| Artículos | 19 MAR 2008

Acceso seguro a la Red en lugares públicos

Tags: Actualidad
Encarna González

Cada vez más, la necesidad de estar conectados con nuestras oficinas o de enviar información desde cualquier lugar en el que nos encontremos, hace que utilicemos equipos informáticos que se encuentran en lugares públicos. Entrar en un cibercafé en otro país y revisar nuestro correo corporativo, o utilizar un PC ubicado en una sala de acceso público en un hotel, o utilizar una red Wi-Fi para, a través de nuestro portátil enviar y recibir datos, se han convertido en acciones habituales para cualquier usuario. Sin embargo, hay que prestar atención a los sistemas a los que accedemos y, sobre todo, a través de qué equipos y con qué conexión y garantía de seguridad lo hacemos. 



Según apuntan desde la firma de seguridad informática Eset, “en muchos casos, estos equipos y redes, al tener usuarios distintos, pueden albergar y ser punto de entrada para diversos códigos maliciosos”. No cabe duda de que, por mucha seguridad que incorporemos en nuestra oficina o puesto de trabajo, si accedemos a él desde un equipo externo, especialmente desde una ubicación pública, los peligros a los que estamos expuestos son numerosos. Entrada de código malicioso, virus, troyanos o el robo de datos, son sólo algunas de las vulnerabilidades de las que los usuarios pueden ser objeto si no se hace esta conexión con garantías de seguridad.



Es por ello que desde Eset alertan sobre estos peligros y apuntan la necesidad de prestar atención a una serie de aspectos que pueden contribuir a minimizar estos riesgos. 



1. Comprobar que el ordenador que utiliza tiene instalado algún sistema de protección. Por lo general, se da por hecho que los mínimos requisitos de seguridad de los que debe disponer un equipo es de un antivirus y un cortafuegos. Contar con ello y que, además, estén actualizados, es algo básico. Junto a ello, la disponibilidad de un sistema de detección de códigos maliciosos desconocidos es, cada vez más, otro punto que no debe olvidarse como requisito indispensable para establecer una comunicación desde un punto de acceso público.



2. No dejar restos de información personal en los equipos. Los estragos que últimamente están causando los robos de información personal están llevando a que, cada vez más, haya que extremar las precauciones a la hora de acceder a sitios on-line en los que haya que poner información personal. Para evitarlo, desde Eset proponen restringir el uso de las cookies, lo que previene en gran medida que las contraseñas y nombres de usuario queden almacenados en los equipos y otras personas puedan acceder y hacer un uso malintencionado de ellas. 



3. Ya que uno de los motivos que llevan a los profesionales a conectarse en lugares públicos es acceder a información corporativa, sea ésta crítica o no, es importante no descargar nunca mensajes de correo electrónico ni archivos al disco duro del ordenador, en el caso de que este equipo sea de uso público. Los mensajes pueden proporcionar información clave para aquellos que quieran hacer un uso malicioso de esos datos, desde enviar spam a las direcciones de correo electrónico que tenemos como contactos, a acceder a cuentas bancarias y sustraer dinero o hacer compras on-line utilizando nuestro número de cuenta corriente.



4. Al hilo de lo señalado en el punto anterior, cabe destacar que los sistemas de mensajería instantánea tampoco escapan de las vulnerabilidades de las que pueden ser objeto. A menudo, las conversaciones que los usuarios mantienen a través de estos sistemas quedan almacenadas, con la consiguiente posibilidad de que otra persona pueda acceder a estos datos y hacer un mal uso de ellos.



5. Asimismo, y para prevenir estas vulnerabilidades en los programas de mensajería instantánea, también es conveniente mirar que el historial de conversaciones esté desactivado antes de iniciar una sesión. Además, nunca está de más que, junto a esta prevención, el usuario compruebe al final una conversación, que ésta no ha quedado almacenada en el sistema.



Aunque estas recomendaciones son más bien aplicables a quienes se conectan a un equipo de sobremesa ubicado en un lugar público, también son aspectos a tener en cuenta a la hora de utilizar las redes Wi-Fi públicas desde un portátil propio. Especialmente aquellas redes inalámbricas que son públicas y gratuitas suelen ser un claro objetivo de los delincuentes informáticos por lo que siempre hay que prestar especial atención a ello. Prevenir los riesgos es una buena fórmula para no lamentarse después.

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