| Artículos | 01 ABR 2006

Corrige el color de tus fotos con precisión

Tags: Histórico
Oscar G. Peinado.
Aunque es una función poco conocida para los usuarios más profanos, las cámaras digitales cuentan con un ajuste del balance de blancos que, utilizado inadecuadamente, puede dar a nuestras fotos tonalidades que no esperamos y que habrá que corregir en el ordenador.

No es lo mismo fotografiar al aire libre que hacerlo en una habitación iluminada por fluorescentes o bombillas. Ni lo es hacerlo a las tres de la tarde que al amanecer. Aunque a nosotros nos parece que la luz siempre es igual de blanca, en realidad es porque el cerebro se encarga de corregir las diferencias. También el cerebro de la cámara puede corregirlas, pero tenemos que decirle cómo. Para eso contamos con el balance de blancos.

Para referirnos al color de la luz, hablamos de temperatura de color, y se mide en grados Kelvin. No vamos a entrar en el fundamento técnico de esta forma de medir, para nuestros fines nos servirá saber que la luz del sol a medio día tiene una temperatura de 5.500 K y es lo que consideramos luz blanca. Las temperaturas superiores dan tonos fríos, azulados o verdosos, mientras que las inferiores producen tonos cálidos, rojizos o anaranjados.

Por defecto, las cámaras seleccionan el modo automático del balance de blancos, pero no siempre funciona correctamente, lo que produce fotografías con dominantes de color. También puede ocurrir que seleccionemos manualmente uno de los modos predefinidos, por ejemplo luz fluorescente, pero hay muchos tipos de fluorescentes y no todos tienen la misma temperatura exacta, por lo que el ajuste de la cámara (uno intermedio) puede alejarse demasiado y producir el mismo problema. Por supuesto, también es posible que nos hayamos equivocado en la selección y, por último, aun estando todo correcto podrá aparecer una dominante si la luz se refleja en una superficie de color, tiñéndose de éste.

El balance de blancos más fiable es el que se personaliza cada vez que cambia la luz; de no hacerlo así, con seguridad tendrás que corregir algunas de tus fotos.

1- ¿Problemas? El filtro digital

En cualquiera de los casos lo fundamental es darnos cuenta de que hay una dominante y estar seguros de que esto supone un problema y perjudica a la imagen, pues en muchos casos no sólo no la perjudica sino que la beneficia y puede producirse deliberadamente a modo de filtro.

Por ejemplo, al fotografiar una escena de una puesta de sol esperamos ver tonos cálidos, anaranjados. Si la foto fuese neutra probablemente nos decepcionaría. Un fotógrafo tradicional colocaría un filtro naranja delante del objetivo y haría la foto. Con una cámara digital podemos prescindir del filtro, basta con que pongamos el balance de color en modo ?nublado?. La cámara creerá que la luz que va a recibir es muy fría y para compensarlo subirá los tonos naranjas y bajará los azules. Evidentemente cuando la veamos en el ordenador no debemos corregir la dominante naranja, pues no se trata de un defecto.

En los casos en los que realmente sea un problema el mejor sitio para detectarlo son las zonas blancas o grises. Abriremos la foto con Photoshop, mostraremos la paleta Info y seleccionaremos el cuentagotas. Al pasarlo por las zonas de color neutro, los valores RGB deberían ser iguales o prácticamente iguales. Si uno de ellos es muy diferente a los otros existirá una dominante de color aunque no seamos capaces de detectarla a simple vista.

2- La teoría del color

Para corregir la dominante tenemos que conocer cómo se interrelacionan los colores primarios (rojo, verde y azul) y secundarios (cián, magenta y amarillo), pues es la base de cualquier técnica de corrección.

En el hexágono de la imagen los hemos colocado de tal manera que cada color tiene enfrente a su complementario y que subir cualquiera de ellos equivale exactamente a bajar el complementario y viceversa. Así, si tuviéramos una dominante roja podríamos bajar el rojo o subir el cian indistintamente. El problema es que nunca tendremos una dominante que sea 100% de un color, sino que serán mezclas cuya composición resulta difícil de evaluar. Con la técnica que te vamos a enseñar no necesitas evaluarlo, pues el procedimiento es totalmente automático. Sólo debes recordar que un color se elimina añadiéndole su complementario.

3- Buscamos un punto de referencia

Vamos a escoger una foto que queramos corregir y en ella buscaremos un tono blanco o gris y ampliaremos esa zona. Si en la paleta de herramientas de Photoshop pinchamos sobre el cuentagotas y mantenemos la pulsación se desplegará una lista de herramientas en la que encontramos la Muestra de color. Al seleccionarla al icono del cuentagotas se le añade una diana. Con esta herramienta, y observando los valores RGB que nos muestra la paleta Info, marcaremos un punto cuyo tono debería ser neutro pero no lo es. En la foto aparecerá una diana con un 1 al lado y en la paleta Info podremos monitorizar los cambios de color que hagamos sobre la foto tomando como referencia el color de este punto.

4- Fabricando nuestro filtro

A continuación vamos a fabricar un filtro específico para corregir la dominante de color de la muestra que hemos tomado. En la paleta Capas pinchamos en la flecha de la esquina superior derecha para crear una Nueva capa... por encima de la imagen, dejamos todo por defecto y pulsamos OK. Ahora seleccionamos la herramienta Bote de pintura y nos dirigimos a la diana que hemos creado en la imagen, pulsando en su centro mientras mantenemos pulsada la tecla Alt. Al pulsar esta tecla el bote de pintura se convierte en un cuentagotas y capturamos el color de nuestra muestra. Ahora, sin pulsar ninguna tecla, volvemos a pinchar en cualquier sitio en el interior de la imagen, de manera que el bote de pintura rellena toda la capa que hemos creado con el color de la muestra, haciendo desaparecer nuestra foto bajo esta capa.

Tenemos una capa con el color exacto que produce la dominante, para eliminarlo sólo hay que añadir su complementario y para obtener el complementario basta con invertir la imagen pulsando Ctrl+I. Ya tenemos el filtro exacto, para el color exacto que tiñe nuestra foto. Sólo queda aplicarlo correctamente.

5- Aplicamos el filtro

En la paleta Capas desplegamos la lista de la izquierda donde aparece la palabra Normal, que se encarga de ajustar el modo de mezcla y seleccionamos Color. De este modo la capa que acabamos de crear sólo afectará a los valores de color de la imagen. En ese momento nuestra imagen vuelve a aparecer, aunque muy deslucida, pues seguramente el filtro es demasiado potente. Bastará con que ajustemos la opacidad con el deslizador del lado derecho de la paleta Capas. Al hacerlo observamos los valores de la paleta Info para nuestra muestra de color y nos vamos aproximando lentamente hasta conseguir que las cifras de los canales R, G y B sean iguales o lo más próximas posibles. Después de esto habremos corregido la imagen sin necesidad de saber de qué color era la dominante y de forma mucho más precisa que con las herramientas de Equilibrio de color, Variaciones, etc.

6- Otros ajustes

Una vez eliminada la dominante de color haremos el resto de ajustes que precise la imagen: curvas, niveles, etc. De este modo podremos compensar ahora la pérdida de contraste que pueda haber producido nuestro filtro digital. Dependiendo de la imagen es posible que también tengamos que subir lig

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