| Artículos | 01 ABR 2011

Cómo mejorar el rendimiento gráfico del portátil

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La mayoría de portátiles cuentan con procesadores modestos y chipset gráficos un tanto básicos. A continuación, ofrecemos una serie de pasos a llevar a cabo de cara a poder incrementar el rendimiento gráfico de cualquier ordenador portátil.
Hace ya tiempo que las ventas de portátiles superaron a la de los ordenadores de sobremesa, a pesar de que los juegos para PC parecen haber revivido en los últimos dos años. Según esto, parece natural que los propietarios de portátiles deseen reproducir los juegos de última generación en sus portátiles. Llegados a este punto, ocurre que la inmensa mayoría de los portátiles actuales no están diseñados para juegos de alto nivel.
El propósito de este artículo es ofrecer una serie de medidas con las que poder sacar el máximo partido a las posibilidades gráficas de nuestros portátiles. Además, añadimos una serie de consideraciones a tener en cuenta en la próxima compra y cómo alguna pequeña actualización del hardware nos puede aportar el extra de potencia gráfica que estábamos buscando, sin tener que cambiar de portátil.

Principales limitaciones
El primer paso es ser consciente de las limitaciones con las que tendremos que convivir con nuestro equipo. Aunque parezca lo contrario, no suelen ser muy severas.

Procesador, memoria y almacenamiento
La mayoría de ordenadores portátiles vendidos dentro de las gamas de entrada y media, cuentan con procesadores dual-core. Muy pocos son los que disponen de CPU quad-core. Afortunadamente, este aspecto no tiene un gran impacto en lo que a reproducción de juegos se refiere. Ahora bien, conviene saber que los modelos quad-core normalmente presentan una velocidad de reloj sustancialmente más baja que los dual-core. Tomemos como ejemplo el Core i7 820QM. Intel advierte que la velocidad de reloj de la CPU es de 1,73 GHz, con un modo Turbo-Boost de 3,06 GHz de velocidad, lo que significa que uno de los cuatro núcleos puede correr a 3,06 GHz mientras que los demás se mantienen en el estado considerado como inactivo o baja latencia. Otras de las posibles opciones es el Core i5 540M, una CPU dual core que corre a 2,53 GHz y que con el modo Turbo-Boost puede llegar a alcanzar igualmente los 3,06 GHz. En muchos juegos, las prestaciones de estas dos CPU serán muy similares, a pesar de que tú estés pagando un extra por el modelo 820QM.
La memoria es otro gran factor a considerar. Deberíamos siempre optar por al menos 4 GB de memoria RAM, especialmente si tu sistema corre con sistema operativo Windows de 64 bits, ya sea Windows 7 o Vista. Para juegos, sin embargo, el hecho de contar con más memoria no significa que obtengas mayor rendimiento.

Gráficos y audio
Sin duda, la limitación más grande a la que nos enfrentamos en un portátil con respecto a posibilidades gráficas es todo lo relacionado con su hardware dedicado. Las nuevas soluciones de gráficos integrados en el propio chip del procesador reducen el consumo de energía, pero limitan especialmente sus posibilidades lúdicas. Existen portátiles que, además de este chip, cuentan con otro adicional para mejorar el rendimiento, con posibilidad de conmutar entre uno u otro en función del uso que hagan las aplicaciones de los gráficos. Lo que los usuarios habitualmente desconocen es que renunciar a unos pocos detalles en la visualización de gráficos puede ayudar sustancialmente a que el juego pueda reproducirse. Simplemente eso. Al fin y al cabo, reproducirlos con algunos ajustes desactivados, en pantallas de 11 ó 13 pulgadas, no supone una pérdida sustancial de detalles y hará posible su visualización.
El hardware dedicado al audio no es como el que limita las posibilidades gráficas, pero la integración que se haga de los altavoces en los portátiles puede llegar a influir en el tipo de sonido que se reproduzca. Si lo que quieres es sumergirte en el audio del juego, te sugerimos que optes por un buen conjunto de altavoces o, en su defecto, auriculares avanzados.

¡Apunta y dispara!
Digamos que los “touchpad” han sido problemáticos como dispositivo señalador, pero especialmente malos cuando se trata de utilizarlos para manejar los juegos de ordenador. Algunos de los nuevos portátiles se comercializan con pantalla táctil, pero la mayoría de los juegos para PC no soportan el control táctil. Una de las excepciones es el juego de estrategia en tiempo real R.U.S.E., el cual trabaja muy bien con una pantalla multitáctil. La mayoría de los juegos modernos, sin embargo, responden mejor a un ratón. Para movilidad, podrás prescindir de tu gran ratón de juegos; un ratón sin cables, diseñado para portátiles, te ofrecerá mayor funcionalidad, así como una variedad de botones dedicados y su rueda de desplazamientos.
El teclado de muchos portátiles es bastante estrecho, no obstante, la inmensa mayoría de los juegos avanzados disponen de opciones para reasignar los controles del teclado. Esto permite utilizar teclas que pueden ser más confortables. Si la tecla de flecha de desplazamiento es demasiado pequeña, reasigna su acción a la de “PgDn” o a una función de tecla.

Configuración del controlador
Ahora vamos a hablar sobre la configuración ideal para el hardware. Normalmente el controlador gráfico de cada fabricante ofrece funciones avanzadas para obtener las máximas prestaciones del chip.
Un elemento clave en los controladores gráficos es VSync (sincronización vertical). Se trata de una característica que se popularizó en la era de los monitores de tubo o CRT, cuando los juegos intentaban sincronizar la pantalla de un cuadro de animación para coincidir con el rango de refresco del monitor. La mayoría de las nuevas LCD, sin embargo, sitúan su rango actual en 60 Hz, con lo que VSync está activado y tu juego nunca se reproducirá más rápido que un valor de 60 cuadros por segundo.
Cuando VSync es desactivado, el juego puede dibujar frames con la misma rapidez que a la que son renderizados por el equipo. Pero si la velocidad de fotogramas es inferior a la tasa de refresco vertical, puede que la imagen se vea distorsionada. Su utilización puede ser útil para conseguir una visualización de la imagen aceptable.
Otro tipo de ajustes que pueden afectar al rendimiento son la calidad de las texturas. Los valores bajos pueden afectar a la calidad de la imagen final. Pero si tu pantalla es especialmente pequeña, apenas será apreciable, con la ventaja de que obtienes mucho a cambio.

Liberar recursos y memoria
Desinstalar cualquier aplicación o programa que pueda afectar al rendimiento es algo que merece la pena llevar a cabo. Algunas aplicaciones, véase las barras de menú de OS X, no consumen recursos del sistema, pero hacen uso de la memoria. Busca en tu bandeja del sistema y utiliza la herramienta de configuración del sistema para reducir el número de aplicaciones que corren en segundo plano. Es posible lanzar la utilidad mediante “Inicio-ejecutar” y escribir “msconfig” en el correspondiente campo. Deja que solo estén activos los programas de Microsoft y el correspondiente al antivirus y prueba a desactivar el resto, como las actualizaciones de Adobe y de iTunes.

Ajustes del modo juego
Los juegos de primera persona son los que suelen ofrecer un mayor control sobre las prestaciones y la calidad de los gráficos. A continuación, indicamos algunos ajustes a consid

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