| Artículos | 01 JUL 2011

Actualiza tu tarjeta gráfica

Tags: Histórico
Dale un empuje a tu PC de sobremesa mediante un simple cambio a una tarjeta gráfica nueva
Loyd Case.
Elegir la mejor tarjeta gráfica para actualizar tu PC es difícil. En última instancia, quieres una configuración equilibrada: mucha potencia, pero la unidad de procesamiento gráfico sólo encuentra su lugar en los juegos, quedando a la espera de que la CPU termine lo que está haciendo. Demasiada poco potencia, y la CPU será la que tenga que esperar a que la GPU termine sus tareas. Sea cual sea el caso, lo cierto es que el juego no se verá o no rendirá como deseas.
La buena noticia es que tanto AMD como Nvidia han desplegado su segunda generación de tarjetas gráficas DirectX 11 compatibles en los últimos meses. Estas GPU revisadas ofrecen un mejor rendimiento, así como un conjunto de características más robustas. En algunos casos las nuevas tarjetas de rango medio (cuyos precios están entre los 200 y 300 dólares) superan a la mayoría de las tarjetas gráficas que hace unos pocos años costaban 500 dólares o más.
Para el ejemplo en este artículo, estamos actualizando un sistema de escritorio que ejecuta un procesador Intel Core 2 Quad Q9650. Esta CPU es uno de los modelos más rápidos disponibles en la generación anterior de procesadores Intel Core, pero hoy es el mejor promedio. Eso significa que una buena tarjeta gráfica de gama media (260 dóalres o menos) es el ajuste apropiado para este equipo. Algo más caro sería una exageración. Este equipo tiene una actualización a Windows 7 en el momento del lanzamiento original de ese sistema operativo.
La plataforma es también una preocupación. Algunas de las tarjetas gráficas más recientes, como la familia Radeon HD 6900 de AMD, pueden ser bastante largas, y pueden no caber en todos los PC. El chasis de este ejemplo es un viejo Antec Sonata Designer 500, que carece de la profundidad interna necesaria para las tarjetas más largas. En consecuencia, una tarjeta de gama media se convierte en una cuestión de necesidad.
La tercera cuestión a considerar es la fuente de alimentación. Si ya se está ejecutando un monstruo de 900 W, puedes actualizar a casi cualquier tarjeta gráfica que desees. Pero si se está ejecutando una fuente de alimentación menos formidable, una unidad de 500 ó 600W, por ejemplo, tus opciones de gráficos serán más limitadas. Algunas tarjetas gráficas de gama alta consumen grandes cantidades de energía en el arranque, así como en carga, lo que puede generar tensiones en una fuente de alimentación modesta.
Sin embargo, incluso dentro de esas limitaciones, tus opciones de tarjetas gráficas son numerosas.
Tendemos a optar por las tarjetas de gama media nuevas, que pueden ofrecer un rendimiento impresionante sobre todo en monitores únicos con una resolución común de 1.920 por 1.080 píxeles. Con unos precios cercanos a los 200 dólares, probablemente recomendamos una Radeon HD 6870. A partir de 250 - 270 dólares, tendríamos probabilidades de elegir una tarjeta gráfica Nvidia GeForce GTX 560 Ti. Ambas tarjetas hacen el trabajo a 1080p. Al final, depende de tu presupuesto.
En nuestro PC de ejemplo, estamos actualizando desde una tarjeta GTX 260 a una Asus GTX 560 Ti. Según los estándares de hoy, la GTX 260 es bastante anémica. Asus GTX 560 Ti DirectCU II, que actualmente cuesta alrededor de 250 a 270 dólares, es mucho más fuerte y debería mejorar sustancialmente el rendimiento.

Consejos de actualización
1. Antes de comprar una tarjeta gráfica, asegúrate de que tu máquina suministra la energía adecuada. Nuestro PC de ejemplo tiene una robusta fuente de alimentación 750W Corsair, que debería ser suficiente. Revisa las especificaciones del fabricante sobre los requisitos de capacidad mínima antes de dar el paso.
2. Asegúrate de que la carcasa tiene suficiente espacio para la nueva tarjeta. Las tarjetas gráficas se han alargado en los últimos años, y el espacio en las carcasas antiguas puede estar un poco apretado. En nuestro PC de ejemplo, la GTX 560 Ti apenas encaja dentro de la Antec Sonata Designer 500.
3. Descarga el controlador más reciente para la tarjeta gráfica nueva. No lo instales todavía.
4. Desinstala los controladores gráficos antiguos. Incluso si estás instalando una GPU de la misma marca que antes, es una buena idea eliminar los controladores viejos antes de instalar la nueva tarjeta.
5. Apaga el sistema.
6. Retira todos los conectores de alimentación de la tarjeta gráfica anterior. También quita los tornillos que sujetan el soporte de conexión con la carcasa.
7. Asegúrate de que no haya nada (especialmente cables) rodeando la tarjeta. Además, los grandes disipadores de calor de la CPU puede interferir con la eliminación o instalación de la tarjeta gráfica, así que puede que tengas que quitar el disipador de calor. Asegúrate, también, de desconectar el cable del monitor de la antigua tarjeta de gráficos.
8. La mayoría de placas base tienen un pequeño cierre que bloquea la tarjeta gráfica de forma segura en su ranura. Puedes verte en la necesidad de apretar este cierre hacia abajo (o al margen), mientras que quitas la tarjeta con la otra mano.
9. Si la cantidad de espacio dentro de la caja es demasiado estrecho, puede que tengas que pre asignar los conectores de alimentación PCI Express a la nueva tarjeta.
10. Instala la nueva tarjeta gráfica. En primer lugar, asegúrate de que no hay cables obstruyendo la pequeña ranura PCI Express. Si parece difícil empujar la tarjeta hacia abajo, comprueba si el conector del soporte se desliza en forma adecuada.
11. Una vez que la tarjeta esté firmemente en su lugar, coloca los tornillos de soporte del conector.
12. Conecta el cable del monitor. Si has estado usando un cable VGA y el monitor tiene una entrada digital (DVI, HDMI o DisplayPort), ahora tienes una buena oportunidad para cambiar a entradas digitales con el cable adecuado.
13. Revisa para confirmar que los conectores de energía de la tarjeta gráfica están en su lugar. Además, comprueba que no haya cables o que los cables pequeños interfieran con cualquiera de los ventiladores y sistemas de enfriamiento.
14. Enciende el PC. Si escuchas cualquier traqueteo, que indica que algo está rozando los ventiladores, apágalo y asegúrate de que no has bloqueado los ventiladores.
15. Una vez que el sistema está encendido y funcionando normalmente, instala los últimos controladores de la tarjeta gráfica. Un reinicio más, y estás listo.

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