| Artículos | 01 ABR 1999

Conversational Systems ha desarrollado un asistente de diálogo bidireccional basado en voz para Internet

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AfterEffects ha supuesto desde su aparición en entornos PC una de las herramientas de postproducción de vídeo más utilizadas. Sus múltiples características y alta potencia para trabajar con imágenes tanto estáticas como dinámicas, hicieron de este producto una herramienta imprescindible para muchos creativos. Las mejoras no sólo están centradas en la incorporación de importantes características (por ejemplo, el número de máscaras por capa se sitúa en 128, frente a la única por capa de la versión anterior), sino también para conseguir una mejor integración con el resto de productos gráficos de Adobe: Photoshop, Illustrator y, sobre todo, con Adobe Premiere. Por supuesto, los requerimientos mínimos del equipo sobre el que se vaya a instalar After Effects 4 no son insignificantes… pero es el precio a pagar cuando se trata de realizar proyectos de cierta complejidad en el terreno del vídeo digital.
En este primer contacto podrá encontrar, de forma resumida, el conjunto de nuevas características de AfterEffects 4; para ello se ha probado el producto en un Dual Pentium II de 450 MHz, equipado con 256 MB de memoria RAM y 16 GB de disco duro, aunque el equipo para poder trabajar con el producto no tiene por qué ser tan grande.
Si bien al ejecutar After Effects 4 puede parecerle que la interfaz de la nueva versión continúa siendo exactamente igual que en la anterior, al investigar un poco entre las opciones de la barra de menús se pueden observar nuevas paletas de herramientas que, por ejemplo, dan acceso a una de las características más solicitadas: permitir alinear diversos elementos del proyecto. Pero también resulta cierto que en el caso de After Effects los cambios son más sutiles debido a la gran cantidad de ventanas y paletas de herramientas que forman el esquema básico de trabajo y que, si es la primera vez que se aproxima a esta aplicación, a más de uno le puede resultar bastante desconcertante, debido a la cantidad de campos desplegables que ofrecen acceso al ajuste de parámetros (tanto en la ventana de construcción como en la ventana que reúne el conjunto de filtros y efectos aplicados a cada capa de la composición).
Una de las diferencias que existen entre la versión Macintosh y la PC es que, mientras en un Mac es posible utilizar varios monitores para trabajar con el programa, en Windows 98, aunque se tengan instalados varios monitores (nosotros hemos probado con dos Sony, uno de 21” y otro de 15”), el programa únicamente permite sacar al segundo algunas paletas de parámetros pero, por ejemplo, no deja obtener la ventana de trabajo, algo que sería más que recomendable y que, desde el punto de vista de los programadores del producto, no sería nada complicado, pues únicamente habría que cambiar el estilo a la ventana. Otros aspectos, como disponer de 24 bits de color (millones de colores) y un sistema de almacenamiento lo suficientemente veloz y capaz (nosotros hemos utilizado un disco duro Seagate Cheetah de 10.000 rpm), son intrínsecos al mundo de la edición de vídeo; pero si sus pretensiones se ciñen a la realización de proyectos multimedia para soporte CD-ROM o Internet, los requerimientos mínimos se sitúan en cualquier equipo con procesador Pentium II de 266 ó 300 MHz, Windows 98 o NT, 64 MB de memoria RAM, 80 MB de disco duro para la instalación del producto y un mínimo de 500 MB para la realización de un proyecto.
Si bien hasta el momento podía trabajar con una gran cantidad de formatos de archivo, ahora After Effects aprovecha mucho mejor los recursos y las características de las aplicaciones empleadas para la realización de archivos gráficos, agilizando de este modo la modificación temporal en archivos originalmente estáticos. Por ejemplo, After Effects respetará todas las capas (incluyendo las de ajuste) y canales de transparencia de un archivo de Photoshop, igualmente trasladable al caso de los archivos realizados con Illustrator.
Pero, quizá lo que resultaba más inexplicable era la poca flexibilidad de las anteriores versiones de After Effects para trabajar adecuadamente con las composiciones integradas de Premiere.
Ahora también se ha mejorado esta cuestión, y podrá importar una composición de Premiere y tener acceso a todas las pistas de edición (incluyendo las de audio, claro está).
Dejando de un lado las nuevas posibilidades de edición y manipulación, After Effects 4 presenta una característica realmente digna de elogio: previsualizar en tiempo real la composición de un proyecto (máscaras, filtros, movimientos vectoriales, etc.) sin necesidad de pasar por el módulo de render. Así, tendrá la posibilidad de comprobar de forma inmediata los resultados de unas modificaciones dadas. Evidentemente, esta capacidad está bastante supeditada a las características del ordenador sobre el que se esté trabajando, aunque las pruebas realizadas han arrojado resultados realmente interesantes.
Como es habitual en la mayor parte de las aplicaciones orientadas a la edición y postproducción de vídeo, el audio siempre ha sido una de las parcelas menos cuidadas y After Effects no se escapaba a esta crítica en las versiones anteriores, en las que se hacía necesario recurrir a herramientas específicas para la edición de audio si se deseaba realizar alguna modificación con control sobre la forma de onda.
Esta situación ha sido mejorada en la nueva versión de producto y, de hecho, presenta un conjunto de filtros y efectos para audio bastante curiosos, pero no pasan de ofrecer un control de los parámetros igual de básicos que en anteriores opciones. No obstante, los usuarios de After Effects 4 podrán utilizar efectos de audio como reverberación, coro o utilizar ecualización paramétrica, entre otros; siempre y cuando adquieran el paquete opcional de audio. Con las herramientas que After Effects presenta por omisión para este apartado, los usuarios sólo dispondrán de un ajuste de volumen por cada uno de los dos canales estéreo, ajuste de graves y agudos, ajuste de retardo y dar la vuelta a la reproducción del audio (filtro “Hacia atrás”).
La cantidad de efectos que se puede aplicar sobre un elemento (o capa) dependerá de si el usuario ha optado por adquirir el paquete de distorsión, movimiento o ambos; ya que los incorporados por omisión en After Effects 4 se corresponden con los ya contenidos en anteriores versiones de producto más algún otro adicional (por ejemplo, trabajo 3-D básico). Si desea aplicar efectos de movimiento realmente interesantes, o bien utilizar sistemas de partículas complejos, se hace necesario adquirir los paquetes comentados, ya que en la configuración básica de After Effects 4.0 no encontrará ninguna opción en este sentido.
Hubiese sido muy de agradecer que Adobe incluyera todas las capacidades que se pueden obtener de los paquetes opcionales como funcionalidades por omisión de After Effects 4. Al no ser así, los usuarios deberán pensar en adquirir alguno de los paquetes opcionales (o bien los conjuntos de filtros y efectos de terceras partes) para disponer de un mayor rango de opciones creativas, máxime teniendo en cuenta que se trata de un producto dedicado a tareas de postproducción; es decir, donde uno de los factores más sopesados por los usuarios es el juego de funciones disponibles para la manipulación de los materiales fuente. Los efectos como la

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