiedad intelectual, el tráfico de personas, contenidos que afectan a la seguridad del Estado o el fraude, por ejemplo.
Además, también está repleta de contenidos nocivos que, si bien son legales, pueden perjudicar el desarrollo de los niños como por ejemplo la pornografía entre adultos, la violencia, el consumo de drogas o el fomento de trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia. Este concepto es más ambiguo y varía en función de diferencias culturales, religiosas o de la propia edad del individuo.
La gran proliferación de información en la Red también provoca la aparición de muchos datos falsos, por eso es necesario saber buscar información veraz y concisa, enseñándoles a analizar los datos que encuentren en ella. Los profesores y padres son fundamentales en la tarea de contrastar las fuentes.
Pero el mayor miedo es la entrada en contacto con desconocidos, algo muy sencillo gracias a los foros, redes sociales, blogs, correo electrónico o mensajería insta

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