| Artículos | 01 ABR 1995

Cerebro de hombre, cerebro de mujer

Tags: Histórico
José Mª Fernández Rúa.

Las revistas científicas Science y Nature han publicado durante los dos últimos meses los resultados de una serie de estudios, realizados por equipos diferentes de científicos, en los que demuestran que hay diferencias entre el cerebro del hombre y el de la mujer. Pero ninguno de estos investigadores se ha atrevido a pronunciarse sobre la supremacía de un sexo sobre otro. A lo más que llegan es a señalar que los hombres y las mujeres piensan y sienten de forma distinta, porque hay diferencias biológicas en los cerebros de ambos sexos.

La avanzada técnica de exploración por imágenes PET (tomografía por emisión de positrones) ha sido el medio empleado por investigadores de la Universidad de Pennsylvania para examinar la distribución del metabolismo de glucosa en varias regiones cerebrales de 61 hombres y mujeres sanos, en estado de reposo. La actividad metabólica de todos ellos era muy parecida, pero los hombres y las mujeres mostraban diferencias estadísticas de cierto relieve en determinadas zonas del cerebro relacionadas con los procesos cognitivos y emocionales.

Con el trabajo conducido por doctor Gur y publicado en el órgano de la Asociación americana para el Avance de la Ciencia que preside el genetista español Francisco de Ayala, se intentaba investigar posibles asimetrías que ayuden a comprender porqué las mujeres muestran una mayor habilidad para las funciones verbales, mientras que los hombres la tienen en las tareas motoras. Los resultados de este experimento con 37 hombres y 24 mujeres mostraron que el nivel metabólico general era similar en los dos sexos, en particular en las zonas occipal, parietal y frontal no límbica del cerebro. Gur y sus colaboradores observaron, sin embargo, que los varones tenían mayor actividad en las regiones límbico-temporales y en el cerebelo que las mujeres, pero un metabolismo relativamente menor en las regiones cinguladas. Para este científico americano hay una base biológica en las diferencias de procesos cognitivos y emocionales entre ambos sexos.

Cabe recordar que en otros trabajos se había llegado a demostrar que, en la regulación de las emociones, en el hombre existe una mayor tendencia a expresar instrumentalmente el afecto o el odio, por ejemplo mediante la agresividad física, mientras que la mujer emplea medios simbólicos como las palabras. Igualmente, otros estudios probaron que la mujer tiene una mayor predisposición biológica a la depresión y realiza con mayor aptitud que el varón procesos de discriminación emocional y pruebas de velocidad perceptiva.

Llegado a este punto cabría preguntarse si el cerebro de la mujer tiene mayor inteligencia que el hombre. No hay respuesta científica a ello, pero desde hace seis años se sabe que hay diferencias anatómicas en el cerebro de ambos sexos, concretamente en el tamaño y morfología del cuerpo calloso, la llamada cisura de Silvio, el porcentaje de materia gris cortical, el grado de flujo sanguíneo cerebral y una parte específica de la estría terminal.

El cerebro pesa seis kilogramos y cabe en la palma de la mano. Sin embargo, se necesitaría una extensión de terreno similar al estado norteamericano de Texas, para albergar un ordenador que tuviera tanta capacidad para procesar información como esta masa de materia gelatinosa. Como ha señalado en más de una ocasión el profesor Doreen Kimura, de la Universidad de Ontario, para comprender las funciones intelectuales del ser humano y la forma en que pueden diferir hombres y mujeres en estas funciones, necesitamos mirar más allá. Esto es lo que han hecho investigadores de la Universidad de Yale, coordinados por el doctor Shaywitz que eligieron la revista Nature para publicar las conclusiones de un trabajo en el que, entre otras cosas, demuestran que los hombres y las mujeres activan zonas diferentes del cerebro cuando leen o hablan.

Estos científicos tampoco contemplan que esta diferencia de organización funcional del cerebro entre hombres y mujeres implique una superioridad o desventaja. Shaywitz utilizó en su estudio con 19 hombres y 19 mujeres la resonancia magnética por imágenes. El objetivo era observar en el cerebro respuestas ante la exposición de determinados estímulos visuales, como reconocimiento y asociación de letras y lectura de rimas, entre otros y en sus conclusiones este trabajo coincide con el comentado líneas arriba de la Universidad de Pennsylvania.

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