| Artículos | 01 OCT 2002

Comunidades wireless

Tags: Histórico
Noé Soriano.
Las comunidades wireless ciudadanas se están extendiendo por todo el territorio, desde las grandes ciudades hasta las pequeñas localidades. A partir de los esfuerzos de colaboradores y voluntarios sin ánimo de lucro se está construyendo una nueva forma de comunicación y conexión entre usuarios.

Durante toda la historia los sistemas de comunicación han permitido a los humanos crear comunidades y grupos de colaboración. A esto hay que unir la tendencia natural de nuestra especie de relacionarse y unirse en grupos de personas con las mismas inquietudes e intereses, para lograr objetivos comunes. El mundo de la informática no ha sido una excepción; desde las primeras interconexiones entre universidades allá por los años 70 en Estados Unidos hasta la actual Internet, pasando por servidores BBS, grupos de news, foros, listas de correo, etc. Todos se basan en el intercambio de datos, opiniones y documentación entre los miembros de la comunidad, utilizando un medio de comunicación entre equipos informáticos (redes, Internet, línea telefónica...).
En las comunidades wireless, la comunicación tiene el incentivo de ser inalámbrica, lo que nos proporciona unas ventajas y libertad de movimientos de los que hasta ahora no habíamos podido disfrutar con ninguno de los sistemas de comunicación entre usuarios de PC. Esta libertad de movimientos ha acuñado un nuevo término: MAN (Metropolitan Area Network, Red de Área Metropolitana) o, lo que es lo mismo, redes ciudadanas. Éste es el principal objetivo de casi todos los proyectos y comunidades wireless, que con más o menos infraestructura están surgiendo en multitud de ciudades y municipios de España: crear una red de comunicación entre usuarios, inalámbrica y accesible desde cualquier punto de una localidad.

Historia y filosofía de las comunidades wireless
Aunque en España es un movimiento relativamente joven, que empezó su expansión el año pasado, las comunidades wireless surgieron como tales (cómo no) en Estados Unidos, gracias al estándar WLAN 802.11b. Una de las primeras comunidades fue la de Sea-ttle, donde se acuñó el término de redes parásito, debido al concepto de red sin control o red clandestina. Esta idea de red alternativa y libre es uno de los pilares de las comunidades wireless. Para ser justos hay que decir que los pioneros en las redes y conexión informática inalámbrica entre usuarios han sido los radioaficionados, utilizando sus emisoras, que ofrecen una velocidad de 9.600 bps.
Todos los grupos con los que hemos contactado (ver cuadro La opinión de los expertos), coinciden en la apreciación de que una comunidad wireless debe ser libre y abierta a todos los usuarios. Esto no significa un uso irracional o anárquico, y sí se suele limitar la utilización abusiva del ancho de banda por parte de los usuarios. Dando una vuelta por las páginas y portales web de las comunidades, rápidamente comprobamos que el ánimo de lucro no entra dentro de sus objetivos.
La filosofía y utilización de software libre bajo licencia GPL (GNU Public License) -solución más versátil y estable, a la vez con libertad de uso sin tener que aceptar y pagar licencias de software propietario-, junto con el ánimo de colaboración entre los miembros y el “buen rollito” reinante, completan los objetivos principales: el intercambio de conocimientos, material técnico, ideas, colaboraciones y en general el interés común por las redes wireless.
En cuanto al coste, casi todas las comunidades wireless con las que hemos hablado son gratuitas, o como máximo tienen establecida -o piensan establecer- una pequeña cuota que sirva para cubrir el material y el ancho de banda necesario para la expansión de la comunidad. Este aspecto depende mucho de la ubicación y objetivos finales de la comunidad. Por ejemplo, nos ha llamado la atención el caso de pequeños municipios donde un vecino implanta un nodo con salida ADSL a Internet, con el que da servicio a los demás vecinos, compartiendo los gastos de la conexión.
En comunidades más numerosas, la financiación y expansión con la implantación de nuevos nodos se realiza gracias a los mismos usuarios, que voluntariamente y de su propio bolsillo ponen el material y trabajo necesario. Tiendas y talleres de informática también juegan un papel importante cediendo material e infraestructura, a cambio de poco más que un banner de colaboración. Este modo de trabajo desinteresado tiene un enorme mérito, más aún si tenemos en cuenta que ninguna de las comunidades con las que hemos hablado ha obtenido ningún tipo de ayuda o subvención de la administración. En muchos casos, porque estas subvenciones se destinan a empresas y, como ya hemos dicho, las comunidades wireless no tienen ánimo de lucro.
En el cuadro de Comunidades wireless en España hemos intentado incluir todos los proyectos de los que hemos tenido noticia. Es posible que algún concejal de alguno de estos municipios se sorprenda al saber que en su localidad hay un grupo de ciudadanos que intentan dotarla de red wireless gratuita de forma desinteresada. Incluso, quién sabe, hasta pueda prestarles alguna ayuda.

Acceso a Internet
Éste es uno de los puntos donde hemos encontrado más discrepancia entre las comunidades wireless. Existen todos los puntos de vista posibles. El más cercano a la Red son las comunidades cuyo único objetivo es ofrecer sólo Internet. La comunicación entre usuarios a través de protocolos de red local, se descarta por problemas de seguridad, siendo puntuales los procesos de intercambio de datos. Otras comunidades sí ofrecen una red de comunicación entre sus miembros, pero pensando en el acceso a Internet como algo imprescindible. Estos dos puntos de vista ven el futuro de las redes wireless metropolitanas precisamente como un medio para poder acceder a Internet desde cualquier parte (parques, playas, transportes urbanos...) de forma directa y gratuita.
El caso contrario son las comunidades que no ven el acceso a Internet como un requisito para la comunidad. Es más, especifican claramente que ése no es su objetivo y que su meta es lograr una red de comunicación y cooperación entre usuarios donde Internet no es imprescindible. No obstante, en ninguna de las opiniones recogidas se prohíbe a los miembros de la comunidad dar acceso a Internet. Se deja a la elección del propietario de cada nodo la opción de dar salida a la Red a través de conexión ADSL.
Este apartado tiene además su lado controvertido. De momento, la legislación respecto a las redes wireless es clara, el estándar de WLAN 802.11b se puede utilizar e instalar libremente. Pero si una comunidad crece lo suficiente, puede darse el caso de que pueda llegar a ofrecer conexión a Internet gratuita a un gran número de usuarios y con un buen ancho de banda. Esto provocaría pérdida de clientes a las grandes operadoras, y nos preguntamos si no se cambiarán en un futuro las reglas del juego para beneficiarlas.
De momento existen algunos usos comerciales de redes wireless, precisamente para ofrecer conexión a Internet (ver cuadro Wireless comercial), que no incomodan a las operadoras, al cobrar una cuota similar a la suya, pero recordemos que en el caso de las comunidades ciudadanas que intentamos mostrar en este artículo, no hay ánimo de lucro y esto sí supondría una importante china en el zapato de las operadoras.

Interconexión e

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