| Artículos | 01 DIC 2001

Altavoces envolventes

Tags: Histórico
Creative Inspire 5.1 5300, Genius SW-5.1 Surround, Guillemot AS-100, Jazz Speakers Elan, JBL ESC340, Logitech SoundMan Xtrusio DSR-100, MidiLan S4 7100, Nicole AD 511, NGS Subwoofer 780 4.1, Philips Multisource 5.1 y Teac PowerMax 15
Daniel Avila.
Disfrute de sonido de cine en su ordenador personal gracias a la nueva generación de altavoces que hacen palidecer al querido speaker.

El sonido en el ordenador personal o PC compatible ha sido desde hace mucho tiempo uno de sus puntos más débiles con respecto a otras plataformas. A mediados de los 90, ordenadores como Commodore Amiga, Atari ST o Macintosh estaban claramente más capacitados que los PC, ya que disponían de sonido estéreo de 8 ó 16 bits con mayores o menores prestaciones de fábrica, pero al menos 2 canales mezclados por hardware, al contrario que los tristes sonidos de los PC, que sólo tenían el speaker o altavoz interno que apenas podía realizar más que un simple beep (bueno, algunos creadores de demos consiguieron algo más).
La primera generación de tarjetas de sonido para PC de 8 bits AdLib y SoundBlaster Pro fueron cambiando el panorama, pero al no integrarse como estándar en los equipos, costó bastante tiempo a los desarrolladores de juegos y de software musical adaptarse a la nueva onda.
Hoy en día, la mayoría de los ordenadores personales (exceptuando algunos servidores) se venden con chip de sonido integrado en placa -normalmente con el estándar AC’97- o con una tarjeta de sonido que tiende a disponer de salida digital. Pero no hay que confundirse: aunque las tarjetas influyen en la calidad del sonido, se puede afirmar que son los altavoces los que más permiten disfrutar de este sentido.
Por lo tanto, es casi preferible gastarse más dinero en unos buenos altavoces que en una tarjeta cara -o, en todo caso, en ambos componentes- si desea recrearse con una buena calidad sonora.

Fundamentos del sonido
Para comprender el funcionamiento de los altavoces, primero es necesario comprender el del sonido. Dentro del oído existe una delicada parte llamada tímpano formada por una película de tejido en el oído externo que capta los sonidos. Cuando el tímpano vibra, el cerebro interpreta estas vibraciones como sonidos, y así de simple, escuchamos al mundo.
Un objeto produce sonido cuando vibra en el aire (también cuando viaja en líquidos o sólidos, pero la transmisión por aire es común cuando escuchamos unos altavoces) propagándose en forma de onda.
Oímos diferentes sonidos debido a que esta onda tiene unas características particulares, básicamente:
Frecuencia: una onda con mayor frecuencia simplemente significa que el aire fluctúa más rápido. Escuchamos una mayor frecuencia como un tono más agudo, y una menor frecuencia (el aire vibra más lentamente) como un sonido más grave. Esta propiedad se mide en hercios (Hz), representando 1 Hz una fluctuación por segundo.
Amplitud: la amplitud de onda es la que determina cómo es el sonido de alto, es decir, el volumen que percibimos. Con ondas de mayor amplitud naturalmente notaremos el sonido más alto, y viceversa. Normalmente se mide en decibelios (dB).

Tipos de altavoces
Aunque en el mundo Hi-Fi existe una gran gama de altavoces, vamos a simplificarla en 2 tipos básicos: el subwoofer y los tweeters. El subwoofer o altavoz de graves está diseñado para reproducir las frecuencias más bajas, y más específicamente frecuencias de 20 ó 30 Hz a 100 ó 240 Hz, y de él depende normalmente el efecto envolvente. El tweeter es un pequeño altavoz destinado a reproducir los sonidos medios y agudos, normalmente por encima de 3 kHz.
En ocasiones nos encontramos con un sistema de altavoces que dispone de un altavoz central además de los ya comentados, que se usa principalmente para reproducir los sonidos medios producidos, entre otros, por la voz humana.
Hay que tener en cuenta de qué material están formados los altavoces, o mejor dicho la caja acústica, ya que de ello depende en gran medida la calidad final que ofrezcan. Como norma general, los subwoofer suenan mejor si están rematados en madera, y en los tweeters no importa tanto esto, ya que simplemente se dedican a los sonidos de frecuencias altas que no necesitan una caja acústica grande. Hablando de tamaños, el subwoofer debe tener las medidas adecuadas para la potencia del altavoz que incorpore, ya que es un error hacerlo más grande de lo apropiado -el sonido retumbará demasiado- o más pequeño -el sonido no tendrá efecto envolvente y los graves serán imprecisos-.

Potencia de los altavoces
De entre las muchas confusiones que abundan en el mundo del audio profesional está la del aguante de potencia (en inglés, power handling). Por una parte, los fabricantes utilizan una variedad de términos tales como potencia de pico, RMS, media, continua o de programa. Por otra, existen diferentes formas de medir el aguante de potencia de un altavoz o caja acústica que producen diferentes resultados.
La potencia es la energía por unidad de tiempo medida en vatios (W). La potencia que entrega un amplificador a un altavoz se mide a través la división del cuadrado del voltaje (V) por la impedancia (Z): potencia = (V*V)/Z.
Según qué tipo de voltaje utilicemos, lograremos un tipo de potencia. Si el voltaje es de pico, la potencia será también de pico. Si el voltaje es RMS, obtendremos potencia media (RMS). El RMS (Root Mean Square) es sólo una herramienta matemática que extrae el valor medio de una señal alterna, es decir, con valores positivos, pero es el valor que nos indica la potencia que realmente obtenemos. En las publicidades de los altavoces (especialmente los más baratos) se recurre mucho a la potencia PMPO, que es el máximo valor entre picos de la señal y no nos ofrece una indicación real de la potencia que nos pueden dar los altavoces. Fíese sólo de la potencia RMS

Tipos de conexiones
Las posibilidades de conexión de los altavoces son un punto determinante para decantarnos por un modelo u otro, ya que normalmente compraremos unos altavoces específicos para nuestras necesidades. Si queremos ver películas DVD y disfrutar de sonido digital, entonces claramente hay que elegir unos altavoces con entrada SPDIF u óptica (dependiendo de la salida de nuestra tarjeta o DVD).
Si los altavoces digitales además incorporan decodificador de Dolby Digital y DTS, entonces disfrutaremos del verdadero cine en casa. El aficionado a la música que vea alguna película de vez en cuando optará por altavoces 5.1 con salidas discretas, teniendo en cuenta que la salida de la tarjeta de sonido debe soportar esta especificación.
Hay algunos modelos que disponen de conexión USB y suelen ser más fáciles de configurar y conectar, ya que una de sus principales ventajas es que llevan la tarjeta de sonido integrada en su carcasa. El problema que tienen estos altavoces es que, normalmente, sólo funcionarán con un ordenador y no con cualquier otro equipo de música, por lo que muchos usuarios descartarán esta opción. Y ésta parece la tendencia, ya que ninguno de los altavoces de la comparativa disponía de este bus de datos.
En todo caso depende de sus necesidades, pero antes de decidirse es recomendable echar un ojo al recuadro “Cuál elegir”.

Creative Inspire 5.1 5300
Los altavoces de Creative, siguiendo las normas de la casa, se encuentran situados en la gama media de nuestra comparativa, pero produciendo unos resultados suficientes para cualquier usuario de PC.
Los satélites del equipo de Creative son de lo mejorcito de la comparativa, produciendo unos tonos agudos y medios bien definidos, y el subwoofer de madera pero de pequeño tamaño pro

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