| Artículos | 01 JUN 2003

Cómo elegir una tarjeta gráfica 3D

Tags: Histórico
Fabricante, memoria, características, extras...
José C. Daganzo y Noé Soriano.
En este artículo analizamos los factores y características a tener en cuenta a la hora de elegir y adquirir una tarjeta gráfica aceleradora 3D.

Con la gran competencia existente entre fabricantes de procesadores gráficos, fabricantes de tarjetas gráficas y distribuidores informáticos, elegir una tarjeta gráfica entre los cientos de opciones (no exageramos lo más mínimo) puede convertirse en una ardua tarea. El procesador gráfico es uno de los aspectos más a tener en cuenta, ya que afecta directamente al precio y rendimiento. En la comparativa de GPU que encontrará a continuación de este artículo analizamos los últimos chips gráficos de ATi, nVidia y Matrox, pero hay otras características a tener en cuenta a la hora de comprar una solución gráfica para nuestro sistema. Vamos a repasarlas.

La importancia del fabricante
Cuántas veces hemos visto en publicidades de distribuidores informáticos anuncios de equipos en cuya configuración, en el apartado gráfico, encontramos como tarjeta instalada una GeForce o una Radeon (con este último chip ocurre menos, por llevar menos tiempo cediéndose a terceros). El caso es que esta información no aporta demasiado al comprador, ya que se alude por motivos comerciales al fabricante del procesador gráfico y no al de la tarjeta. Esta situación es tan absurda como si al ir a comprar un televisor de marca desconocida nos dijesen que es Philips porque el tubo de imagen lo fabrica esta empresa. Pensaríamos que el vendedor nos toma por tontos, y sin embargo con las tarjetas gráficas (muchas veces por desconocimiento) es precisamente esto lo que ocurre.
Conocer al fabricante de la tarjeta gráfica que estamos adquiriendo tiene más importancia de lo que pueda parecer por varios motivos. El primero es el soporte técnico que nos ofrece la mayoría de fabricantes de prestigio y la garantía, que suele ser más extensa que con modelos OEM de marcas de poco renombre. Además, con estas últimas el soporte en línea a través de Internet también es peor, incluso en el futuro podemos tener problemas a la hora de encontrar controladores y actualizaciones (aunque, como veremos, nVidia ha encontrado una solución perfecta a este problema).
Otro inconveniente puede ser la compatibilidad. Aunque se basan en diseños de referencia del fabricante de chip gráfico, por falta de medios debemos suponer que los pequeños ensambladores de tarjetas gráficas realizan menos pruebas de compatibilidad de sus productos con placas base, procesadores, etc. Además, la calidad de los componentes (memoria, disipadores, conectores, etc.) suele estar en concordancia con su precio, siendo las tarjetas más baratas las de fabricantes menos conocidos y, por tanto, las que peores componentes montan. Por último, los extras como software, juegos completos, cables de conexión, adaptadores, etc., brillan por su ausencia en los modelos OEM y en muchos retail de pequeños fabricantes.
Hay que decir que en este aspecto ATi parece más preocupado que nVidia y en su corta lista de colaboradores (mirror.ati.com/support/partner/list.html) sólo acepta como partners para fabricar tarjetas gráficas con sus chips a empresas con prestigio dentro del sector, y después de pasar controles técnicos. Con nVidia ocurre lo contrario, desde el principio ha facilitado sus chips y diseños a cualquier fabricante que quisiera comercializar tarjetas con sus procesadores gráficos, desde los más prestigiosos (Creative, Asus, MSI, etc.) hasta los más desconocidos, hasta el punto de encontrar modelos OEM sin ninguna referencia al fabricante, ni siquiera serigrafiada en la propia tarjeta.
En el extremo opuesto encontramos a Matrox, que actualmente es el único fabricante de tarjetas gráficas aceleradoras domésticas que controla todo el proceso de fabricación y soporte de sus productos.
En definitiva, es conveniente realizar una inversión algo mayor y conseguir una tarjeta gráfica de un fabricante de prestigio, sea cual sea el chip gráfico que queramos.

Cantidad de memoria
En este punto hay dos afirmaciones que podemos hacer sin miedo a equivocarnos: cuanta más memoria, mejor, y cuanta más memoria, más cara será la tarjeta gráfica. Una vez dicha esta aparente perogrullada vamos a intentar explicar cómo está el mercado actual en cuanto a cantidad de memoria. Los modelos con mayor cantidad incluyen 256 megabytes. Esta cantidad, de momento, parece excesiva y desaprovechada, pero esto mismo decimos en cada comparativa y de igual forma nos parecían demasiado en su día (pobres ilusos) los 16, 32, 64 ó 128 megabytes. Así que en tarjetas gráficas en cuanto a memoria podemos decir “cuanto más, mejor”, porque tarde o temprano nos será útil.
La explicación es muy sencilla: en realidad con 12 megabytes de memoria de vídeo se puede alcanzar una resolución de 2.048 x 1.536 con una paleta de colores de 32 bits, pero es necesaria más cantidad para poder almacenar las texturas que se utilizarán en la representación en pantalla. Con el aumento de calidad de las mismas y la necesidad de mayor número para dotar de más vistosidad a las escenas, se va aumentando el requerimiento de memoria gráfica para poder mantener un rendimiento gráfico al máximo nivel. Cuando se desarrolló el puerto AGP se pensó en eliminar la necesidad de implementar memoria gráfica en la tarjeta, dando la posibilidad de utilizar la memoria RAM del propio equipo como memoria gráfica para almacenar texturas. Pero esta solución pronto se vino abajo, ya que el ancho de banda que permitía esta solución quedó por debajo del que eran capaces de proporcionar los nuevos tipos de memoria, con lo que bajaba el rendimiento.

Tipo de memoria
Es aquí donde entra el juego el ancho de banda y los bits de comunicación, o lo que es lo mismo, la cantidad de datos por segundo que es capaz de proporcionar la memoria gráfica a la GPU. Como ya hemos dicho, con el puerto AGP se intentó eliminar la necesidad de fabricar tarjetas con memoria gráfica para texturas y reducir así el precio, pero el ancho de banda del AGP no podía superar a las nuevas memorias gráficas, que además cada vez eran más y más baratas.
La importancia del tipo de memoria utilizado es tal que actualmente, aunque ATi tiene el procesador gráfico más potente, el Radeon 9800 Pro, pero utilizando memoria DDR2 (a 1 GHz de velocidad de funcionamiento), el GeForce FX 5800 Ultra de nVidia le supera por poco en rendimiento cuando lo comparamos con el Radeon 9800 PRO con memoria DDR. Incluso a pesar de que el GeForce FX 5800 sólo dispone de 128 bits de manejo de memoria (el GeForce FX 5900 corrige esta desventaja), frente a los 256 bits del Radeon 9800. El problema es que actualmente la memoria DDR2 es todavía cara y escasa (sobre todo a altas velocidades de funcionamiento), y más la de 256 bits, por lo que sólo es utilizada en modelos de tarjeta gráfica de gama alta y como complemento al chip más potente para disputar la corona del rendimiento gráfico.
Se comenta incluso que ATi ha probado a montar 256 megabytes de memoria DDR2 de 128 bits en un sistema de doble canal (128 megabytes con 256 bits efectivos) para ahorrar costes y poder competir mejor con las placas de nVidia (que sólo necesitan memoria de 128 bits, excepto el último modelo GeForce FX 5900 Ultra) en cuanto a precio sin pérdida de rendimiento.
Actualmente, como vemos, en la dis

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