| Artículos | 01 FEB 1996

Bases de datos de jurisprudencia

Tags: Histórico
Aranzadi, Colex-Data, El Derecho y Jurisley
Julián de Cabo y Carlos Sáez.

Las bases de datos de Jurisprudencia son una herramienta cotidiana en la vida de los despachos de abogados, que siguen sin adaptarse por completo a las tendencias generales del mercado.

Como tantos otros sectores profesionales, los abogados también cuentan con sus propias herramientas informáticas de apoyo, entre las cuales sobresalen, tanto por prestaciones como por precio, las Bases de Datos de Jurisprudencia y Legislación. Se trata de un mercado que no es estrictamente novedoso, pero que atraviesa en estos últimos tiempos por una fase importante en cuanto a su evolución, que le acerca a la madurez: han aparecido nuevos productos, se han producido compras y fusiones entre las distintas compañías que operan en el sector, han cambiado sustancialmente los enfoques y prestaciones de algunos productos, se ha especializado la oferta, etc.

Un repaso a la historia

Hace ya algunos años, cuando comenzaron a aparecer los productos pioneros en informática jurídica, el mercado estaba conformado de un modo diferente al actual. Para empezar, existía un menor número de competidores, siempre procedentes del mundo editorial en papel. Además, los productos disponibles eran siempre aplicaciones a la documentación jurídica de varios motores de base de datos documental estándar. Concretamente, Editorial Aranzadi se decantó por el motor Knosys de Micronet, que es tecnología española, y la Editorial La Ley optó por Dataware, de procedencia extranjera. Ambos productos funcionaban sobre el sistema operativo MS-DOS y en soporte CD-ROM, con unos requerimientos de equipo bastante razonables para la época. Para terminar, los productos disponibles eran sólo bases de datos de corte general, que contenían Jurisprudencia o Legislación para su uso en cualquiera que fuese la rama de actividad jurídica del comprador. Mención adicional importante es la del precio: eran productos lo suficientemente caros como para que su alcance se limitase a una minoría de potenciales usuarios.

En una fase posterior, aparece una tercera compañía en discordia, Colex Data, que nace como servicio electrónico (online) vía módem, partiendo de la idea de que los usuarios estaban más dispuestos a pagar por la información realmente consumida que por un CD lleno de cosas que, en su mayoría, jamás iban a ser utilizadas. El problema de este sistema fue el de la escasez de puntos de conexión, que lo hacían poco aconsejable para clientes de muchas provincias, y la escasa velocidad de transmisión. Tanto fue así que al cabo del tiempo presentaron el mismo producto bajo sistema operativo MS-DOS, en forma de un CD-ROM y utilizando como motor de la base de datos el conocido BRS. Ambos sistemas de consulta siguen estando disponibles en la actualidad.

En esta fase también se comienzan a introducir por parte de las editoriales del sector (tanto las mencionadas ya en este artículo como otras de corte menos generalista) otros productos de coste más reducido, enfocados a segmentos de mercado más concretos, de los que son buen ejemplo las Bases de Datos Fiscales examinadas en el número 108 de PC World (Marzo, 95). En fechas más recientes se han producido migraciones desde MS-DOS hacia otros entornos, como es el caso de los productos de la Editorial Aranzadi y La Ley con respecto a Windows 3.1. Se han introducido nuevos productos generalistas, como es el de la Editorial EL DERECHO. Se han producido adquisiciones, como la de Colex Data por el grupo editorial Wolters Kluwer (al cual pertenece entre otras la Editorial La Ley), etc. Es decir, el panorama está cambiando, con un ritmo no equivalente al de otros segmentos de mercado, pero cambiando al fin y al cabo. Incluso a nivel de precios, que es de los puntos a los que la demanda es más sensible.

Vamos a centrar nuestro análisis en los aspectos más destacables de cuatro de los grandes dinosaurios de la informática jurídica, como son las Bases de Datos de Jurisprudencia de las Editoriales Aranzadi, Colex Data, EL DERECHO, y La Ley, dejando para mejor ocasión el comentario de las de Legislación, que forman el otro gran bloque dentro de los programas de propósito general.

Acceso jerárquirco

Las bases de datos de Jurisprudencia en principio se podrían calificar como pertenecientes a la familia de las bases de datos documentales. Y dentro de este segmento suelen existir dos sistemas distintos de acceso a la información.

El primer método de acceso lo podríamos llamar "acceso jerárquico", y se basa en la localización de la información partiendo de conceptos jurídicos de uso común que la editorial considera tratados en el texto de cada una de las Sentencias contenidas en la base de datos. Cada texto de sentencia irá precedido de una clasificación hecha por la editorial donde encontraremos los conceptos que la sentencia trata, en orden descendente según su importancia. Es algo muy parecido conceptualmente al modo de operar sobre los tradicionales índices de las obras jurídicas en papel, y que a muchos usuarios no relacionados con la informática les resulta familiar.

Con este método, cuando el usuario selecciona un concepto muy general, como por ejemplo podría ser "Compraventa", suele encontrarse con una enorme cantidad de sentencias -más del millar en algunos de los casos analizados- donde la editorial considera que el tema principal es tal. Afortunadamente nadie considera que deba leerlas todas, sino que existe la opción de encadenar al concepto principal uno de importancia secundaria (escogiendo por ejemplo entre una lista donde figuran "sujetos", "causa", "objeto", etc.) para crear un "subgrupo" dentro del inicialmente delimitado con el concepto principal. Así, la localización de una sentencia se realiza tomando decisiones sobre un árbol jerárquico, cuyas ramas se van abriendo a medida que se desciende. En el escalón final nos encontraremos con un grupo más o menos extenso de documentos que han sido clasificados de la misma manera.

Este tipo de método tiene en general dos graves inconvenientes: en primer lugar, que la clasificación está hecha por personas diferentes al usuario, con lo cual las divergencias de criterio entre uno y otro acaban por producir disfunciones en la localización de sentencias. En segundo, que a medida que se desciende en el organigrama aumenta exponencialmente la posibilidad de que al elegir una rama o "subgrupo" del árbol de decisión descartemos información relevante para nuestra consulta. Lo vemos con un ejemplo, supongamos que de un criterio de nivel 1 parten 5 de segundo nivel, de los cuales, a su vez surgen otros 4 subcriterios, que se vuelven a dividir en 6 al final del árbol. Esto quiere decir que de un primer nivel que agrupaba toda la información, acabamos teniendo 5x4x6=120 subgrupos. La posibilidad de llegar al adecuado es de 1 entre 120 desde el primer nivel. Como ventaja, la más clara es que desde el primer criterio que se fije al buscar, el volumen de información se reduce a una parte del total, y nunca llega a ser avasallante.

En cualquier caso, es un método que puede dar muy buenos resultados en el caso de que la persona que lo maneje esté muy habituada a la sistemática que se suela aplicar a la clasificación.

Búsqueda plana

El segundo sistema de acceso podríamos denominarlo "búsqueda plana", por contraposición al anteriormente comentado, y consiste en la posibilidad de indagar por todo el texto de todas las sentencias que compongan la base de datos sobre una condición de búsqueda diseñada por el usuario, mediante la utilización los términos de búsqueda que él mismo desee.

La gran ventaja del sistema consiste en que el usuario no depende de criterios ajenos a la hora de buscar, sino de la simple contraposición de su propio criterio con el texto de cada documento. En este tipo de búsqueda lo que se produce en realidad es un proceso de comparación o contraposición entre una o varias claves

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