| Artículos | 01 ABR 1999

AMD K7

Tags: Histórico
Las impresoras láser monocromas hace tiempo que son la mejor solución empresarial. Ahora le llega el turno a las de color, cuya gama crece en variedad y características, a la vez que reducen su precio. En este artículo encontrará una completa oferta de impresoras de formato A4 y los primeros modelos capaces de imprimir en A3 a todo color.

En nuestra última comparativa sobre impresión láser en color (junio de 1998) pronosticábamos que las impresoras láser se impondrían en las empresas como solución en color, igual que en su día sucediera con las monocromas. Desde entonces esta tendencia se está confirmando, con la bajada de precios y los cada vez más numerosos fabricantes que se suben al carro de las láser color. Hoy por hoy, la mejor solución para la mayoría de aplicaciones empresariales es la tecnología láser. Esto se debe básicamente a su mayor velocidad y la alta calidad que son capaces de proporcionar en papeles normales o en cualquier otro soporte.
La empresa “tipo” a la que le conviene una impresora láser en color es aquella que tiene varios empleados que precisan sacar documentos en color con buena o muy buena calidad y, preferentemente, múltiples copias del mismo documento, pues es donde más se nota la velocidad de una láser. Esto es casi un perfil a la medida de los departamentos de marketing, donde abundan los informes con gráficos de ventas, clientes, etc. Por lo tanto, casi a cualquier empresa de tamaño medio o grande le interesará disponer de una de estas impresoras en sus instalaciones. Pequeñas tiradas de manuales o cartas con membrete en color pueden ser otras aplicaciones comunes, mientras que en menor número de empresas servirán para imprimir planos, fotografías o preimpresiones de trabajos que deban mandarse a una imprenta para su reproducción en grandes cantidades.

Funcionamiento
El funcionamiento de una impresora láser en color es, básicamente, el mismo que el de una monocroma pero multiplicado por cuatro, una por cada color básico (CMYK: cían, magenta, amarillo y negro). Cuando el diseño de la impresora utiliza una sola unidad de imagen, el papel deberá dar cuatro vueltas sobre el rodillo del fusor antes de tener una imagen completa en cuatricromía. Una impresora bien diseñada suprimirá las vueltas de los colores que no existan en la imagen, o combinará más de un toner en la misma vuelta para reducir el tiempo total. Para optimizar la velocidad, el mejor diseño es el plano, en el que los cuatro toner se colocan uno a continuación del otro, cada uno con su unidad de imagen, para que en una sola pasada esté completa la impresión. Evidentemente esto eleva los costes, pues en lugar de tener un consumible (la unidad de imagen) se tienen cuatro iguales.
También hay que multiplicar por cuatro la capacidad de proceso, pues por cada página a color se producirán cuatro imágenes que hay que procesar y almacenar en memoria. Si las páginas son complejas, esto supondrá una larga demora que nada tiene que ver con la velocidad que es capaz de conseguir la maquinaria.

Sus rivales
Frente a las impresoras de inyección de tinta, las láser son más rápidas, y capaces de dar su máxima calidad en papel convencional, aunque en esto también están avanzando sus competidoras, y ya ofrecen bastante buena calidad sin necesidad de los caros papeles especiales.
Por otra parte están las impresoras de sublimación de tinta, que suelen denominarse de tono continuo por la ausencia de tramas para generar colores no primarios. Estos modelos ofrecen la máxima calidad sin necesidad de resoluciones elevadas, pero son caros de adquirir y mantener, y también necesitan papel especial. Su modo de funcionamiento obliga a que el papel entre y salga de la impresora cuatro veces, lo que las hace bastante lentas. En cualquier caso no pueden usar papel normal, por lo que sólo son apropiadas para determinados trabajos.
Por último las impresoras de sublimación de cera también consiguen una calidad elevada en papel normal, pero con un gran gasto de consumibles. Además, los originales así impresos son bastante sensibles a los dobleces y arañazos que pueden desprender la tinta, ya que se deposita en la superficie del papel, y no impregnada en éste. Los documentos impresos con cera tienen los colores más densos y saturados, y llega a notarse el volumen de la cera al pasar la mano sobre la tinta.
Ya llevan algún tiempo en el mercado y tienen un buen número de clientes potenciales, por lo que el número de fabricantes es mayor que en el caso de las A3. El pasado junio ya probamos este tipo de máquinas, pero la mayoría se han renovado. Casi todas las marcas que hemos tenido ocasión de probar han construido sus impresoras en base a un mismo motor: el Hitachi que ya conocíamos por ser el que utilizaba QMS desde hace algún tiempo. Esto nos confirma que se trata de un motor excelente, pero reduce al mínimo la oferta entre la que puede elegir el cliente. Sobre todo si tenemos en cuenta que muchos de estos modelos también utilizan la misma placa base, desarrollada por QMS. Al contrario que ocurre con los modelos A3, los consumibles de estas impresoras son perfectamente intercambiables.


Impresoras A4

Brother HL-2400-C
La Brother HL-2400C no se ha renovado desde nuestras últimas pruebas, por lo que no hemos precisado repetir el test. No obstante le ofrecemos la información obtenida cuando la evaluamos, para que también la tenga en cuenta cuando tome su decisión. Se trata de una impresora capaz de conseguir 2.400 x 600 puntos por pulgada cuando se activa la Tecnología Photoscale Avanzada de Color (CAPT) que, además, utiliza hasta 256 niveles por color. Dispone de conexiones serie y paralelo, pudiendo añadirse una tarjeta de red que no está incluida de serie. La selección automática de entrada permite la conexión simultánea a más de un ordenador.
Esta impresora comparte el motor Hitachi y la carcasa con otros modelos probados, como las QMS, Digital y Tally, si bien la placa base no es la misma. En el caso de la Brother, esta placa está equipada con un procesador RISC MB86832 de 64 bits con arquitectura SPARC, al que acompañan 32 MB de RAM. Probablemente debido a que esta memoria sea insuficiente, la impresora no pudo manejar la tercera página (la más compleja) del documento de prueba completa, por lo que tuvimos que eliminar una de las imágenes y después calcular el tiempo adicional que hubiera necesitado para imprimirla. Hay que tener en cuenta que el trabajo en PostScript a 2.400 x 600 puntos requiere una elevada cantidad de memoria, puesto que las impresoras láser deben procesar páginas completas.
En la parte posterior encontramos alojamiento para dos ranuras PC Card tipo II o una de tipo III, que podrán emplearse para memorias Flash o tarjetas de disco duro. La pantalla de la Brother suministra bastante información de un vistazo, incluyendo el control permanente de tóner bajo y la configuración del papel. En la versión “CN” se incluye interfaz Ethernet 10Base2/10BaseT y gestión remota.
Los controladores se entregan en una colección de 12 disquetes para plataformas Apple y Windows, tanto NT, como 95 y 3.1, debiendo instalarse el PostScript y el PCL por separado. Hay que señalar que el interprete PostScript no es el de Adobe, sino una versión propietaria denominada BR-Script 2, sin que esto suponga ningún inconveniente.

Digital L

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