| Artículos | 01 ENE 2005

Cómo silenciar un ordenador

Tags: Histórico
Elena Pérez.
No hay nada como poder disfrutar del silencio. por desgracia, en informática no siempre es posible. en este artículo práctico vamos a ver cómo modificar un ordenador para que apenas emita ruido.

Los equipos informáticos han dejado de ser meras herramientas de trabajo u ocio y los usuarios demandan valores añadidos como la estética, posibilidades de optimización de rendimiento o bajo nivel de ruido. Es precisamente este último aspecto el que nos ocupa en este artículo. Vamos a ver cómo conseguir que un ordenador personal tenga un nivel de ruido muy bajo. Para ello, modificaremos los elementos de disipación para lograr que no necesiten ventiladores. Además, veremos cómo reforzar la atenuación de ruido con sistemas de amortiguación para eliminar también el sonido generado por las unidades ópticas y de disco duro.
La ventaja de un sistema que no produce ruido es evidente en aplicaciones que requieren tener el equipo encendido las 24 horas dentro del hogar, como sistemas de vigilancia o programas P2P. Disponer de un ordenador con un nivel acústico cercano a los cero decibelios nos permitirá tener el equipo encendido todo el día sin preocuparnos por las molestias del ruido.
Antes de ver los pasos necesarios, conviene indicar que las necesidades de un equipo totalmente silencioso no responderán a un alto rendimiento. Primero, porque en un equipo de altas prestaciones (para videojuegos, por ejemplo) el nivel de ruido no es un problema y segundo, porque este tipo de sistemas requiere una adecuada refrigeración y no es conveniente eliminar los ventiladores del sistema. Por tanto, los pasos que seguiremos en este texto serán recomendables para sistemas con una configuración de hardware media/baja, indicada para aplicaciones en las que el rendimiento no es tan importante. El hardware utilizado para llevar a cabo este artículo puede adquirirse en Sistemas Ibertrónica (Tel: 902 409 000).

1- Fuente de alimentación
Uno de los componentes que mayor nivel de ruido produce en un equipo informático es la fuente de alimentación, debido al ventilador interno que utiliza como medio de refrigeración. Existen modelos con ventiladores muy silenciosos pero, para lograr el objetivo de este artículo práctico, debemos ir un paso más allá. Tendremos que adquirir una fuente de alimentación sin ventiladores, donde el calor generado se elimina mediante disipadores metálicos internos reforzados con una carcasa externa de aluminio llena de muescas que aumentan la superficie de disipación. Nosotros hemos utilizado la SilverStone ST30NF.
Una vez adquirida, seguiremos las instrucciones del manual del fabricante. Para desmontar nuestra fuente actual, tendremos que desen­chufar todos los cables de alimentación que encontremos conectados a placa base, unidades de disco y tarjetas. Debemos contar y anotar en un papel el número de cables que hemos desconectado, un truco útil para asegurarnos de que no olvidamos reconectar ninguno de ellos al instalar la nueva fuente.
Una vez que hayamos quitado todos los conectores de alimentación, quitaremos los tornillos que fijan la fuente de alimentación a la caja del PC. En este punto, extraeremos la fuente de su ubicación e introduciremos la nueva fuente silenciosa en la misma posición y ubicación en que estaba la antigua. Repondremos los tornillos de fijación de la fuente a la caja y, por último, volveremos a conectar todos los cables de alimentación que retiramos. Debemos recordar el número que anotamos antes, ya que tendremos que conectar el mismo número de cables que quitamos para que todo vuelva a funcionar correctamente.

2- Microprocesador
Tras la fuente de alimentación, el ventilador del microprocesador es el que más ruido provoca en un ordenador. Existen modelos de microprocesador que no necesitan ventilador, como los VIA C3, aunque su elección nos obligaría a adquirir una placa base.
La gran pregunta es ¿podemos prescindir de ventilador en el micro de nuestro sistema actual? Puede que sí, pero tomando ciertas precauciones. Debemos tener en cuenta que en los microprocesadores actuales se genera una gran cantidad de calor y los disipadores homologados están diseñados para funcionar con un ventilador de apoyo. Por tanto, lo primero será adquirir un disipador de gran calidad diseñado para poder trabajar sin ventilador. Tendremos que adquirir un disipador de altas prestaciones que sea compatible con el socket que tenga la placa de nuestro sistema. Compraremos también un tubo de silicona conductiva con alta relación de conductividad del calor para mejorar la disipación.
Retiraremos el ventilador y disipador actual del zócalo de la placa siguiendo las indicaciones del fabricante. Una vez que tengamos el microprocesador a la vista, deberemos retirar los restos de silicona conductiva que pueda tener. Hay que tener cuidado de no despegar ninguna pegatina de la superficie del micro, ya que podría anular la posible garantía. Con la superficie del micro lo más limpia posible, aplicaremos la nueva silicona de alta conductividad e instalaremos el nuevo disipador, procurando no forzar en ningún momento el micro. Si es necesario, podemos ayudarnos de un destornillador plano para colocar los anclajes, procurando no forzar los puntos de sujeción del socket, ya que podrían partirse.
Como ya hemos comentado, esta solución no es en absoluto recomendable para sistemas de alto rendimiento. Por tanto, no debemos realizarla en micros con altas velocidades de reloj o con versiones como la Extreme Edition de Intel. Recomendamos una versión máxima de 2,8 GHz. Para mayor seguridad debemos ajustar en la BIOS de la placa base una velocidad de funcionamiento inferior para reducir el calor generado por el micro. Por ejemplo, si tenemos un micro a 2,8 GHz, ajustaremos la BIOS a 2,2 GHz. Seguramente esto no afecte de forma apreciable al rendimiento necesario para las aplicaciones que explicamos en la introducción, y será una medida imprescindible incluso después de haber instalado un disipador de altas prestaciones.

3- Chipset y VGA
Con los dos pasos anteriores ya habremos reducido el ruido del sistema significativamente, pero si queremos eliminarlo casi por completo podemos prescindir también de los ventiladores del chipset y la VGA, en el caso de que estuvieran presentes. Si nuestro chipset tiene ventilador, será recomendable que realicemos el mismo procedimiento que con el microprocesador. Debemos retirar tanto el ventilador como el disipador y sustituir este último por uno de mayor calidad que compense la falta de ventilación forzada. En la mayoría de placas, el disipador del chipset se puede retirar desde arriba, aunque con algunos modelos tendremos que acceder a los anclajes por la parte de atrás de la placa, lo que nos obligará a retirar la tapa correspondiente de la caja o incluso a desmontar la placa base entera. Existen en el mercado varias soluciones de disipación de calor para chipset sin ventilador. Por ejemplo, Zalman ZM-NB47J viene provisto de un sistema de anclaje que se adapta a la mayoría de placas del mercado. Una vez retirados el disipador y el ventilador del chipset, eliminaremos cualquier resto de silicona conductiva que pudiera tener. Aplicaremos la silicona de alta conductividad que utilizamos con el micro y posicionaremos el disipador nuevo encima del chipset. Seguiremos las instrucciones de anclaje del fabricante para fijar el nuevo disipador a la placa.
Si nuestra VGA incorpora ventilador, existen soluciones similares para instalar un disipador sin necesidad de

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