| Artículos | 01 ABR 1997

Aumentar la velocidad de nuestro ordenador

Tags: Histórico
Davis Rodríguez.

Las características de un ordenador pueden ser forzadas para aumentar el rendimiento mediante una técnica denominada overclocking, es decir, hacer funcionar el microprocesador y el bus a velocidades superiores a las que fueron diseñados.

No hace mucho tiempo que aparecieron en el mercado ciertos microprocesadores Pentium que habían sido remarcados. A algún estafador se le ocurrió la brillante idea de cambiar la inscripción que tienen los micros en la parte superior, poniendo una velocidad superior. De esta forma, y gracias a la complicidad de bastantes distribuidores, muchos usuarios adquirieron un Pentium 100 que en realidad era un Pentium 75 y cosas parecidas.

Decimos que era una estafa porque el usuario pagaba por algo que no obtenía, pero la pregunta subyacente es: ¿podía funcionar el Pentium a una velocidad superior a la que había sido diseñado?

Si la respuesta fuese afirmativa, podemos frotarnos las manos y probar a poner nuestro Pentium 133 a 150 MHZ o un 150 a 200 MHz. Para sorpresa de muchos, la respuesta es afirmativa, pero bajo ciertas circunstancias y, como no, con sus riesgos. Pero además del microprocesador, tenemos a un no menos importante bus, que, con ciertas dificultades, también puede forzarse y obtener un rendimiento realmente superior. Lo que hay que dejar muy claro es que cualquier cambio de esta índole puede destruir el microprocesador y, por lo tanto, el lector que decida aventurarse debe asumir sus propios riesgos. También es cierto que, si somos cuidadosos, es muy improbable que esto suceda, y lo más normal es que el sistema no funcione y tengamos que dejarlo tal y como estaba. En cualquier caso, a continuación daremos una serie de directrices para conseguir un probablemente exitoso overclocking.

Los objetivos a conseguir son dos. El primero, evidente, es hacer que el microprocesador pueda trabajar a una velocidad superior. Con esto ganamos rendimiento y nos ahorramos un desembolso que puede ser importante. En el momento de escribir este artículo, los microprocesadores de 133 y 150 MHz. son mucho más económicos, incluso proporcionalmente a su velocidad, que los de prestaciones superiores.

Un segundo objetivo es conseguir aumentar la velocidad del bus, que sirve tanto para aumentar la transferencia de datos hacia los periféricos, como para conseguir velocidades de microprocesador superiores a las de los micros más rápidos (por ejemplo 250 MHz).

Riesgos

Existe una forma de dañar seriamente al microprocesador, que es someterlo a una temperatura muy elevada. Para ser exactos, la temperatura máxima que soporta es de 80ºC. Temperaturas de esta índole o muy próximas provocan un efecto de electromigración, que puede producir daños permanentes en las capas de silicio. Conforme aumentamos la velocidad del micro, también aumenta su temperatura, por lo que el factor decisivo es mantenerlo lo más frío que sea posible. Un buen ventilador (cooler) es imprescindible, aunque en la mayoría de los casos puede servir cualquier modelo.

Los micros tienen una vida media de 10 años, la cual se irá acortando si la temperatura de trabajo es elevada. Este factor es menos importante, ya que raramente un micro suele sobrevivir, si existe cierta inquietud informática, más de unos cuantos meses. En efecto, tal y como evoluciona la tecnología, el micro quedará desfasado y su precio caerá en picado antes de que nadie pueda hacer un estudio sobre su vida. Para analizar si el micro está funcionando bien, nada mejor que usar nuestros dedos a modo de sensores térmicos. Después de algunos minutos, el micro debe estar caliente, pero no tanto como para llegar a quemar o ser molesto el tocarlo. De esta forma nos aseguramos una temperatura del orden de 40°C, que es totalmente inofensiva.

Una vez solucionado el problema térmico, queda por ver si el sistema funciona adecuadamente. Si no arranca es evidente que no, pero puede ocurrir que se produzca un fallo aleatorio, no inmediato. Tampoco debemos iniciar una caza de brujas, pues tal vez el cuelgue venga de otro lado. Personalmente lo que hago es ejecutar un programa de test (por ejemplo Winstone 97) antes y después de los cambios. De esta forma puede uno confirmar si hay realmente algún beneficio y si el sistema funciona bien, ya que un test como éste abarca micro, memoria, disco, vídeo, etc.

Intel Inside

Hay que decir un par de cosas respecto Intel. La primera, por mucho que les parezca mal a sus competidores, es que sus chips son mucho más seguros en lo que respecta al overclocking. ¿Por qué? Porque los competidores (Cyrix, IBM, AMD) están obligados a seguir los pasos de Intel consiguiendo en tiempo récord un chip de las más altas prestaciones al precio más bajo posible. Dicho de otra forma, aunque los micros de la competencia cumplen las especificaciones, su tolerancia ante cualquier exceso es menor. Un ejemplo claro lo tenemos en los Cyrix 6x86 donde las versiones anteriores a la 2.7 producían un intenso calor, lo que obligaría a poner un ventilador enorme en caso de intentar subir su velocidad. Otro aspecto de Intel es que sus micros son los más probados y se conoce mucho, lo que se dice mucho, acerca de su comportamiento.

Velocidades

El bus de una placa base Pentium puede funcionar a cuatro velocidades oficiales: 50, 55, 60 y 66 MHz. Por otro lado, los micros llevan dos líneas de selección que permiten elegir el multiplicador interno que utilizan para su funcionamiento. Los multiplicadores válidos son 1.5, 2, 2.5 y 3, lo que da lugar a una buena cantidad de combinaciones.

Por ejemplo, un micro a 120 MHz. tendrá un bus de 60 MHz y un multiplicador interno de 2x, mientras que un 200 MHz tendrá un bus de 66 MHz y un multiplicador de 3x. Según esto, la velocidad máxima parece ser 200 MHz, lo que es parcialmente cierto. Existen dos soluciones para superar esta cifra: crear una nueva velocidad de bus de 75 MHz (que plantea algún problema secundario) o bien eliminar el multiplicador de 1.5x, sustituyéndolo por 3.5x, alcanzando los 233 MHz, que es lo que hace el Pentium MMX.

La configuración de la velocidad de bus y del multiplicador se hace simplemente cambiando unos puentes (jumpers) en la placa base, los cuales vienen indicados en la documentación de la misma, o en ocasiones incluso serigrafiados. La velocidad del micro afecta únicamente a las operaciones de cálculo, mientras que la velocidad del bus afecta a muchos más componentes: memoria, caché, tarjeta de vídeo, discos duros, etc. En el caso del Pentium Pro, tenemos multiplicadores estándar de 3.5x y 4x.

¿Cómo realizar la conversión?

A estas alturas ya tenemos los suficientes conocimientos para intentar nuestra primera hazaña. Lo que hay que procurar es que la velocidad del bus sea lo más alta posible. Así, por ejemplo, es absurdo pasar de 133 MHz a 150 MHz dado que el pequeño incremento de velocidad de cálculo es cuestionado al disminuir la velocidad de bus de 66 MHz (66x2) a 50 MHz (50x3=150).

Consulte la tabla 1 para obtener las velocidades idóneas del Pentium. A veces nos aparecen dos opciones. En tal caso, intentamos una y luego otra para ver hasta dónde podemos llegar. En el Pentium Pro la tabla es mucho menor, simplemente tratamos de pasar el 150 a 166 MHz, el 180 a 233 MHz y el 200 a 266 MHz.

Una vez elegida la velocidad, cambiamos los jumpers en la placa base. Si el ordenador arranca, esperamos unos 10 minutos y comprobamos la temperatura del micro y su ventilador. Si ésta es normal probamos a ejecutar algún programa test. Si funciona normalmente, sin quedarse colgado, ya hemos conseguido nuestro objetivo.

El éxito o fracaso de la operación va a depender de ciertos factores. En primer lugar, cómo no, está el micro, que debería ser Intel y de los buenos (no estar remarcado). Más tarde incidiremos en algún aspecto adicional. La placa base es funda

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