| Artículos | 01 JUL 2006

Algo más que simple ancho de banda

Tags: Histórico
Miguel A. Gómez.
Como si de carreteras se tratara, las redes de datos de las empresas viven constantemente atascos y retenciones por el exceso de tránsito. Igualmente, por más carriles que se quieran añadir para evitar las aglomeraciones, lo cierto es que nos encontramos con puntos negros, cuellos de botella que impiden el tráfico con normalidad, lo que repercute en la productividad de los trabajadores y en el desempeño de sus actividades diarias.

Alternativas a esta situación parece que hay muchas, por lo menos, una por cada uno de los fabricantes que integran el mercado de las redes y comunicaciones. Diferentes puntos de control, más peso acá o allá dentro de la red o distintas políticas de asignación de prioridades, son algunas de las propuestas que se han hecho y se hacen para tratar de solucionar un problema que, en mayor o menor medida afecta a todas las organizaciones, independientemente de su naturaleza o su actividad.

Un tráfico cada vez más pesado
Queramos o no, el incremento de los contenidos electrónicos, que en gran medida facilitan nuestra labor diaria, también está generando un serio problema en las redes de las empresas. Así, mientras que hace unos años se limitaban a portar documentos de texto, algún gráfico y algún mensaje de correo electrónico, basta mirar la actividad diaria de nuestra empresa para comprobar que en este momento nuestra red carga con grandes ficheros de datos, presentaciones cargadas de gráficos, pesadas imágenes de alta resolución, un número que parece ilimitado de mensajes de correo electrónico y, por si todo esto fuera poco, en algunos casos tratamos también de que nuestras redes “de datos” lleven nuestras comunicaciones de voz.
La respuesta parece evidente. Si hay problemas de tráfico, se amplía la capacidad de la red y listo. Pero, ¿es ésta la solución correcta? La verdad es que si sólo tomamos esta decisión no estaremos afrontando el verdadero problema, y lo que estaremos es incrementando nuestros costes de infraestructura de comunicaciones sin aportar una solución real a nuestros problemas.
Otra pregunta que surge es si todas las empresas y, por tanto, todas las infraestructura de red, son iguales. La respuesta es no, dado que dependiendo del nivel de adaptación de las empresas a la “vida electrónica” el volumen de tráfico y la importancia del mismo será creciente.
Lo que parece evidente es que el tráfico de una red esta íntimamente ligado a la actividad de la empresa, y es muy difícil y muy peligroso el generalizar. Cuanto más automatizados están los procesos del negocio, la empresa mueve menos papel y genera más tráfico en la red. Una empresa que sólo utilice un programa de facturación, una pequeña base de datos de productos, y el correo electrónico, creará una cantidad media de tráfico. Pero, además, será tráfico poco sofisticado, estará usando la red de la misma manera que hace años, por lo que una red como la de entonces puede resuelver sus problemas. Por el contrario, una empresa que haya optado por procesos de negocio del tipo oficina sin papeles o  con soluciones de archivo electrónico, teleformación, o Voz sobre IP, será capaz de generar gran cantidad de tráfico, muy sofisticado, con unas necesidades muy críticas. Hay una tendencia natural en las empresas con sólidos resultados de negocio de pasar desde el primer tipo hacia el segundo, en parte por criterios de eficiencia, y en parte de competencia, por lo que el primer reto es prever qué va a necesitar la empresa en cuestión de tráfico en los próximos 5 ó 6 años, que es mas o menos el plazo de amortización esperado de una red. El segundo reto es que esa información sea segura, y que su acceso sea granular. Al igual que se crean jerarquías de confidencialidad en la documentación impresa, hay que hacer lo mismo en la electrónica y su acceso. Esto impacta en el tráfico de la red, ya que requiere de controles, distinciones y cifrados que los dispositivos de red deben de facilitar.
Evidentemente, todo esto depende del tamaño de la empresa y la clase de aplicaciones que en ésta se vayan a implementar. Lo que es un hecho es que cada vez es mayor el volumen de información que se intercambia entre los usuarios de la red, debido a un crecimiento de los entornos de trabajo colaborativo, así como un aumento paulatino, año tras año, del tamaño de los datos que comparten los usuarios de la red. Por otro lado, la simultaneidad en la ejecución de aplicaciones y la tipología de las mismas requieren mayores recursos de la red para poder ejecutarse con la calidad de servicio demandada. Si a todo ello unimos la esperada convergencia de vídeo, voz y datos en una sola red, vemos la realidad a la que se enfrentan las infraestructuras de comunicaciones.

El estado de las redes empresariales
Evidentemente, no es el mismo el estado en que se encuentran las redes de reciente implantación que las heredadas de años anteriores, ¿o sí? La respuesta es no, pero también es cierto que la situación actual no es la más adecuada, ni se encuentra a la altura de la media europea.
En este sentido, algunos estudios indican que la situación española está, cuando menos, alejada de Europa. Según IDC, en España se siguen vendiendo un 46,3 por ciento de puertos de switch sin gestión mientras que la media europea es del 36,9 por ciento (datos del primer trimestre de 2006). Sin gestión significa que son dispositivos que pertenecen al escalón evolutivo más bajo de los dispositivos de red, dado que con un dispositivo sin gestión no se puede controlar nada, no se puede optimizar ni monitorizar nada. Otro dato nos dice que en Europa el 37,4 por ciento son puertos de nivel 3 frente al 29,4 de España. Esto nos da idea de la inteligencia o sofisticación del mismo; el nivel 2 es funcionalidad mínima, el nivel 3 nos permite tomar mejores decisiones en cuanto al tráfico que el dispositivo despacha, y todo esto en redes de reciente instalación.
“Sin querer ofender a nadie, estamos a la cola de Europa en la adopción de tecnologías actuales de redes y de modernización de las infraestructuras”, afirma Pedro Casado, director de marketing de Procurve Networking de HP.
Pero, como de costumbre, el vaso puede verse medio lleno o medio vacío, y Antonio Navarro, director comercial de D-Link, prefiere decantarse por lo primero, al afirmar que “aún queda un largo camino por recorrer en ese aspecto, si bien es cierto que una parte de la gran empresa ha ido renovando progresivamente su parque de electrónica de red a medida que los nuevos requisitos de red, como las soluciones de VoIP, aplicaciones multimedia o transferencia de ficheros a alta velocidad lo requerían, queda aún mucho trabajo por realizar. Estas nuevas necesidades, unidas a otras tan críticas como la seguridad de acceso, la gestión avanzada de las redes, la flexibilidad de crecimiento y un claro retorno de la inversión, está haciendo que haya un cambio generalizado hacia redes más completas, que no más complejas, dotadas de prestaciones y funcionalidades que hasta ahora eran únicamente accesibles por la gran empresa”.

Una solución global
El ancho de banda, por sí mismo, no es una solución, pero sí que permitirá dimensionar las redes para las necesidades

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