| Artículos | 01 MAR 2010

Cómo cambiará Internet en 10 años

PCWORLD PROFESIONAL
Imagine que no hay spam o phishing. Imagine que todo el mundo puede acceder a Internet y mediante conexiones de banda ancha. Esto, que suena a utopía, es con lo que sueñan (y trabajan) los ingenieros encargados de construir la arquitectura de red. Lancemos nuestra mirada diez años adelante e imaginemos cómo será la Internet del futuro. Puede que no la reconozcamos.

Según la visión de los ingenieros sobre cómo será Internet en 2020, habrá que replantearse prácticamente todo a cómo lo conocemos hoy en día: desde las direcciones IP hasta los DNS o la seguridad en general de Internet. Hasta se plantean cómo podría funcionar Internet sin algunas de las prestaciones más básicas (y fundamentales) con las que cuenta hoy en día de los ISP y redes empresariales.

El objetivo es, cuando menos, ambicioso. Para crear una Internet sin demasiadas brechas de seguridad, con más confianza y con una mejor gestión de las identidades. Los investigadores están intentando construir una Internet más fiable, con mayor rendimiento y más fácil de manejar los exabytes de contenido. Y esperan construir una Internet que amplíe la conectividad a las regiones más remotas del mundo. Quizá incluso a otros planetas.



Investigación a largo plazo

Esta investigación a largo plazo, y no exenta de grandes riesgos, tiene su mirada puesta precisamente en 2010, dado que el gobierno de los Estados Unidos aumentará los presupuestos para permitir a un puñado de investigadores salir del laboratorio y llevar sus investigaciones hacia la construcción de prototipos. Es más, los Estados Unidos están desarrollando la mayor red virtual del mundo en 14 campus universitarios, que cuenta con dos backbone de alcance nacional, lo que puede garantizar el soporte a miles (y puede que millones) de usuarios en estos experimentos. Internet del futuro

“Estamos continuamente intentando adelantar la investigación 20 años”, explica Darleen Fisher, director de programa Network Technology and Systems (NeTS) de la organización National Science Foundation (NSF). “Mi trabajo es que la gente desarrolle su imaginación con grandes riesgos, pero con grandes recompensas. Necesitan pensar sobre que sus ideas se puedan implantar y, si se hace, cómo afectarán al mercado de ideas y economías”.

Las apuestas son elevadas. Algunos expertos temen que Internet se colapse por el cada vez mayor número de ataques, la creciente demanda de contenidos multimedia y la necesidad de nuevas aplicaciones móviles. Por eso, la solución puede ser, precisamente, el desarrollo de una nueva arquitectura.

La investigación llega en un momento crítico para Internet. Cuanta más infraestructura crítica (como los sistemas bancarios o las comunicaciones de los gobiernos con sus ciudadanos) migra a Internet, existe el consenso de que la red necesita un rediseño. Y en el centro de todas estas investigaciones está el deseo de que Internet sea un lugar más seguro.

“La seguridad es totalmente rompible, por lo que es momento de levantarnos y hacer las cosas mejor”, sentencia Van Jacobson, investigador del PARC. “El modelo que estamos utilizando nosotros es el equivocado. No se pudo desarrollar para que funcionase. Necesitamos una visión de la seguridad más orientada a la información, donde el contexto de la información y su garantía de autenticidad sea más relevante”.

La investigación de la Internet del futuro alcanzará un hito importante desde el momento en que abandona el estadio de teoría para ser un prototipo en este 2010.

La NSF planea seleccionar dos proyectos para seguir trabajando en la Internet del futuro. “Nos gustaría ver arquitecturas completas. Las propuestas pueden ser simples, pero con cambios profundos de lo que es Internet a día de hoy, o suponer cambios radicales”, explica Fisher.

NSF está retando a los investigadores a aportar estas ideas para crear una Red que sea más segura y fiable que la actual. Por eso, les han pedido que desarrollen maneras más eficientes de diseminar la información y gestionar las identidades de los usuarios, al tiempo que no se dejan de lado las tecnologías inalámbricas y ópticas, que emergen con fuerza. Los investigadores también deben tener en cuenta los impactos sociales de cambiar la arquitectura de Internet.

Al mismo tiempo, esta organización quiere que los patrocinadores consideren la “viabilidad económica y el conocimiento profundo de los valores sociales que son preservados o que se permiten por la propuesta, no que lo miren sólo desde una perspectiva técnica”.

Por eso, un punto clave de las propuestas será la respuesta que los científicos den a los problemas de seguridad. “Una de las cuestiones que más nos preocupan es la confianza, porque toda nuestra infraestructura crítica está en Internet”, explica Fisher. “Los sistemas de telefonía se están moviendo de los circuitos a IP. Los sistemas bancarios dependen de IP. E Internet es vulnerable”. Por eso, esta organización defiende que no se quiere cometer el mismo error que cuando se inventó Internet. Tanto que no se va a escoger ningún proyecto en el que no haya una experiencia en seguridad demostrable. “Normalmente, los arquitectos diseñan la red y después los expertos en seguridad dicen cómo asegurarla. Queremos combinar lo mejor de estas dos áreas y que trabajen juntas”, se insiste.



El campo de pruebas

Los proyectos de investigación de Internet elegidos se llevarán a cabo en una nueva red de investigación virtual construida por BBN Technologies. Un laboratorio que se conoce como GENI (Global Environment for Network Innovations) www.geni.net.

Este laboratorio ya ha llevado a cabo otros experimentos en infraestructura de red que han sido instalados en las universidades de Estados Unidos. Esta infraestructura permitirá a los investigadores llevar a cabo experimentos de más alcance de la nueva arquitectura de Internet de manera paralela (aunque separada) del tráfico diario que circula hoy por hoy por la Red.

El proyecto GENI implica permitir tres tipos de infraestructura de red para gestionar experimentos de gran escala. Uno de ellos utiliza el protocolo OpenFlow desarrollado por la Universidad de Standford para permitir programación de switches Ethernet de fabricantes como HP, Juniper o Cisco. Otro tipo es el Internet 2 backbone, que permite una gran programación en los routers Juniper. El tercero es una red WiMAX para las pruebas de servicios móviles e inalámbricos.

Una vez que las infraestructuras de GENI estén establecidas y en

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