| Artículos | 01 JUN 2004

Cómo hacer que convivan Linux y Windows

Tags: Histórico
Las claves para conseguir una interoperatividad productiva
Diego Freniche.
Linux es ya una realidad en el segmento de servidores. Empresas privadas e instituciones se plantean ahora su uso como PC de escritorio. Veamos las posibilidades reales de cambiar el escritorio a Linux, aprovechando la formación recibida y conviviendo “pacíficamente” con opciones propietarias.

El apoyo decidido que le están ofreciendo los grandes fabricantes (Sun, HP, IBM, Novell...) ha conseguido que empresas e instituciones adopten Linux, primero en sistemas poco críticos, para probarlo, y posteriormente en sistemas de mayor entidad, como servidores web, correo, impresoras, ficheros... Las administraciones públicas se están moviendo en esta línea para conseguir tanto reducciones de costes, al no tener que soportar licencias, como la libertad de instalación y modificación de unas distribuciones que día a día son más amigables. Es ahora cuando, una vez establecido en el mercado de servidores, Linux se perfila como competidor en los sistemas PC de escritorio de las soluciones propietarias más utilizadas, en concreto en España, de Microsoft Windows.

El problema de la interoperatividad
Hasta ahora se han escuchado muchas voces provenientes de grandes empresas y usuarios domésticos acerca del problema que supone una migración total hacia Linux. Ciertamente, cambiar todos los Sistemas de Información de plataforma puede ser traumático y es lógico que asuste, pero no es esto lo que está ocurriendo en el mercado de servidores. El miedo al cambio, la neofobia (que también atenaza a los profesionales de las Tecnologías de la Información) nos hace ver como insalvables problemas de interoperatividad que, como veremos a continuación, existen pero no son tan grandes. Migrar gradualmente de máquinas de escritorio Windows a Linux es ya posible. Este cambio se ve facilitado por la adhesión a los estándares y la apertura a otras plataformas de que hacen gala las soluciones de Software Libre.

La máquina de escritorio o Desktop-Box
Definamos brevemente qué entendemos por una máquina de escritorio. Cuando hablamos de PC de escritorio básicamente queremos referirnos a una máquina usada para ofimática, algo de multimedia, quizá entretenimiento y, por supuesto, Internet. Queremos poder acceder con ella a los ficheros que ya tenemos creados en Windows. Básicamente, esperamos manejar el siguiente conjunto de aplicaciones:
- Un procesador de textos parecido a Microsoft Word.
- Una hoja de cálculo como Excel.
- Una herramienta de presentaciones como PowerPoint.
- Una herramienta de administración de ficheros del estilo del Explorador de Archivos (en cualquier caso, huir de la consola para estas operaciones).
- Reproductor de música en formato MP3
- Herramienta para grabar CD.
- Ver películas MPEG/VCD/SVCD.
- Navegar por Internet.
- Bajar el correo electrónico con un cliente sencillo (del estilo de Microsoft Outlook).
Con estos objetivos en mente, el máximo grado de interoperatividad sería poder conseguirlos todos, accediendo además a los datos que ya tenemos creados. Veamos en qué grado nos aproximamos con una máquina Linux.

Interoperatividad en un solo PC
Para comenzar a migrar o evaluar un sistema Linux, sería ideal poder contar con los datos que ya tenemos en nuestro escritorio Windows, es decir, hacer pruebas sobre los ficheros reales que usamos día a día. En el nivel más bajo de interoperatividad Linux, gracias a su Sistema de Ficheros Virtual (VFS, Virtual File System), permite acceder a diversos soportes físicos de forma homogénea en su árbol de directorios. Una vez tengamos ambos sistemas instalados en la misma máquina, en diferentes particiones, podremos leer todos los datos desde Linux montando la partición correspondiente. Dependiendo del sistema de ficheros empleado en la partición Windows podremos sólo leer (NTFS), o leer y escribir (FAT32, VFAT, MSDOS). No es exagerado calificar a Linux de sistema operativo “cotilla”, ya que es capaz de leer casi cualquier sistema de ficheros (Windows, OS/2, Minix, Xenix, Novell, muchos *nix). La parte más compleja de la instalación es crear las particiones, ya que probablemente tengamos que hacer copia de seguridad de nuestro Windows XP, eliminar las particiones y volver a crearlas dejando sitio para Linux. GuadaLinex detecta las particiones Windows y nos permite acceder a ellas desde el principio.
Una vez solucionado el problema de acceder a los datos del otro lado del disco duro, leer CD o disquetes es una tarea sencilla consistente en montar el dispositivo correspondiente. Los sistemas de ficheros DOS e ISO9660 con o sin extensiones para nombres largos se integrarán sin problemas en nuestra jerarquía de directorios. Leer otro tipo de removibles (ZIP, tarjetas de memoria Flash, etc.) se reduce a montar el dispositivo correspondiente.
Contamos así con un primer nivel de interoperatividad desde Windows hacia Linux. Esta facilidad para acceder a sistemas de ficheros ajenos no es una virtud de Windows, lo que, creemos, debería considerarse en un futuro.

Intercambiar los primeros ficheros
Podemos afirmar que hoy día Linux puede procesar casi cualquier fichero de datos proveniente del mundo Microsoft, en lo tocante a PC de escritorio. Gracias al lector integrado con Nautilus de ficheros Acrobat PDF, y al lector propio de Adobe (se puede descargar en www.adobe.com) podemos acceder a toda la documentación disponible en formato PDF.
Los ficheros de texto plano, como por ejemplo los ficheros de código fuente usados por los programadores, presentaban problemas en el pasado, ya que las secuencias para definir una nueva línea (retorno de carro + nueva línea) se interpretaban de manera distinta en los dos entornos. Los editores que incorporan tanto GNOME (Gedit) como Windows XP (Notepad, Wordpad) tratan correctamente ficheros creados en los dos entornos.
Cualquier usuario de WinZip o WinRAR se sentirá a gusto con File Roller, el compresor/descompresor gráfico integrado con Nautilus. Siendo mucho más simple que los dos citados anteriormente, cumple con su cometido evitando al no iniciado tener que abrir una consola para descomprimir “a mano”, siendo capaz de manejar los formatos habituales en el mundo Linux (TAR, GZIP) y en el mundo Windows (lha, arj, rar, war, zip...).

Copiar y borrar ficheros de forma sencilla
Hoy día para copiar, mover, borrar o renombrar ficheros no es necesario ser un experto con la consola de Linux. GuadaLinex dispone de Nautilus, que es el administrador de ficheros equivalente a Internet Explorer. Las operaciones habituales están disponibles mediante iconos y menús contextuales, así como mediante operaciones de arrastrar y soltar. Podemos seleccionar múltiples ficheros y verlos dentro del propio administrador de archivos, si tenemos correctamente registrado el tipo de archivo (inicialmente vienen registrados casi todos los necesarios, ficheros de texto, comprimidos, imágenes, etc. que se abren con su aplicación correspondiente o bien se muestran dentro del administrador).
Nautilus puede mostrarse en una vista similar a Explorer, con un árbol de directorios en el panel izquierdo. Estas similitudes, tanto de aspecto como de manejo, simplifican enormemente el trabajo a la hora de pasar de un entorno al otro.
Existe otro administrador de ficheros, llamado Velocity, que permite un manejo con mayores opciones que Nautilus y por ello resulta más similar a Explorer. Incluso para nostálgicos usuarios del Comandante Norton tenemos su clon: mc, The Midn

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