| Artículos | 01 JUL 2005

Configurar una red inalámbrica

Tags: Histórico
Daniel Comino.
Las redes inalámbricas son cada vez más numerosas. El problema es que la mayor parte de ellas no están bien configuradas. a lo largo de este artículo práctico le guiaremos a través de los pasos necesarios para instalar y configurar una red doméstica sin necesidad de realizar obras para llevar cables de un lado para otro.

BENEFICIOS: Compartir toda clase de información y la conexión a Internet por toda la casa.
TIEMPO REQUERIDO: desde 45 minutos
NIVELDE EXPERIENCIA: Medio
COSTE: 428,5 ¤ incluye: Adaptador Buffalo USB para redes inalámbricas (43 ¤), router Linksys WRT54GX (240 ¤) y tarjeta PCMCIA Linksys (145,50 ¤).
HERRAMIENTAS: Router, tarjeta de red inalámbrica PCMCIA (ambos de Linksys), Adaptador de red USB (Buffalo).

La proliferación de las redes inalámbricas en el hogar está muy de moda actualmente y cada vez son más los hogares que se apuntan a compartir información en todos los rincones sin necesidad de cablear el domicilio.
De todos modos, aunque es innegable que las redes inalámbricas cuentan con bastantes ventajas (rapidez en las comunicaciones, sencillez de despliegue, alta movilidad, etc.), lo cierto es que también tienen algunos handicaps que conviene minimizar, como es el aspecto de la seguridad, aunque en este artículo nos vamos a centrar únicamente en la creación de la red propiamente dicha. Para aprender más sobre la seguridad en redes inalámbricas le recomendamos el artículo Conexiones Wi-Fi seguras publicado en este mismo número.
Para nuestro caso particular vamos a montar una red capaz de transmitir datos a 54 Mbps, ya que es la velocidad actualmente más sencilla de encontrar en todos los distribuidores. Estará compuesta por tres ordenadores situados en lugares diferentes del hogar y cada uno de ellos tendrá un elemento diferenciador del resto con el fin de ver el modo de configuración y puesta en marcha. Entre estos elementos tendremos un router y tres ordenadores. El primero de ellos será un ordenador de sobremesa convencional que contará con un adaptador USB que tendremos que instalar, el segundo será un ordenador portátil comprado hace unos cuantos años (un Pentium III), que tampoco contará con chip inalámbrico en su interior, por lo que será necesario conectar una tarjeta en su ranura PC Card. Por último contaremos con un ordenador portátil de última generación compatible con la tecnología Centrino. Una de las peculiaridades de esta tecnología es que ya es compatible con redes inalámbricas, con lo que no será necesario instalar ninguna tarjeta, así que simplemente bastará con buscar nuestra red y configurarla.

1- Elección del hardware adecuado
El primer paso que debemos dar es escoger un buen kit de productos inalámbricos para que nuestra red sea lo más eficiente posible.
Como estamos viendo a lo largo del tema de portada, los nuevos estándares referentes a las tecnologías “sin cables” están pendientes aún de finalizar, pero debemos contar con las máximas prestaciones en cuanto a velocidad y seguridad se refiere. Por eso, lo más aconsejable es decantarse por los dispositivos inalámbricos más actuales con el fin de que no se queden desfasados en poco tiempo. Es tremendamente importante percatarse de que en una red inalámbrica todos los dispositivos hablarán entre sí y negociarán una velocidad de conexión compatible con todos. Esto significa, por ejemplo, que si todos los componentes son compatibles con la norma 802.11g (capaz de transmitir datos a 54 Mbps) excepto una tarjeta (que únicamente alcanza los 11 Mbps, por ser compatible con la 802.11b), la velocidad de la red inalámbrica se ajustará al menor de ellos, por lo tanto cualquier dispositivo que pertenezca a ese entramado se tendrá que ajustar a 11 Mbps. Por esto es muy importante que todos y cada uno de los componentes sean compatibles con la misma norma.
Según el escenario que nos hemos propuesto en la introducción necesitaremos el router, un adaptador USB y una tarjeta inalámbrica PC Card, para el portátil. Aunque uno de los componentes básicos es un punto de acceso, que es el dispositivo encargado de enviar y recibir las señales al resto de integrantes de su red, actualmente los routers ya integran esta función combinada con la de enrutador. No obstante, si usted pretende conectar áreas distantes entre sí, será necesario que se haga con uno de estos puntos de acceso con el fin de extender su red para que los ordenadores más lejanos puedan comunicarse con el resto de elementos.
Siguiendo con nuestro caso, contaremos con un router Linksys WRT54GX. Entre sus características, además de enrutar paquetes, nos sirve como punto de acceso y cuenta también con cuatro puertos Ethernet 10/100 Mbps.
Igualmente, para transformar nuestro ordenador de sobremesa en un dispositivo inalámbrico utilizaremos un adaptador USB que permitirá acceder directamente a la red (el Buffalo Adapter). Hemos optado por esta modalidad en lugar de la tarjeta PCI convencional porque es bastante más sencillo configurar un producto USB externo (no es necesario abrir el ordenador e insertar la tarjeta).
Por último, para transformar nuestro viejo portátil en una herramienta inalámbrica será necesario conectarle una tarjeta PC Card, y en este caso hemos recurrido a la Notebook Adapter with SRX de Linksys. Esta tarjeta aportará funciones inalámbricas a nuestro viejo ordenador para que sea capaz de comunicarse con el resto de los elementos de nuestro hogar independientemente de la habitación en la que se encuentre.
No obstante, si usted ya cuenta con un router inalámbrico no merece la pena que se gaste dinero en adquirir uno nuevo (a no ser que funcione a 11 Mbps, con la norma 802.11b, en cuyo caso sí puede ser recomendable), ya que podrá configurar su red igualmente siguiendo los pasos aquí indicados. En el caso de contar con un router no inalámbrico una opción interesante y más económica es decantarse por el punto de acceso. Si este es nuestro caso bastará con conectar el punto de acceso a nuestro router no inalámbrico y tendremos acceso sin cables para toda la casa.

2- Instalación física
Una vez que contamos con todos los elementos necesarios para instalar la red deberemos repartirlos a lo largo de nuestra casa. En este punto es importante que tenga en cuenta que el router debe estar en un punto central entre todos los elementos, ya que de lo contrario es posible que alguna de las tarjetas no pueda conectar con nuestra red. Igualmente es importante no instalar dispositivos inalámbricos en lugares donde puedan existir atenuantes de señales (cerca de un ascensor, de paredes gruesas de hormigón…) ya que de lo contrario obtendremos insuficiencias en la señal, lo que provocará una baja velocidad en las comunicaciones.
En nuestro caso vamos a instalar el router en el salón-comedor e iremos distribuyendo los demás componentes por el resto de la casa según nuestras necesidades (el portátil antiguo para el salón, el PC de sobremesa en una de las habitaciones y el Acer Centrino Aspire 9100 en la habitación principal).
Además vamos a montar una red de modo Infraestructura (en la que todos los componentes de la red tienen como punto neurálgico el router). Otra de las opciones sería montar una topología Ad hoc, donde cada elemento se conectaría punto a punto con el ordenador que necesite.

3- Instalación ló

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