| Artículos | 01 MAY 2001

ATi All-in-Wonder Radeon

Tags: Histórico
Versatilidad total en el campo multimedia junto con un excelente rendimiento en el apartado 3D
Javier Cáceres.
ATi es, sin lugar a dudas, uno de los fabricantes más representativos de chips y tarjetas gráficas del mundo del PC y Mac. Si tuviéramos que destacar algo de esta compañía, no sería otra cosa que su “continuidad”. En el segmento de los chipsets gráficos para ordenadores personales, en esta última década, cada dos o tres años una empresa sucedía en el liderazgo a otra, pasando entonces la primera a prácticamente desaparecer. Encontrar que ATi en todo momento ha estado en los puestos más destacados es, como mínimo, algo a tener en cuenta. Al contrario que la mayor parte de su competencia, ATi ha optado desde siempre por controlar la calidad de sus productos a todos los niveles, esto es, no sólo desarrolla y fabrica los chips gráficos, sino también las tarjetas que en sí los alojan.
A pesar de la dilatada experiencia con la que cuenta la compañía, los resultados comerciales de los últimos años no han sido tan buenos como cabría desear. Teniendo claro que el rendimiento 3D es un aspecto primordial, ATi ha desarrollado su nuevo chip partiendo de cero, un diseño totalmente nuevo para un producto que lleva de nuevo a la compañía a luchar por el liderazgo. En efecto, su chip Radeon cuenta con un rendimiento en el campo de las 3D muy similar a la familia más potente de NVidia, la GeForce2.
Visto el excelente resultado que han obtenido productos de la competencia diseñando chips que integrasen un motor de T&L (Transformation and Lighting), ATi ha optado por integrar una unidad de similares características en el más novedoso de sus chips. Esta tecnología, bautizada como Charisma Engine, convierte a Radeon en el primer chip GPU (Graphic Processing Unit) de la compañía.
El núcleo de T&L se encarga de realizar las tareas de cálculo de transformar un modelo 3D en algo representable en las 2D de la pantalla (transformation), el cálculo de las incidencias de las luces sobre la pantalla (lighting) y el recorte (clipping) de las áreas de los objetos que no han de ser visibles. Aparte de esto último, Charisma Engine integra Vertex Skinning y Keyframe interpolation, características ambas destinadas a mejorar la calidad visual de representación, que a buen seguro que veremos reflejadas en la próxima generación del software de entretenimiento. El núcleo de Radeon integra tres unidades de texturas junto con 2 pipelines para el renderizado de escenas, lo que le permite procesar 6 téxeles (píxeles con textura) por ciclo de reloj (tan sólo 2 téxeles menos que el modelo GeForce2 GTS de NVidia). Aunque esto pueda parecer una pequeña limitación, otras tecnologías como Bump Shadow Mapping, y sobre todo HiperZ (el novedoso diseño de su buffer Z), equilibran la situación, situando la apuesta de ATi en niveles de rendimiento muy similares.
La norma que se está siguiendo en todos los modelos es la de establecer, tanto para el procesador como para el acceso a memoria, la misma velocidad en MHz, independientemente de si la memoria es de tipo SDR o DDR (de doble velocidad efectiva, aunque funcione a la misma frecuencia). El pasado mes de diciembre tuvimos la ocasión de evaluar la tarjeta Radeon más alta de la gama, que integraba 64 MB de SGRAM de tipo DDR de 5,5 ns capaz de funcionar a 183 MHz (memoria a 366 MHz efectivos y núcleo a 183 MHz). Para el modelo All-in-Wonder (al igual que en el básico de 32 MB), se ha optado por integrar 32 MB de memoria SDRAM DDR de 6 ns, de menor rendimiento, con la que se establece una frecuencia de 166 MHz, que fuerza a su vez al núcleo a reducir su frecuencia nominal a esos mismos 166 MHz. Pese a todo, la diferencia de rendimiento entre uno y otro modelo no resulta excesivamente notable. Tal y como hemos comentado, tanto la calidad visual como el rendimiento es soberbio en aplicaciones 3D como puedan ser los juegos, situándose todo lo más en términos de rendimiento un 10-15% por debajo del chip NVidia GeForce2 GTS.
Pasando ya a evaluar sus características multimedia, el poder representar tanto en ventana como a pantalla completa vídeo analógico, representaba una más que interesante alternativa a la inclusión de dispositivos adicionales para la captura de vídeo analógico. A diferencia de lo que sucede con otras soluciones, hay que dejar claro que, al estar el sintonizador en la misma tarjeta, el vídeo digital nunca viaja a través del bus PCI. Los datos a representar no tienen que viajar por el bus del sistema para ser representados en un área de la memoria de vídeo, tales datos ya están ahí. No saturan el bus con información que puede llegar a degradar el rendimiento global de nuestro equipo.
Tanto el control de la entrada como de la salida de vídeo es gestionado por un chip adicional presente en la tarjeta. Se trata del ya conocido Rage Theater (conocido por haber estado presente en el anterior modelo de tarjeta ATi Rage Fury Pro). Con este chip integrado en la placa, se nos permite capturar vídeo de la TV o fuente analógica en los formatos YUV9, ATi VCR 1.o y 2.0, MPEG-1 y MPEG-2. El formato a elegir dependerá en gran medida de la potencia de cálculo de nuestro microprocesador y de la capacidad de nuestro disco duro. Dado que la captura de vídeo sin comprimir exige una enorme capacidad y velocidad de disco duro, las mejores y estándar alternativas para la captura son MPEG-1 y MPEG-2, si bien, esta última requiere (en máxima calidad), al menos de un procesador Pentium III o similar, superior a los 600 MHz.
Físicamente la tarjeta tiene un aspecto imponente. Tan imponente como el número de accesorios y software adicional que se incluyen de serie en el mismo producto. En la parte posterior de la tarjeta encontramos dos conectores mini-din propietarios (uno para la entrada y otro para la salida de audio y vídeo), una entrada coaxial se señal de vídeo RF coaxial (para el sintonizador), y un conector del tipo DVI-I que nos permite representar la salida de vídeo con mayor calidad en dispositivos digitales, como puedan ser pantallas de plasma o monitores TFT que cuenten con esta interfaz. Por falta de espacio no se ha incluido un conector VGA. En su lugar, se incluye de serie un adaptador que adapta la salida DVI-I a la D-SUB15 de un conector VGA estándar.
A las dos ranuras mini-din habremos de conectar sendos cables propietarios incluidos a fin de obtener las entradas y salidas necesarias de audio y vídeo. En el capítulo de entrada, de adquisición de audio y vídeo, el cable a conectar termina en una pequeña caja que incluye un conector para S-Vídeo, junto con tres conectores RCA (uno para vídeo compuesto, y dos para el audio). En lo referente al aspecto de salida de A/V, disponemos de un cable que cuenta con salida S-Vídeo, salida de audio y vídeo compuesto (RCA), una salida mini-estéreo (para conectar a la entrada de línea de nuestra tarjeta de sonido), y un conector S/PDIF que podemos acoplar a nuestro decodificador Dolby 5.1 y disfrutar de sonido digital cuando estemos reproduciendo algún DVD.
En resumen, nos encontramos ante un dispositivo que prácticamente podríamos denominar la perfecta tarjeta gráfica multimedia. Bien es cierto que ni este modelo, ni el configurado a una mayor frecuencia de reloj, son capaces de alcanzar en velocidad al último integrante de la familia de NVidia, pero no es menos cierto que, sobre el papel, supera a todos ellos en calidad visual y que la velocidad que ofrece es más que suficiente para cualquier tipo de usuario, incluidos aquellos que no pued

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