| Artículos | 01 SEP 1999

AMD Athlon frente a Pentium III

Tags: Histórico
Los últimos procesadores
Eugenio Barahona.
La llegada del año 2000 trae consigo la primera gran tragedia de la era informática. A diferencia de las catástrofes naturales, que no tienen fecha y, por lo tanto, no se sabe cuándo sucederán, el efecto 2000 es una bomba de relojería cuya fecha y hora están marcadas desde el comienzo de la era informática. Pero ¿realmente es tan catastrófico como se pinta o, como siempre, hay algo de sensacionalismo por medio?

Resulta casi cómico ver cómo algunas personas que aparecen por televisión se aprovisionan con vistas a la llegada del año 2000 (que no el fin del milenio ni fin de siglo, que se producirá el 31 de diciembre del 2000 a las 23:59). Una situación bastante típica dentro de la cultura norteamericana que, por lógica, en la actualidad se contagia a gran parte del planeta. Sin embargo, estas personas, ¿están en lo cierto o realmente han dejado de estar en su sano juicio?. Yo diría que ni una cosa ni la otra. Para entenderlo, sería bueno plantear el problema y realmente ver hasta dónde puede llegar.
El efecto 2000 no es más que la utilización de 2 cifras en lugar de 4 para indicar el año. Hasta la fecha, esto no suponía ningún problema, pues simplemente había que sumar 1900 a la cifra introducida por el usuario e inmediatamente obteníamos el año correcto: 1900 + 95 = 1995. Este es el algoritmo que utilizaban prácticamente todos los desarrolladores tanto de hardware como de software. Sin embargo, llegamos al 00. Si sumamos 1900 a 00, evidentemente tendremos 1900 y éste no es 2000. ¿Realmente es un problema? pues depende. Si tenemos que hacer operaciones (normalmente de resta) entre fechas, sí. En caso contrario, no. Veámoslo.
Imaginemos una entidad bancaria en la que nos vamos a hacer un plan de jubilaciones. Lo contratamos el 23 de diciembre de 1999, puesto que no sabemos qué puede ocurrir en el 2000. Evidentemente, en la noche del 31 de diciembre de 1999 lo único que ocurre es que todos nos lo pasamos fenomenal y, el día 1 lo utilizamos para recuperarnos. Sin embargo, el día 2 de enero del 2000, vemos que tampoco era necesario un plan de jubilaciones, así que mejor que nos paguen la cuota acumulada y lo dejamos. ¿Qué ocurre en el banco?. Pues fácil. Que el ordenador calcula la cuota por diferencia de fechas. Pero tenemos efecto 2000, así que calculará el periodo comprendido entre el 23 de diciembre de 1999 y ¡el 2 de enero de 1900!, es decir, ¡casi 100 años cotizando!. Evidentemente, eso arroja una suma millonaria de la cual, nos sentiremos muy satisfechos pues, por primera vez, los bancos son nuestros aliados. Pero no se haga ilusiones, prácticamente todas las instituciones ya están certificadas como Y2K Ready (vea el recuadro de texto adjunto).
Sin embargo, el ordenador con efecto 2000 no siempre puede ser nuestro aliado. ¿Se imagina introducir el coche en un parking el 31 de diciembre de 1999 para salir la nochevieja y recogerlo el día 1 de enero del 2000 después de comer?. Seguramente no tengamos dinero para pagar los 100 años que, según el ordenador, lleva nuestro coche allí aparcado.
Otra situación parecida se puede dar en los aeropuertos, pues compramos el billete en 1999 para salir de viaje en enero del 2000 pero, lamentablemente, el ordenador dice que ese billete será operativo dentro de 99 años. Si superamos ese trámite, entonces tenemos que comenzar a rezar en el avión, pues quizá el plan de vuelo que tenga programado sea de hace 100 años y ¿quién nos asegura que éste no coincide con otro avión que no tiene efecto 2000 y en el medio nos cruzamos?. Sin duda, eso sería tener mala suerte.
La cosa no termina ahí pues, después de una nochevieja de fiesta, lo normal es que nos hayamos gastado todo el dinero que teníamos en el monedero en pasarlo bien con los amigos. Tampoco supone mucho problema, pues vamos al cajero más cercano y sacamos algo. Pero, ¿quién nos garantiza que el cajero no nos dirá que la tarjeta de crédito caducó en 1900?. La verdad es que gracia no hace mucha. Y la situación puede ser más que probable, sobre todo, con algunos modelos antiguos.
De todos modos, aún no hemos entrado dentro de las consecuencias domésticas que pueden aparecer. Su vídeo, posiblemente esté bajo el efecto 2000. Simplemente tiene que comprobar si tiene 2 ó 4 cifras para el año. Si tiene 4, entonces esté tranquilo pero, si tiene 2, el efecto 2000 se adueñará del mismo. Quizá su teléfono móvil no le admita la tarjeta, pues seguramente esté caducada o no se active hasta dentro de 99 años. Todo tiene su lado bueno y es que, posiblemente, su despertador no suene en el 2000, algo que muchos agradeceríamos. Pero tenga cuidado con la factura del teléfono, quizá le cobren las cuotas de conexión desde hace 100 años, o la de la luz.
Pero seamos realistas. Efectivamente todas esas cosas pueden pasar. Las enumeradas al principio son poco probables, pues prácticamente todas las compañías de cierta envergadura ya son Y2K Ready y, por lo tanto, certificadas como libres del efecto 2000. Lo que es claro, es que el banco no nos pagaría lo que dice el ordenador, por mucho que reclamemos. Así que, por ahí, también tranquilos pues no nos haremos millonarios. Quizá el teléfono o la luz sí nos lo quieran cobrar, pero no creo que tarden mucho en desistir de su posición. Lo de los cajeros se puede dar y, desde aquí, personalmente aconsejaría a todo el mundo sacar algo de dinero, al menos, para pasar un par de días. Sin embargo, no se preocupe por el vídeo, ni el despertador ni nada parecido. Simplemente tiene que ajustarlo para el año 90 (por ejemplo) y ya está. Tenga en cuenta que si desea programarlo para que se active el 5 de febrero del 2000, tiene que poner el 5 de febrero del 90. Evidentemente, el vídeo no tiene capacidad para saber en el año en el que "vive". Puesto que este tipo de dispositivos no hacen operaciones con las fechas que arrojen resultados, simplemente tenemos que reprogramarlo con otra y ya está.
Todo lo anterior lo podemos traspasar al mundo de nuestro ordenador personal. Si desea utilizar un programa que saque resultados según periodos de tiempo, como los de contabilidad, gestión comercial, etc. entonces tiene que verificar que todo su sistema puede trabajar conforme al año 2000 (vea las técnicas que puede utilizar para averiguar la conformidad en este mismo número de PC World). Sin embargo, si se dedica al diseño gráfico, a escribir documentos o a tareas que no precisen hacer operaciones con fechas, se puede olvidar del efecto 2000 pues, realmente puede que exista (si introduce 2 dígitos para el año, existe), pero no tendrá consecuencia alguna. Simplemente ponga 90 como año en la fecha de su ordenador, y ya está. Otra cosa es si envía correo electrónico. En este caso, tampoco habría mucho problema, sólo que al receptor le llegarían mensajes fechados en 1990 y, por lo tanto, aparecería los últimos dentro de la bandeja de entrada cosa que, si el receptor tiene muchos mensajes, quizá el nuestro no le atienda porque, simplemente, no le ve.
Por lo tanto, se puede extraer una moraleja: si vive aislado y realiza operaciones que no extraen resultados por periodos de tiempo, entonces da igual que su ordenador posea el efecto 2000 o no. Sin embargo, si se relaciona digitalmente o hace operaciones comprendidas en periodos de tiempo, entonc

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