| Artículos | 01 OCT 2001

Adiós a la gran pantalla

Tags: Histórico
Vídeo a la carta
Fco.Javier Pulido.
Lejos han quedado ya los tiempos en los que había que esperar enormes colas para asistir a los grandes estrenos, o desplazarse a los videoclubes para ver películas que, en ocasiones, se encuentran erosionadas por su uso. Con la progresiva implantación del vídeo a la carta o Video on Demand (VOD) podremos ver en nuestro ordenador o dispositivo móvil cualquier programa o película en el momento y lugar que deseemos.

El vídeo a la carta es un servicio por el que el usuario puede acceder a material de vídeo almacenado digitalmente en los correspondientes servidores. Actualmente existen dos posibilidades de vídeo bajo demanda: la transferencia en directo desde el servidor de los datos de vídeo al ordenador de usuario o el streaming (transferencia en caudal) y la descarga en sí.
El vídeo a la carta alcanzará mayor importancia a medida que se desarrollen los tres pilares fundamentales que lo hacen posible: el aumento de la capacidad RAM del disco duro, que hace posible almacenar grandes cantidades de información; las tecnologías de compresión, que reducen la cantidad de información enviada; y la velocidad de conexión. En España el tercero de los factores es el más problemático. Hoy día, descargarse los 16 MB del trailer de, por ejemplo, El señor de los anillos puede llevar al usuario que tenga un módem de 56k más de dos horas. Sin embargo, muchos operadores están echando el órdago en su apuesta por la banda ancha. La conexión ADSL ya forma parte de la oferta de la práctica totalidad de operadores, y entre las previsiones de Terra se encuentra llegar al millón de usuarios de ADSL para 2003. Pero hay más, Madritel ha confirmado que para el año 2008 tendrá instalado el cable en el 90% de la comunidad de Madrid, que proporcionaría el ancho de banda ideal para esta nueva modalidad de cine a la carta. Por su parte, compañías como ALÓ están realizando una fuerte inversión en redes LMDS de telefonía fija vía radio. Este año, además, ya se han hecho las primeras pruebas para el proyecto de Internet de banda ancha en Cataluña.

Compresión de vídeo digital
Tan sólo hace diez años, la posibilidad de disfrutar del vídeo bajo demanda era poco más que un asunto de ciencia-ficción, puesto que el flujo de información necesario para la transmisión de imágenes digitalizadas de vídeo era del orden de 108 a 270 MB por segundo. Fue a finales de los 80 cuando se creó el estándar MPEG por parte del Moving Picture Experts Group, grupo de trabajo del subcomité del ISO dedicado a la creación de estándares internacionales para la compresión, descompresión, proceso y codificación de vídeo y audio. Gracias a estos estándares MPEG es posible reducir al máximo la cantidad de información generada al digitalizar el vídeo.
El estándar MPEG-1 fue creado en 1991 para transmisión de vídeo con ratios de 1,5 megas por segundo y resolución de 352 x 240 píxeles. Proporciona una calidad similar a la de las películas VHS. MPEG-2, creado en 1994 y compatible con el anterior, ya ofrece un mayor ancho de banda, de entre 3 y 10 MB. En principio se creó para aplicaciones de televisión, con resolución de 720 x 486 píxeles. Pese a que se llegó a crear un estándar MPG-3 para la televisión de alta resolución, se ha comprobado que MPEG-2, usado además para la compresión de los DVD, sigue siendo válido.
Por lo que se refiere a MPEG-4, su estandarización tuvo lugar en octubre del 98, aunque sus primeras aplicaciones como norma reconocida por la ISO surgieron en los primeros meses de 1999. Permite un incremento del tamaño de almacenamiento y está pensado para ámbitos como la televisión digital, y la interacción entre el vídeo y funciones multimedia. Entre sus múltiples aplicaciones, es capaz de permitir el almacenamiento de vídeos en MPEG-2 en CD-ROM, pero sin duda se caracteriza por ser el formato de compresión idóneo para el audio y vídeo a la carta. Tan es así, que el nuevo estándar de móviles UTMS también está basado en tecnología de compresión MPEG-4. En desarrollo se encuentra, por último, el estándar MPEG-7, aunque más que de compresión propiamente dicha, tendrá funciones de localización e indexación de información.

De la Red al PC
El soporte idóneo para el desarrollo del VoD es, sin duda, el ordenador personal. Hoy día, muchos de los expertos en nuevas tecnologías son escépticos respecto a las actuales posibilidades de la Red como canal de distribución de cualquier tipo de contenido audiovisual personalizado. Sin embargo, sitios como Shockwave.com van consolidando su propuesta de ofrecer cortos y películas animadas online. Otros servicios, como Film House, el canal de cine de Europe Online, permiten a sus abonados descargar una amplia colección de películas, cortometrajes, películas de animación y trailers. La compañía ofrece las imágenes mediante conexión mixta por Internet terrestre y bajada de datos vía satélite.
Sin embargo, hay consenso generalizado en que la inminente llegada del cable está llamada a transformar nuestros ordenadores personales en verdaderos almacenes digitales. De momento, ya se ha multiplicado el número de hogares que disponen de conexión a Internet de alta velocidad, llegando a los 12 millones en Estados Unidos. Nos encontramos, pues, en una primera etapa de una forma de entender la distribución televisiva y cinematográfica que cambiará los hábitos de los consumidores y obligará a la industria audiovisual a adecuar sus infraestructuras si no quiere quedarse anquilosada.
Los estudios de Hollywood Paramount, Sony Pictures, Warner Brothers, Universal y MGM han confirmado ya sus planes de distribuir a corto plazo películas a la carta a través de Internet. La plataforma viene a ser un desarrollo del proyecto de vídeo bajo demanda MovieFly de Sony Pictures. Pese a que la plataforma todavía no tiene nombre, se espera que para el año 2002 aquellos abonados que dispongan de banda ancha puedan acceder a un catálogo compuesto por más de 1.000 títulos. Por un precio que oscila entre 555 pesetas (3,34 euros) y 952 pesetas (5,73 euros), los internautas podrán tener la película en su disco duro durante un periodo de 30 días. Sin embargo, una vez que el internauta visiona la película, este plazo se reduce a 24 horas. Los filmes estarán protegidos por tecnología de InterTrust. A pesar de que el carácter de la plataforma es abierto, ha habido grandes ausencias, como las de los estudios Walt Disney y 20th Century Fox (que posiblemente lancen un servicio paralelo) o Dreamworks.
La iniciativa tiene precedentes. Jack Valenti, presidente de la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos, ya anunció el pasado marzo en Showest, la reunión anual de exhibidores de películas celebrada en Las Vegas, que sería posible descargar filmes a la carta e incluso grabarlos en soporte óptico para eliminar problemas de memoria en el disco duro. En otro orden de cosas, la todopoderosa BlockBuster ha estado experimentando en estos meses con un servicio de vídeo bajo demanda que ofrece a los usuarios la posibilidad de ver películas vía streaming. La cadena ha desarrollado este servicio junto con Enron, que se encarga de transformar las películas a formato digital y almacenarlas en un

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