| Noticias | 19 MAY 2009

Cómo acabar con el spam

Tags: Seguridad
Una pequeña compañía ha desarrollado un nuevo modo de parar cierto tipo de spam. Se trata del servicio basado en Web, Form Armor, que utiliza algoritmos para filtrar determinados tipos de spam en lo que supone una alternativa al CAPTCHA.
Paula Bardera

El spam no es sólo un problema para aquellos con direcciones de correo electrónico, sino que también lo es para empresas y organizaciones que tienen páginas Web con diferentes tipos de formularios.

Las redes robot automatizadas buscan en la Red formularios y los rellenan automáticamente con información basura. Estos datos suelen ir hasta las direcciones de correo electrónico de los empleados de las citadas páginas web con el perjuicio que eso supone. Además, muchas empresas también realizan iniciativas de marketing a través de este tipo de formularios, que alimentan sus bases de datos, y que, por estas prácticas, se ven inundadas con mensajes anunciando Viagra en lugar de ir a clientes potenciales.

Sin embargo, una empresa de Dallas de tan sólo cuatro empleados ha desarrollado un servicio basado en Web llamado Form Armor que bloquea el spam de estos formularios.

El servicio es similar a una pasarela de pago, explica Larissa Reynolds, que fundó la compañía con su marido Chris. Una vez que una Web es configurada para utilizar el servicio, los formularios de datos son encriptados y enviados a Form Armor para que realice un análisis en tiempo real.

Estos formularios de datos son clasificados como buenos, malos o feos, lo que significa que la propuesta contiene algún tipo de malware o de ataque SQL. Los formularios con datos correctos son pasados al cliente, mientras que los feos y los malos son bloqueados.

Form Armor ha dedicado siete años al desarrollo de esta tecnología para identificar de la manera más precisa el spam contenido en este tipo de formularios. “Hemos sido capaces de analizar cantidades enormes de datos para desarrollar este algoritmo que puede detectar qué datos son legítimos y cuáles no”, explica Reynolds.

Form Armor tiene un precio de 9 dólares americanos por página Web al mes, no importa el número de formularios que deba analizar. Una API más avanzada está disponible a un precio de 29 dólares por página Web al mes. Esta API, que trabaja con PHP, ASP.net, ASP y, muy pronto, con DotNetNuke, permite a los administradores controlar cómo son almacenados estos formularios de información, sin importar si han sido clasificados como buenos, malos o feos. En cualquier caso, la mayoría de los clientes no quieren ni echar un vistazo a los datos malos y feos.

Form Armor está ya ofreciendo el servicio como una alternativa al CATPCHA (Completely Automated Public Turing Test to Tell Computers and Humans Apart), un mecanismo de defensa de las páginas Web cada vez más débil. Este sistema muestra una serie de caracteres mezclados sin sentido que pretende frustrar cualquier intento de registro automático. Sin embargo, está empezando a fallar cada vez más, pues los equipos son cada vez mejores a la hora de resolver estos puzzles. Es posible parar el spam

Además, los spammers han creado sistemas en los que seres humanos reales resuelven estos CAPTCHA. Reynolds ha declarado haber visto un tipo de spam en el que alguien que, aparentemente había sido contratado para rellenar los formularios, estaba frustrado y escribió: “¿Por qué, oh, por qué, tengo que venir a este país a hacer esto?”.

Reynolds se muestra evasiva sobre cómo funciona realmente la tecnología de Form Armor y sólo revela que utiliza un algoritmo. Lo que sí se sabe es que los spammers no saben si las páginas Web utilizan o no Form Armor, pues el proceso se encuentra en el lado del servidor y todos los datos parecen haberse procesado normalmente de cara al spammer, incluso aunque bloquee sus contenidos. Por eso, Reynolds afirma que los falsos positivos, es decir, cuando bloquean contenido legítimo, son muy raros.

Aunque la tecnología ya está siendo utilizada actualmente para formularios de datos, podría ampliarse su uso para plataformas de correo electrónico gratuitas como las que tienen Google o Yahoo.

Form Armor no ha revelado cuántos clientes tiene, pero uno de los últimos sí ha querido contar lo satisfecho que está con el servicio. Se trata de Urbanity Studios, un negocio basado en Web que está especializado en productos personalizados. A medida que ha ido creciendo su tráfico on-line, les llega mucho más spam a través de sus formularios, explica Micki Ahrens, director de marketing de la firma.

El más problemático era el formulario “Díselo a un amigo”, que reenvía un mensaje de un cliente a través de Urbanity Studios a la dirección de otra persona. Según Ahrens, la compañía sabía que algo raro estaba ocurriendo cuando empezó a recibir cientos de rebotes o notificaciones de mensajes sin entregar. Esto es un indicador de que un spammer ha dirigido los mensajes a través de direcciones de correo electrónicas que no existen. La cosa llegó a tal punto, que Barracuda Networks les situó en su “lista negra”.

El problema ya ha finalizado, Urbanity Studios ha utilizado la versión de 9 dólares al mes de Form Armor desde principios de abril y, en todo este tiempo, han recibido muy pocos mensajes de spam y los falsos positivos son muy pocos. Además, han animado a los clientes a llamar a un teléfono gratuito si detectan algún problema en la página Web.

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