| Artículos | 01 DIC 1995

Acceso remoto

Tags: Histórico
Fernando García y Olga Colombo.

La informática de esta década está caracterizada por el uso de las comunicaciones. Las redes locales ya son carta común en cualquier empresa. Los servicios de información en línea como CompuServe o el recientemente aparecido Microsoft Network cuentan con decenas de miles de usuarios y la palabra módem ya ha dejado de ser un término oscuro propio de nigromantes.

Dentro de este área, uno de los conceptos que ha adquirido espectacular popularidad es el de Acceso Remoto, que constituye una solución a la problemática de todos aquellos usuarios que viajan constantemente y que necesitan acceder desde cualquier lugar a los recursos informáticos de su oficina. Para entender esta necesidad basta imaginar un comercial que recorre toda España visitando a sus clientes. Al final de día, en la habitación del hotel, utiliza su ordenador portátil para redactar informes de cada visita y teclear los pedidos recibidos. En una situación convencional, este usuario debería esperar hasta el final de su periplo para transferir toda esa información a los ordenadores de la red local de su empresa, informando a su director de ventas de los diversos resultados y transmitiendo los pedidos al almacén para que se sirvan. Evidentemente, este sistema no es eficaz ya que resulta muy conveniente que toda esta información se transmita lo más rápidamente posible.

Una solución común es la utilización del fax para enviar los documentos. Pero esto implica que además del ordenador, nuestro comercial tiene que incluir en su equipaje una impresora portátil y conocer la localización del fax más cercano que se encuentre a su disposición. Por otra parte, el fax implica que todos los documentos que se reciben en las oficinas centrales deben volver a teclearse, lo que implica trabajo extra y más posibilidades de error.

La solución ideal es que el comercial pudiera trabajar cada noche en su ordenador portátil pero conectado a la red de su oficina, de forma que pudiera enviar los informes a su director por correo electrónico, introducir los pedidos directamente en la base de datos de distribución y actualizar sus tarifas de precios con los últimos cambios producidos en la oficina.

Esta situación no es de ciencia-ficción, es real y cualquier empresa española puede ofrecer a sus empleados estos servicios con un coste muy bajo. Los requisitos necesarios son un módem en cada punto a conectar y el software correspondiente. Este software es el corazón que permite cumplir estas expectativas y su función principal es unir el ordenador portátil a un punto de entrada en la red local de la empresa, creando en ambos extremos la ilusión de que el sistema remoto está conectado directamente a la red de la oficina. La única diferencia apreciable es la velocidad, que al efectuarse la entrada mediante un módem es considerablemente inferior a una conexión directa, aunque utilizando los módems de alta velocidad que se pueden encontrar en la actualidad en el mercado, estas diferencias de velocidad son soportables.

Servicios remotos

Como se ha explicado, la utilización de acceso remoto permite la integración de un ordenador portátil o situado en el domicilio particular de una persona en una red local para utilizar los recursos disponibles en ésta.

- Transferencia de archivos. La primera utilidad del Acceso Remoto que descubren los usuarios es la posibilidad de enviar y recibir archivos de los servidores de su oficina. Además de dejar en estos servidores los informes de ventas u otros documentos como hacía el comercial de nuestro ejemplo anterior, puede tomar los documentos que se han creado en la oficina y que siempre se olvida de copiar en disquete antes de salir de viaje. También es útil este servicio para traer los programas que necesita y que no ha copiado en su disco duro, o que súbitamente son necesarios para realizar esa presentación de ventas que le han encargado a última hora. La única precaución que debe tomarse es la de recordar la limitación impuesta por la velocidad, que puede convertir la transmisión de un programa de los que habitualmente se utilizan en un proceso de minutos o, en situaciones realmente adversas, en más de una hora.

- Correo electrónico. Un uso que es incluso más frecuente es el del correo electrónico. En las oficinas que tienen instalado este sistema, el correo se emplea prácticamente para cualquier tipo de comunicación interna, desde el informe de ventas que el director quiere distribuir entre los comerciales hasta las llamadas telefónicas recibidas para nosotros por la telefonista. Para los usuarios alejados físicamente de la empresa este sistema es incluso imprescindible. En lugar de estar pendiente constantemente del teléfono, los mensajes en uno u otro sentido se depositan en el buzón del correo electrónico y se transmiten cuando el ordenador del viajero o de la persona que trabaja en casa se conecta a la oficina.

- Comunicación entre programas. Una tercera posibilidad que nos ofrece el Acceso Remoto, no tan empleada como las dos anteriores pero no por ello menos importante, es la comunicación entre programas, uno de los pilares básicos de la organización de trabajo con la tecnología Cliente/Servidor, una de las tendencias actuales de la informática. En este sistema existen uno o varios ordenadores que actúan de Servidores de tareas -en contraposición con los Servidores de archivos- que reciben órdenes de los ordenadores de los usuarios que se denominan Clientes. En una instalación más convencional, el servidor de archivos se limita a enviar los datos a la estación de trabajo de la persona para que esta máquina realice todas las tareas. En una distribución Cliente/Servidor, la estación de trabajo se limita a enviar la orden y a recibir los resultados. La diferencia entre ambos sistemas es que en este último la principal carga de trabajo la sufre el servidor, que normalmente ha sido diseñado en potencia y capacidad para poder asumir esta obligación, en lugar del ordenador del usuario como sucede en el otro caso. Pero otra diferencia importante, sobre todo en el caso del Acceso Remoto, es la reducción del tráfico de datos en la red. Imaginemos que la operación que se desea realizar es buscar en una base de datos las fichas que cumplen una condición. En un entorno tradicional esta operación implica enviar gran parte del contenido de la base de datos desde el servidor al ordenador del usuario para que ésta máquina busque las fichas que cumplen la condición. Si es un archivo de gran tamaño, esto puede implicar cientos de kilobytes o incluso megabytes, lo que puede convertirse en minutos u horas en una conexión por módem. En la tecnología Cliente/Servidor, la estación de trabajo envía la orden (que puede ser algo tan sencillo como "busca todas las fichas de clientes cuyo campo ciudad sea igual a Barcelona") al Servidor, éste realiza toda la búsqueda en su propio disco y únicamente envía las fichas que cumplen la condición a la persona que ejecutó el comando. Como resultado se obtiene una disminución de varios órdenes de magnitud del tiempo empleado y por tanto del consumo telefónico.

Aunque estos tres elementos comentados son los principales usos del Acceso Remoto, no constituyen el límite de sus posibilidades. Como se ha indicado previamente, la conexión por este sistema permite la utilización de todas las posibilidades que una red local pone a disposición de sus usuarios. Por tanto es posible enviar documentos a imprimir en las impresoras láser de la oficina, utilizar un servidor de fax para que envíe a nuestros clientes los documentos que se han creado en casa o de viaje, emplear la conexión que la empresa tiene a un servicio global de comunicaciones como Internet para acceder a esta red e incluso algo tan intranscendente como utilizar un juego en red como el Doom o algunos simuladores de vuelo que permiten combatir entre diversos usuarios.

Conexión remota

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