| Artículos | 01 DIC 2010

Almacenamiento SAN de bajo coste: ISCI

Tags: Histórico
Juan Blázquez.
Aprovechar las ventajas del almacenamiento en SAN queda fuera del alcance de más de uno debido a los costes y complejidad que representa las instalaciones en Fibre Channel. iSCSI se presenta como una alternativa muy atractiva para la implantación de este tipo de soluciones por su sencillez y costes, características que en estos tiempos de crisis toman mayor relevancia.

El almacenamiento en disco representa un quebradero de cabeza para más de un administrador de sistemas. La evolución constante de los ordenadores que aumentan progresivamente sus prestaciones ha contribuido a modificar el perfil de la información que las aplicaciones y el usuario maneja cotidianamente, incorporando contenidos cada vez más amplios y complejos en formato y extensión.
Servidores de correo, intranets, ingentes bases de datos de toda índole y propósito u hojas de cálculo kilométricas, son algunos de los ejemplos más habituales de por qué el espacio en disco resulta siempre un recurso básico escaso.

Soluciones, no problemas
Para abordar la pertinaz escasez de disco, la solución actualmente más eficaz en cuanto a posibilidades de crecimiento y gestión, qué duda cabe, son los sistemas Storage Area Network, Almacenamiento en Área de Red, más comúnmente conocidos por su acrónimo en inglés: SAN.
Se trata de una tecnología que plantea la implementación de “servidores de disco”. Es decir, concentrar los discos en dispositivos especializados donde se agrupan y particionan para presentarlos a otros equipos que los utilizan a través de conexiones de red como si estuvieran conectados directamente en el propio ordenador.
Tradicionalmente este tipo de soluciones se basan en implementaciones de cabinas de disco altamente especializadas a las que se vinculan los servidores mediante conexiones fibra óptica, Fibre Channel. Un medio de conexión que proporciona el nivel óptimo de accesibilidad, confiabilidad y rendimiento para el correcto funcionamiento de los servicios que utilizan disco en remoto. Todos los fabricantes especializados en almacenamiento tienen en catálogo una variada gama de este tipo de dispositivos que vienen demostrando una gran efectividad para abordar la problemática del almacenamiento con una única pega, el coste.
SAN en fibra requiere unos componentes altamente especializados, muy eficientes, normalmente basados en tecnología propietaria de su fabricante y que requiere de personal muy cualificado para su montaje y operación. Todo ello, lógicamente, repercute en los costes de adquisición y propiedad.
Afortunadamente, la misma industria, consciente de la limitación que supone el precio para una mayoría de potenciales clientes interesados en aplicar SAN para resolver su almacenamiento, han desarrollado alternativas asequibles y eficaces basadas en una tecnología estándar: iSCSI, IP Small Computer System Interface. O, lo que es lo mismo, SCSI por IP, alternativa que combina las dos tecnologías más utilizadas en el área en que se desenvuelve el almacenamiento en red: IP y SCSI.
De forma esquemática, iSCSI se basa en encapsular los comandos SCSI en paquetes IP estándar y sustituir el cable de conexión a disco por el par trenzado Ethernet. De esta forma, los discos remotos conectados por red en el anfitrión aparecen como discos SCSI pinchados en el propio ordenador.
SAN iSCSI sigue el mismo modelo y planteamiento que SAN por fibra. Conecta cabinas de disco a servidores. Pero en lugar de utilizar conexiones de fibra, enlaza los extremos a través de conexiones Ethernet convencionales, utilizando IP para la comunicación. Se consigue la misma funcionalidad y unos rendimientos muy dignos, sin la complejidad y coste de la tecnología Fibre Channel.
El nivel de madurez de las redes Ethernet, de IP y el impulso dado a iSCSI, da como resultado la oferta de soluciones fiables y con una relación precio-rendimiento muy atractivo, que hace factible encajar SAN en muchos presupuestos que antes no podían plantearlo. Es más, la alternativa que representa iSCSI para el almacenamiento, permite que el usuario final no tenga que estar sujeto a la adquisición de una solución completa y cerrada de un determinado fabricante. Como es una tecnología basada en un estándar y que emplea componentes convencionales, el usuario puede hacer su propio diseño e, incluso, su implementación. Sólo ha de fijar los requerimientos de los elementos que componen una solución SAN: dispositivo de disco, cabina, red y la conexión de los servidores.

Elementos que conforman una solución SAN: la cabina
Así, para la cabina de discos, donde se centraliza el almacenamiento, existen distintas opciones de configuración y prestaciones para las que podrían distinguir tres gamas. En la gama alta, los fabricantes ofertan soluciones para servicios que exigen un alto y rápido número de accesos a disco, por lo que presentan cabinas altamente especializadas cuyos componentes, tanto hardware como software, han sido diseñados específicamente para esta función. Son cabinas iSCI cuyas prestaciones, salvando las distancias, pueden competir directamente con las cabinas de fibra y, lógicamente, se ofertan para entornos que necesitan atender complicadas necesidades de carga y disponibilidad, como podrían ser los servidores de bases de datos y servidores de correo electrónico, de desempeño crítico. Suelen ser dispositivos con opciones de configuración centradas en la duplicación de componentes: controladoras, fuentes de alimentación, tarjetas de red, discos en espera y cambio en caliente. Opciones pensadas en reducir el riesgo de fallo y caída de los servicios dependientes y con elevadas posibilidades de expansión en disco. Características y prestaciones que se reflejan, inevitablemente, en su precio; aunque los fabricantes presentan distintas configuraciones y normalmente es posible adquirir un modelo básico que se puede ir incrementando en características y prestaciones, según aumenten las necesidades.
Una segunda alternativa es adquirir un dispositivo orientado a esta función. Equipos diseñados para albergar un número elevado de discos y cuya inteligencia se basa en un sistema operativo estándar sobre el que se carga el agente iSCSI target. Suele ser una opción ajustada en precio y rendimiento para el almacenamiento de servicios con una carga de operaciones a disco más bien discreta, como servidores de archivo y web, donde predomina el espacio en disco frente a rapidez y número de accesos a disco. Los fabricantes orientan este tipo de cabinas a contextos de pequeño y mediano tamaño, por lo que capacidades, características y precio se ofrecen muy ajustadas a las necesidades reales que se dan en estos entornos. Tanto es así que, aunque en la práctica no utilizan iSCSI, existen ya algunos modelos de pequeño tamaño, que se ofertan para el entorno doméstico, donde los contenidos multimedia de gran tamaño y la presencia de varios ordenadores ha dado lugar a que surja en casa la misma problemática de almacenamiento a la que se enfrenta la informática profesional.
Por último, queda la opción de convertir en cabina SAN un ordenador de propósito general. Es decir, utilizar un equipo convencional, con suficiente disco, cargar sistema operativo y el software que lo convierte en un servidor iSCSI, el agente iSCSI target. Ésta es, obviamente, la opción más económica e inmediata y su rendimiento, así como sus posibilidades de crecim

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