| Artículos | 01 JUL 2010

Cámaras de vídeo profesional

Tags: Histórico
Cada vez la imagen es más importante para el desarrollo y crecimiento de un negocio, y la comunicación es la base de su futuro. Internet, como plataforma para llegar a una mayor número de personas, ofrece la posibilidad de abarcar con nuestros mensajes a más clientes, socios o proveedores. En muchas ocasiones hemos analizado productos orientados a la generación de vídeo pensando en las necesidades de empresas o profesionales para quienes esto sigue siendo secundario, pero, en estas páginas, queremos poner la vista en productos orientas a profesionales, bien porque el de la imagen sea su negocio, o bien porque necesitan dar un paso más en la producción de contenidos multimedia. Para ello, queremos analizar dos modelos de videocámaras profesionales que cubrirán las necesidades más exigentes.

Panasonic AG-HMC41, o cómo convertirse en un
videografo semi-profesional de forma asequible
¿Por qué a pagar 2.600 euros por una cámara de alta definición si puedo encontrarlas por 600 euros? Ésa puede ser la pregunta de una buena parte de aficionados al vídeo. La respuesta a esa pregunta nos introduce de lleno en el mundo de las cámaras semi-profesionales como este modelo de Panasonic que nos ocupa.
Lo primero que llama la atención del modelo AG-HMC41 es un peso liviano, poco menos de un kilogramo, una de las cámaras más ligera de su categoría. Es un modelo AVCCAM, que no es más que el nombre propio que otorga Panasonic a su gama de cámaras bajo el estándar AVCHD, y en el que incluye algunas características propias de la marca; significa que esta gama es capaz de grabar en formato Full HD (1.920 x 1080 píxeles), y dispone de otras características que suelen acompañar a estos modelos: entradas de audio XLR; grabación en tarjetas Secure Digital y básicamente el uso de tres sensores CMOS, en este caso, de 1,4 pulgadas (un paso por debajo del estándar más profesional con un tamaño de sensor de 1,3 pulgadas).
Comenzando por comentar las lentes, están compuestas por 13 elementos Leica Dicomar. Son asféricas y el fabricante, gracias a su tecnología propia, anuncia un gran número de mejoras en los colores, destellos, mejoras en la captación de los colores y las sombras. En nuestras pruebas los colores resultaron fieles, pero dependerá bastante de nuestra destreza en su manejo, sobre todo en interiores.
Se vale de tres sensores CMOS que utilizan en total 3 millones de píxeles (3,05 MP), y que, eliminando los píxeles que no se ocupan de recoger información efectiva, nos dejan un sensor capaz de reproducir 2,51 MP efectivos. Esta cámara tiene un sistema de captura imagen fija que, como curiosidad, permite hacer fotos a 10,6 MP, mediante un nuevo sistema de interpolación. Igualmente tiene un zoom x12 óptico y estabilizador óptico de imagen de resultados aceptables, pero no sobresalientes.
Entrando en sus detalles profesionales, la cámara incluye varios modos predefinidos de grabación dependiendo de la temperatura de color; para interiores, exteriores, una mayor saturación y modo cine. También Dispone de otros 7 modos predefinidos de curvas Gamma para elegir si queremos una toma estándar o lo más parecido al cine que podamos. Este modo cine no es de ningún modo anec–dótico y le ha dado muchas alegrías a la marca Panasonic, sobre todo en su ya mítico modelo DVX100. Muchos profesionales alaban este modo cine y ha sido la principal razón de elegir un modelo Panasonic tanto para reportajistas como para directores de cortos.
En cuanto a la grabación de vídeo, la cámara utiliza el conocido códec H.264, que se ha hecho imprescindible para emitir vídeo en Internet, pero en esta cámara da su mejor cara. La principal novedad de este modelo es que puede almacenar entre 21 y 24 megabits de información de vídeo por segundo (aproximadamente 2,7 megabytes por segundo) codificada en el códec H.264. Durante este segundo es capaz de grabar 25 imágenes completas a 1.920 x 1080 puntos, es decir 25 imágenes en formato progresivo o 50 imágenes en formato entrelazado (en cada imagen se graba en este caso sólo la mitad de la información). Pese a que pueda parecer interesante, 2,7 MB no es una cifra espectacular y en el mercado existen modelos capaces de grabar más MB por segundo, lo que siempre es interesante. Aún así, el ojo no superdotado verá como resultado de esta cámara imágenes espectaculares en definición y lo más importante, gracias a su modo 50i, ni un atisbo de desenfoque o imagen borrosa aunque movamos la cámara con relativa rapidez de un sitio a otro (travelings, zooms…). Siempre tendremos una imagen nítida. Y por supuesto, si lo deseamos, unos planos a cámara lenta perfectos si escogemos el formato de 50 frames entrelazados.
Volviendo al códec H.264, nos permite utilizar tarjetas estándar SD o Secure Digital, ya que la velocidad de transferencia es muy baja. Podemos comprar una tarjeta SD de 32 GB por 80 euros, cuando tan sólo hace dos años, si queríamos grabar en formatos flash, sólo podíamos comprar las caras tarjetas P2, con un precio equivalente de más de 800 euros. Evidentemente, la calidad es menor (aquel modelo P2 de Panasonic capaz era y es capaz de grabar en el formato profesional DVCPro), pero para el reportajista o director de cortos, la diferencia ya no se ve tanto en el códec sino en otros aspectos de la cámara como el sensor y las lentes. Es decir, con este formato, el usuario aficionado puede dar el salto a semi-profesional con un 30 por ciento de ahorro respecto a hace 2 años. Además, con el salto a la grabación en formato Flash se evitan las cintas DV, que exigían estar horas ante la cámara para descargar un contenido.
Otros aspectos a los que damos la bienvenida en una cámara semi-profesional son los controles de ganancia, memorias de balance de blancos, controles manuales de zoom, enfoque y diafragma (iris), pantalla LCD de 2,7 pulgadas, entradas de audio XLR (dos), y sus modos de cine personalizados.
En su uso es una cámara hecha para rodar, lo notas enseguida en la disposición intuitiva de sus controles y en lo rápido que te haces con todas sus funciones. En minutos controlas apertura, balance de blancos, enfoque, ganancia, sus controles manuales, y la obturación de la forma más natural posible.
En nuestra experiencia se comportó bien en interiores, el principal desafío para todo tipo de cámaras. Si nos quedamos sin luz podemos aplicar la ganancia, con tres configuraciones posibles: en el primer paso, preconfigurada a 3db no añadía ruido a la imagen. En los siguientes pasos de la ganancia ya comenzamos a notar grano en las zonas oscuras. La ganancia básicamente “inventa” luz de donde no la hay, por lo que en suaves incrementos merece la pena, pero evidentemente si forzamos el sistema, comenzará a aparecer el temido “grano”.
Su fácil manejo nos permite ser muy creativos, y tanto su zoom x12, como su configuración (equivalente de 35mm desde los 40,8 mm a 490 mm), los permiten una gran flexibilidad. No es, quizá, una cámara muy luminosa en interiores, pero tampoco llega a ser una cámara “ciega” (como son conocidas en el sector las cámaras que arruinan cualquier toma en interiores). Su zoom permite en la máxima abertura un F1.8 y en su máximo zoom un F2.8. Podría ser más luminosa (F1.6) pero cumple. El menor tamaño de un sensor de 1,4 pulgadas y no de 1,3, tambi&#

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