| Artículos | 01 JUN 1998

Bus de 100 MHz

Tags: Histórico
David R. Vidal y Eugenio Barahona.
Un factor fundamental en la velocidad del ordenador es la velocidad del bus. Si con los Pentium se rompió la barrera del 486, pasando de 33 a 66 MHz, estamos ante un nuevo salto generacional, con el bus de 100 MHz.

A mediados de abril, Intel presentó sus nuevos procesadores Pentium II a 350 y 400 MHz, además de un nuevo chipset, el 440BX, todos con un bus de 100MHz. Como siempre, Intel ha usado el bombo y platillo para hacer la presentación, hablando de una tecnología “front side” y de microprocesadores de sexta generación. Pero esta vez el usuario final, en la práctica, será el que menos advierta las novedades, excepción hecha de la bajada de precio de los Pentium II.
Recordemos que hoy en día coexisten dos encapsulados diferentes en el mercado de los Pentium. Uno, es el viejo y conocido Socket 7, que es el zócalo que alberga a los Pentiums clásicos, MMX, K6, etc. Otro, monopolizado por Intel, es el Slot 1, que es donde se ubican los Pentium II y el nuevo Celeron. Tal y como ha venido siendo su política en los últimos meses, Intel apuesta exclusivamente por microprocesadores basados en su Slot 1, abandonando por completo al Socket 7. Otros fabricantes han hecho causa común en contra de esta política, con unos resultados mediocres, que han posibilitado que el bus de 100 MHz también se encuentre disponible en el Socket 7.
El objetivo de este artículo será doble: por un lado analizar las ventajas de los buses de 100 MHz (o más) y aventurarnos en un futuro próximo, pero también valorar, con los pies en el suelo, el impacto que representa en la actualidad para un usuario normal.

Frecuencia del bus
Para los lectores despistados deberíamos recordar que los ordenadores funcionan internamente a una frecuencia, llamada frecuencia del bus y que afecta a todo el sistema (también puede consultar el tema de portada del mes pasado). Por otro lado la velocidad del microprocesador, que afecta sólo a la capacidad de cálculo o proceso, es un múltiplo de la frecuencia del bus, obtenida precisamente por unos multiplicadores que se encuentran en su interior. En los 486 la velocidad de bus típica era de 33 MHz. En los Pentium tenemos las antiguas frecuencias de 50, 55 y 60 y, la más “avanzada” de 66 MHz. Por ejemplo, un Pentium de 120 MHz trabaja a una frecuencia de bus de 60 MHz y un multiplicador x2. En cambio, un Pentium II a 266 MHz trabajará a una frecuencia de bus de 66 y un multiplicador de 4.
Muchas de las placas base existentes en el mercado venían ofreciendo otras frecuencias de bus más elevadas, como por ejemplo 75 y 83 MHz. Aunque las especificaciones de los microprocesadores Intel no recomendaban superar los 66 MHz (otros fabricantes situaban el techo en 75 MHz) la práctica demostraba que funcionaban sin peligro alguno incluso superando dicha marca. Eso sí, se producía algo más de calor que era necesario disipar adecuadamente. El truco consistía en encontrar frecuencias “no estándar” utilizando frecuencias de bus más altas y, de paso, forzar ligeramente la frecuencia indicada por el chip (acción conocida como overclocking: hacer trabajar el micro a una frecuencia superior a la que había sido diseñado). Por ejemplo, un Pentium 233 habitualmente consigue funcionar con un bus de 83 MHz y un multiplicador de 3, lo que hace 249 MHz. En cualquier caso, se trataba de frecuencias no oficiales, con el consiguiente funcionamiento eventual y sus riesgos asociados.
Ahora estamos ante un salto cuantitativo: micros y placas diseñados específicamente para trabajar a frecuencias de bus de 100 MHz. Estaremos, por tanto, ante una nueva generación de microprocesadores: en Socket 7 tendremos micros, en principio, de 300 MHz, mientras que en Pentium II vendrá una nueva serie: 350, 400, 450 y 500 MHz, (multiplicadores de 3.5, 4, 4.5 y 5 respectivamente).
En el caso particular del chipset Intel 440BX (el chipset es el componente principal de una placa base y se encarga de “casi todo”), vendrá a sustituir al 440LX. Dicho de otra forma, todas las placas LX del mercado serán BX en cuestión de semanas. Esto se debe a que las placas BX también pueden trabajar a 66 MHz y albergar así a cualquier Pentium II de moderadas prestaciones. Por otro lado, las diferencias arquitectónicas entre una LX y una BX son mínimas, lo que resulta avalado por el hecho de que dichas placas ya podían adquirirse normalmente a la semana de hacer Intel la presentación de su nuevo chipset. Esto se traducirá en una diferencia igualmente mínima de precios, una vez transcurridos los primeros días de euforia comercial, que harán que no tenga sentido continuar con la producción de las LX.
Otro interrogante importante que se están planteando muchos usuarios tiene que ver con la posibilidad de instalar un procesador Celeron o Pentium II con velocidad de bus de 66 MHz en una placa base con chipset 440BX. La respuesta es que sí es posible, si bien es preciso realizar una serie de puntualizaciones importantes. Lo primero a tener en cuenta es que la BIOS y el chipset 440BX disponen de mecanismos para detectar la velocidad de reloj para la que fue diseñado el bus del procesador que se instale en el Slot 1, por lo que si el fabricante así lo decide es posible que una determinada placa base sólo permita utilizar el procesador con la velocidad de bus que oficialmente soporte o que un procesador con velocidad de bus de 66 MHz ni siquiera funcione en algún modelo concreto de placa base BX. Sin embargo, lo más normal es que la placa base, ya sea mediante la BIOS o mediante el uso de puentes situados sobre la propia placa base, ofrezca al usuario la posibilidad de seleccionar la velocidad de bus que se desea utilizar. Si este es el caso de su placa base podrá instalar en su sistema cualquier procesador Pentium II y usarlo con la velocidad de bus oficialmente soportada por el procesador o con cualquier otra que, bajo su responsabilidad, desee utilizar.
Por último queda abierta la posibilidad de utilizar un procesador con velocidad de bus de 66 MHz con la nueva velocidad de 100 MHz. Esto será posible si la BIOS y la placa base no obligan a usar la velocidad de bus oficial del procesador, como ya se ha comentado, si bien existen métodos mediante los que es posible conseguir que cualquier placa base con chipset BX detecte que un procesador con una velocidad de bus oficial de 66 MHz soporta la nueva velocidad de 100 MHz. Esto es posible ya que la función de uno de los contactos del Slot 1 es indicar, al conjunto de chips de la placa base, la velocidad de bus soportada por el microprocesador. La señal denominada BSEL, localizada en el pin B21 de los procesadores para Slot 1, se encarga de indicar al resto del sistema si se trata de un procesador con velocidad de bus de 66 ó 100 MHz. En el caso de los Pentium II originales, con velocidad de bus de 66 MHz, según la documentación de Intel dicha señal debía conectarse a masa. Si el conjunto de chips 440BX detecta que la señal BSEL está a nivel bajo (cero lógico) deduce que se trata de un procesador con velocidad de bus de 66 MHz, mientras que si dicha señal está a nivel alto deduce que el procesador soporta la velocidad de bus de 100 MHz.

Memoria SDRAM a 100 MHz
La memoria RAM es la más afectada por la velocidad del bus. La memoria EDO y sus predecesoras quedan totalmente fuera de juego, ya que sus tiempos de acceso estaban calculados para unos ratios que a duras penas llegaban a los 66 MHz. La SDRAM de un tiempo de acceso de 10 ns (nanosegundos) es, teóricamente, la adecuada

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