| Artículos | 01 JUN 2004

Administración de redes (IV)

Tags: Histórico
Entorno de usuario
Juan Bláquez.
Al organizar la red mediante el Directorio Activo, los administradores disponen de diversos mecanismos para definir el entorno de usuario, con los que poder ahorrarles inconvenientes, facilitar tareas de mantenimiento de la red y conseguir un mejor control de cómo se utiliza cada ordenador. En este artículo hacemos un somero repaso a estas herramientas y los beneficios que aportan.

El entorno utilizado por cada usuario en su trabajo con el ordenador viene determinado por la combinación de varios elementos relacionados con el acceso a los recursos, la configuración del equipo y los privilegios asignados para su utilización. Dejar en manos del usuario la gestión de su entorno, en contra de lo que pueda parecer, supone para los técnicos de soporte un trabajo añadido muchas veces complicado. Seguro que serán pocos los administradores que no han perdido varias horas delante de un ordenador porque el usuario “ha tocado” lo que no debe, sabiendo o sin saber. O cuántas veces, por casualidad, se descubre que los usuarios no utilizan o emplean mal los recursos porque no saben hacerlo o porque acceden a ellos como Dios les da a entender.
A la hora de afrontar la configuración del entorno de usuario, el objetivo que debe animar la estrategia de los administradores es automatizar aquellas operaciones repetitivas del lado cliente y ofrecerles un entorno uniforme que haga, en primer lugar, más sencilla y cómoda su utilización, donde los administradores puedan reducir el tiempo y esfuerzo necesarios para resolver los pequeños o grandes problemas y la realización de otras tareas de gestión cotidianas. Una correcta definición de este entorno, adaptado y dirigido a las necesidades de cada escenario, permite conseguir un sistema fácil de gestionar, muy flexible para asimilar cambios. Mientras, desde el lado del usuario, estos dejan de percibir su informática como un sistema en bruto que ellos mismos se encargan de pulir, según sus preferencias e iniciativa. No obstante, al implantar un entorno de usuario dirigido, no conviene plantearlo desde una perspectiva de restricción para la maniobra de los usuarios. Debe ofrecerse como la fórmula que mantiene la uniformidad del entorno que facilita el trabajo de administradores y administrados.

Carpetas de trabajo
Uno de los principales elementos que delimita el entorno de usuario para su operación en red y su gestión es el acceso a carpetas. Son directorios que, según el propósito de los archivos que alojan y su ubicación, pueden ser clasificados en carpetas de datos y de configuración, locales y de red. El tratamiento que se puede dar a las carpetas influye directamente en el modo de trabajo que ha de seguir el usuario y en la administración de la red. Sin ir más lejos, afecta directamente a la estrategia de backup que se debe implantar o a la posibilidad de que los usuarios puedan utilizar distintos ordenadores.
De las carpetas de usuario a las que debe prestar atención el administrador destaca la que aloja los perfiles. Cuando el usuario inicia sesión en un ordenador, dentro de la carpeta local Documents & Settings se crea automáticamente una subcarpeta con el nombre utilizado para entrar en el ordenador. En esta subcarpeta, por defecto, se guarda todo lo que tiene que ver con la personalización que ha hecho el usuario y, opcionalmente, también con su trabajo. El aspecto del escritorio, sus favoritos de Internet, la personalización de su procesador de texto, los archivos recientemente utilizados y un largo etcétera. Es una subcarpeta cuyo contenido es exclusivo de cada ordenador, de tal modo que el usuario al iniciar sesión en otro equipo, no encontrará la misma configuración que tuviera en otro. Éste es un comportamiento de Windows que puede superarse mediante los perfiles móviles, característica disponible para usuarios que se encuentran inscritos dentro de un dominio, lógicamente.
Cuando se habilitan los perfiles móviles, se aloja una copia del perfil del usuario en un servidor, de forma que cuando el usuario inicia sesión en una máquina, si no existe su perfil, no se crea, se descarga desde el servidor de referencia. Cuando el usuario cierra la sesión, los posibles cambios que se hayan podido producir en su perfil se guardan en local y una copia se lleva al servidor. De esta forma, el sistema sólo crea un perfil en el primer inicio de sesión de usuario en la red. A partir de ese momento, sea cual sea el ordenador que utilice, siempre tendrá disponible el mismo perfil y no tendrá que reconfigurar nada. Las ventajas de esta funcionalidad son evidentes: el usuario puede utilizar distintos ordenadores con total comodidad y los administradores tienen la facilidad de poder actuar sobre algunos de los componentes del perfil, sin desplazamientos.
Activar esta funcionalidad resulta tan sencillo como habilitar una carpeta compartida en el servidor para alojar los perfiles individuales, con permisos que permitan el acceso sólo al usuario propietario del perfil. Una carpeta compartida para cada usuario, o mejor una carpeta compartida con una subcarpeta para cada usuario. Hecho esto, basta con acudir a las propiedades del objeto usuario y en la pestaña Perfil, rellenar el campo Ruta del perfil de usuario con la ruta UNC donde se localiza la carpeta, del estilo \\servidor\perfiles\usuario. Windows se encarga del resto.
Para conseguir un mayor grado de uniformidad y facilidad de gestión sobre el perfil, cabe la posibilidad de utilizar directivas de redirección de carpetas. Estas directivas van a permitir cambiar la ubicación de varios componentes del perfil: Datos de programa, Menú de Inicio, Mis Documentos y Escritorio. Windows permite varias opciones en el establecimiento de la ruta de estas carpetas, que se adaptan a distintas necesidades y abren muchas posibilidades para su gestión. Por ejemplo, redireccionando la carpeta de Escritorio a una misma ubicación, los usuarios utilizarán un único escritorio y cualquier cambio que fuera necesario introducir en él, bastará con realizarlo en esa carpeta para que sea inmediatamente efectivo para todos los usuarios.
Este cambio en la ubicación de carpetas se realiza por paquete de directivas, GPO. Dentro de Configuración de usuario, en la carpeta Configuración de Windows, en el apartado Redirección de Carpetas. Al situarse en cada una de ellas, con el botón derecho de ratón se accede a sus propiedades y, en consecuencia, a las distintas opciones de configuración disponibles.
Sin embargo, para introducir estas modificaciones es necesario contar con una buena infraestructura de red. La calidad de la red es crítica para conseguir la completa efectividad en la redirección de algunas carpetas. Antes de su implantación, es inevitable realizar pruebas concienzudas que avalen la consistencia de la redirección que se quiere aplicar, puesto que, según la configuración, pueden ser más los inconvenientes que las ventajas lo aportado por estos cambios.

Inicio de sesión
Respecto a otras carpetas de red, el administrador también puede automatizar su asignación, para evitar que sean los usuarios quienes se preocupen de realizarlos, siendo el mejor momento su inicio de sesión. Mediante los scripts de inicio de sesión (login script), el administrador tiene oportunidad de automatizar aquellas operaciones que conviene realizar cuando el usuario arranca su sesión en la red, como puede ser esa asignación de unidades de red, la conexión a impresoras, ajustar determinados parámetros para la ejecución de programas

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