| Artículos | 01 FEB 2001

Canon EOS D30

Tags: Histórico
Cámara reflex de objetivos intercambiables
Oscar G. Peinado.
Los profesionales de la fotografía están de suerte. Canon acaba de presentar su nuevo modelo de cámara digital, una reflex de objetivos estándares basada en la EOS 30. Aunque Canon quiere posicionar este modelo tanto para los profesionales como para los aficionados avanzados, su alto precio, que supera las 600.000 PTA sin ningún objetivo, hace que pocos aficionados vayan a poder permitírsela. No obstante, este precio es notablemente inferior al de otros modelos digitales profesionales con cuerpo estándar.
No es la primera cámara digital basada en un cuerpo de Canon, pues tanto la propia marca como otros fabricantes los han utilizado para sus modelos más sofisticados. Sin embargo, sí que es la primera que consigue compactar toda la electrónica en el mismo tamaño de la cámara original en la que está basada, con lo que se convierte en el modelo digital profesional más compacto y ligero del mercado. A primera vista, y salvo el display y los botones de su parte posterior, nada la diferenciará de una cámara de 35 mm.
Al estar basada en el modelo de 35 mm, conserva todos sus controles con idéntica funcionalidad, por lo que el tiempo de aprendizaje para quien ya conozca la serie EOS será prácticamente nulo, limitándose a conocer las opciones de un sencillo menú lineal en el que todas las opciones están en una sola pantalla, sin necesidad de tener que buscar entre multitud de apartados. Además, todo el juego de accesorios y objetivos EF que se posean seguirán siendo perfectamente operativos en la D30.
La cámara utiliza un sensor CMOS de 3,25 millones de píxeles. Este tipo de sensor es más sencillo y barato de fabricar que los habituales CCD, y su consumo de energía es menor. Sin embargo, hasta el momento existían problemas con la calidad de las imágenes obtenidas, pero a la vista de los resultados conseguidos con la D30 estos problemas han sido solucionados. Una de las cosas de que se acusa a los CMOS es su mayor sensibilidad al ruido, que ha sido resuelta a base de leer el ruido solo y luego restarlo de la imagen, mediante un circuito dedicado expresamente a ello.
El sensor tiene un tamaño inferior (22,7 x 15,1 mm útiles) al de una película de 35 mm, lo que hace que la distancia focal de los objetivos no tenga el mismo efecto que en película. Para hacerse una idea del objetivo que tenemos deberemos multiplicar por 1,6 la distancia focal marcada en ellos. Así, el zoom 28-70 con que Canon nos envió la cámara es en realidad equivalente a un 45-112, es decir, entre normal y teleobjetivo de retrato. Esto será una ventaja al utilizar teleobjetivos, pues su poder de ampliación aumenta un 60%: un típico 80-200 será un 128-320, y con el enorme Canon EF 1200 usado por algunos fotógrafos deportivos tendremos un objetivo de casi 2.000 mm. Sin embargo, se convierte en un inconveniente cuando necesitamos un gran angular, pues el objetivo más corto de Canon, un 14 mm, se queda en 22,4 mm, lo que decepcionará al fotógrafo de interiores o de paisajes. Necesitaríamos un 8 mm para tener un equivalente al 14 mm. Además, al desplazar nuestras necesidades a un segmento menos “estándar” los objetivos se encarecen notablemente.
Para el almacenamiento de las imágenes se utiliza una tarjeta Compact Flash tipos I o II, o bien un Microdrive, lo que amplía mucho la capacidad de almacenamiento (340 MB). Con la cámara se incluye una tarjeta de 16 MB en la que sólo caben 10 imágenes JPG en la máxima calidad o 3 sin compresión. Después de haber pagado más de 600.000 PTA nos parece una capacidad un tanto limitada. Habría sido preferible incluir una tarjeta de 48 MB que permite almacenar 36 imágenes JPG de calidad y supondría un sobreprecio inferior a las 15.000 PTA.
En el modo de máxima calidad no se utiliza compresión, y es un formato propietario que necesita del software de Canon para poder ser interpretado. Con el tamaño de imagen generado se pueden imprimir fotografías hasta en formato 20 x 15 con 250 ppp de resolución.
La cámara incluye un pequeño flash E-TTL plegable, que puede sincronizarse a la primera o la segunda cortinilla del obturador. Dispone de reducción de ojos rojos y conexiones para flash de estudio, además de la zapata para montar un flash portátil mayor. Se puede ajustar una compensación de la exposición de hasta dos diafragmas en incrementos de medio o un tercio de punto.
La medición de luz se puede realizar con evaluación, parcial central o ponderada al centro, mientras que para el enfoque utiliza tres puntos, permitiendo seleccionar cuál de ellos usar si se quiere fijar a uno solo. La cámara dispone de varios modos de exposición, desde el completamente automático al manual, pasando por prioridad de apertura, de velocidad o por 5 programas específicos para paisaje, deportes, etc. Se puede realizar la misma compensación de exposición que con el flash, y programar tres disparos consecutivos con variaciones del diafragma de hasta 2 puntos. También se puede utilizar uno de los 7 modos de balance de blancos, entre los que se incluyen uno automático y uno personalizado.
La velocidad de obturación se puede ajustar entre 1 y 30 segundos y 1/4000, además de poder dejar el obturador abierto indefinidamente (posición Bulb). El diafragma dependerá del objetivo utilizado, existiendo modelos originales de Canon de hasta f1 (EF 50mm f/1,0L USM). También se puede seleccionar la sensibilidad ISO que simulará el sensor CMOS entre 100 y 1.600, lo que nos proporcionará mucha flexibilidad a la hora de tomar fotos en condiciones de luz muy variables.
En cuanto a las conexiones, dispone de interfaz USB y salida de vídeo compuesto compatible con NTSC y PAL, con la que podremos ver las imágenes en cualquier televisor en lugar de en su pequeño display. Con este fin, dispone de un modo de reproducción automática y permite girar las imágenes en saltos de 90º. En modo de visualización puede ampliarse la imagen y borrar una o todas las almacenadas. No sólo nos ofrece la imagen tomada, sino que también podemos activar que muestre información sobre la exposición junto con el histograma, alertándonos de las zonas quemadas o las subexpuestas. Aunque estemos en modo de reproducción o con el menú activado, bastará una leve pulsación del disparador para que la cámara esté lista para disparar. Esto elimina el riesgo de perder una instantánea mientras cambiamos de modo, pues se puede disparar en cualquier momento. El display sólo se utiliza con el fin de ver las imágenes ya tomadas, no pudiendo activarse para encuadrar con él.
Esto es hasta cierto punto razonable al ser una cámara reflex, pues permite ahorrar mucha batería y no afecta a la calidad del encuadre que se sigue haciendo por el visor, pero debería haberse dejado esta opción a elección del usuario. En cuanto al visor de enfoque dispone de corrección de dioptrías entre -3 y +1, lo que resulta útil para muchos usuarios. En definitiva, la EOS D30 es la más económica y compacta de las cámaras reflex digitales profesionales de cuerpo estándar, aunque para un aficionado sigue suponiendo un desembolso demasiado importante. Su total compatibilidad con todos los accesorios de la serie EOS la convierte en una opción muy atractiva para quien ya sea cliente de la marca que, además, apenas tendrá que aprender a manejarla. Su sensor aporta 3,25 millones de píxeles, con lo qu

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