| Artículos | 01 OCT 2006

Almacenamiento en red

Tags: Histórico
Oscar G. Peinado.
El almacenamiento en red es la forma más eficiente de gestionar los datos, ya sea en una gran corporación o en una empresa unipersonal.

La expansión de contenidos multimedia digitales ha supuesto un boom para el mercado de discos duros externos, llegando a darse el caso de que fabricantes tradicionalmente orientados al mundo profesional indican su capacidad en “número de canciones” o “número de películas”. Lo cierto es que más allá del mero uso recreativo, las necesidades de almacenamiento crecen exponencialmente, pues cada día son más los contenidos de todo tipo que se incorporan al mundo digital y cada vez mayores los tamaños de todo tipo de archivos.
Lejos quedan los tiempos en que las tareas de almacenamiento se encomendaban a las estaciones de trabajo, generando una multitud de archivos diseminados por toda la empresa y de difícil acceso. El almacenamiento en red ha demostrado ser la forma más eficiente de gestionar los datos en organizaciones de cualquier tamaño y con la paulatina incorporación de nuevos contenidos de todo tipo, resulta cada día más importante.
Si en los inicios el almacenamiento en red consistía en servidores comunes con amplios discos duros, en la actualidad contamos con dos sistemas específicos para cubrir las diferentes necesidades: SAN y NAS.

SAN, Almacenamiento a lo grande
Cuando se trata de grandes volúmenes de información a los que un gran número de usuarios tienen que tener un rápido acceso, recurriremos a sistemas de tipo SAN (Storage Area Network, red de área de almacenamiento), que utiliza un sistema de discos conectados mediante canal de fibra o tecnología iSCSI a uno o más servidores encargados de gestionarlos y distribuir sus contenidos a los usuarios. El acceso a los discos se realiza a bajo nivel, igual que si estuvieran conectados con una interfaz ATA, SATA o SCSI, pero a una velocidad mucho mayor.
Como puede suponer, se trata de sistemas costosos que son excesivos cuando las necesidades de almacenamiento o accesibilidad no son muy altas, pero no por ello una pequeña empresa tiene que prescindir de las ventajas del almacenamiento en red.

NAS, Accesibilidad y economía
Los sistemas NAS (Network Attached Storage, almacenamiento conectado en red), consisten en uno o más discos a los que se les incorpora una interfaz de red estándar para conectarse como un dispositivo más a la red local. Son equipos autosuficientes, en el sentido de que incluyen todo lo necesario para ponerlos en marcha con sólo conectarlos, sin necesidad de servidores que los gestionen o complejos cableados.
En realidad no es que no precisen un servidor, sino que lo llevan integrado en su propia electrónica. De hecho, si desmonta alguno de los sistemas más sofisticados encontrará un ordenador completo con su procesador, su tarjeta gráfica y, cómo no, su sistema operativo. En el caso de estos sistemas sofisticados es habitual que se recurra a licencias de Windows XP, que facilitarán la integración y administración en los extendidos entornos Windows.
Por contra, los equipos más sencillos se basan en un kernel de Linux al que tan sólo se le incorpora un servidor web para poder realizar las configuraciones a través de la red. El mayor inconveniente de esta opción en algunos modelos puede radicar en la dificultad para realizar una gestión de usuarios integrada si se utiliza en grupos con varios usuarios a los que se debe restringir el acceso a determinados contenidos.
No obstante, el sistema que se emplee en el NAS no es un indicativo de su compatibilidad. Una de las características fundamentales es que todos los discos NAS son accesibles desde cualquier ordenador conectado a la red, sea cual sea su sistema operativo. Basta con que esté conectado a la misma red de una u otra forma y que pueda explorar los archivos de ésta. De este modo, cualquier plataforma puede compartir los mismos archivos, que también serán accesibles desde Internet, con la configuración adecuada. Incluso un simple Pocket PC puede acceder a los recursos almacenados en el NAS, por ejemplo, a través de una conexión inalámbrica.
Una de las aplicaciones que más ha fomentado el almacenamiento en red en los últimos tiempos es la disponibilidad remota de contenidos audiovisuales, de manera que, incorporando la interfaz adecuada al televisor, es posible visualizar los archivos descargados desde un ordenador y almacenados en un NAS común.

Instalación inmediata
Una de las ventajas del almacenamiento NAS es su sencilla instalación, que no suele requerir de un técnico especializado. Basta con conectar el equipo a cualquier puerto libre de red y acceder a su consola de configuración con cualquier navegador y desde cualquier sistema operativo. En el peor de los casos, antes del primer acceso tendremos que instalar una pequeña utilidad que se encargará de buscar la unidad NAS y determinar su IP. Desde las consolas de estas unidades podremos configurar la estructura de carpetas que va a tener el disco y los permisos de usuario que queramos asignar. Además, cada vez es más habitual que dispongan de varios discos y permitan habilitar diferentes configuraciones RAID.

RAID, Casi imprescindible
¿Se imagina tener un terabyte de información y perderla por un fallo en el disco duro? Con el incremento de la capacidad de los discos, la seguridad de los datos se hace cada vez más importante. Y dado que las políticas de backup siguen siendo los patitos feos de la gestión de información, más vale que los datos se encuentren seguros desde el origen. Por ello y porque, hoy por hoy, no hay discos de más de 500 gigabytes, los sistemas con dos o más discos y que permiten configuraciones RAID son cada vez más frecuentes. Lo más normal es encontrar configuraciones RAID 0 ó 1, aunque los equipos de gama alta también permiten otras configuraciones.

No sólo para grandes empresas
En definitiva, el uso de un sistema NAS reporta innumerables ventajas, y no sólo a las grandes corporaciones. De hecho, no existe un número mínimo de usuarios o de terminales para poder sacarle provecho. En el caso más sencillo, podemos ponernos en la piel de un profesional independiente que dispone de su despacho con un solo ordenador. Quizá se pregunte por qué iba a comprar un NAS y sacar los archivos de su disco duro. Pues bien, la primera ventaja es la fiabilidad. Con los datos ubicados en el NAS, no deberá preocuparse de que un fallo en su ordenador le pueda dejar sin trabajar una temporada. En caso de avería podrá conectarse a su información de forma instantánea desde cualquier otro ordenador. ¿Y si lo que falla es el NAS? Para empezar se trata de un fallo mucho más improbable, porque los problemas de software quedan descartados al no tener nada que instalarle. En caso de un fallo de hardware, por supuesto, siempre habrá que contar con la pertinente copia de seguridad. Otra opción es utilizar el NAS unicamente como un sistema de copia de seguridad rápida y siempre disponible.
Si además nuestro profesional dispone de un portátil y un Pocket PC, podrá acceder a los mismos datos de forma inmediata y sencilla. Incluso aunque su ordenador esté apagado. Y también podrá hacerlo de forma remota, nuevamente sin necesidad de dejar encendido ningún ordenador.
Supongamos que el negocio le va bien y empieza a contratar a algunos empleados. Bastará con que asigne permisos para impedir el acceso a la información confidencial y el r

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