| Artículos | 01 MAY 2000

A grandes males grandes remedios: recuperación de Datos

Tags: Histórico
José M. Alarcón.
¿Cuántas veces nos ha ocurrido que, sin querer, hemos borrado inadvertidamente un archivo con información muy importante, hemos dado formato a un disco por error, o un maldito virus ha hecho migajas nuestro sistema? Por suerte no es algo que suceda todos los días. Y en ese trance, ¿qué podemos hacer?

No es que los usuarios de ordenadores personales seamos gente descuidada, ni mucho menos. Hay de todo claro, pero hasta los más cuidadosos con mantener su sistema a punto y generar copias de seguridad tenemos nuestros problemas de vez en cuando. Desde un virus informático hasta un pico de tensión, pasando por un simple descuido, pueden ser causa de que información de capital importancia para nosotros se pierda irremisiblemente. ¿Irremisiblemente?. Bueno, no del todo.
Cualquier persona que use su ordenador como herramienta de trabajo debería tener el hábito de generar copias de seguridad de sus archivos importantes cada vez que éstos se modifiquen. De este modo ante cualquier desastre de los mencionados, lo máximo que perderá serán unas horas en reinstalar el sistema y las aplicaciones correspondientes. Sin embargo esas copias de seguridad pueden dañarse, no estar actualizadas, e incluso, si usamos medios rescribibles para hacerlas, podemos borrarlas también por error (cosa bastante frecuente).
De todas formas no está todo perdido. Existen muchas herramientas de recuperación de datos en el mercado que le ayudarán a salir adelante. En este artículo examinaremos algunas de ellas y veremos cómo nos pueden ayudar a rescatar los datos perdidos.

Recuperación de archivos en la papelera
Una de las equivocaciones más frecuentes es la de eliminar un archivo. Es más fácil de lo que uno se pueda pensar: Tenemos dos versiones de un mismo archivo, una de las cuales se ha quedado desfasada; borramos la equivocada, y ¡adiós a muchas horas de trabajo!. Si acabamos de terminar un informe o trabajo atrasado, tenemos la presión del tiempo encima y, seguramente, estamos algo desconcentrados por ello, resultado: borramos sin querer el trabajo que tanto nos costó realizar.
En principio no debería haber demasiado problema. La papelera de Windows guarda una copia de los archivos que borramos de forma que, al abrirla, podemos restaurarlos de nuevo a su posición original. Sin embargo la papelera posee algunas limitaciones a la hora de realizar su trabajo:
· No tiene en cuenta para su recuperación a los archivos ubicados en discos extraíbles, tal y como disquetes o unidades ZIP. Si borramos un documento situado en un disquete ya no podemos recuperarlo desde la papelera..
· Si un archivo es eliminado desde una aplicación y no desde el explorador de Windows, normalmente, este no pasará a la papelera.
· No monitoriza el borrado de archivos desde una sesión MS-DOS. Los usuarios más avanzados usan frecuentemente ventanas de MS-DOS para ejecutar órdenes en línea de comandos. Además, como necesidad impuesta para mantener la base instalada, en muchas empresas, a pesar de utilizar Windows 95/98 en los puestos de trabajo, todavía se siguen empleando programas de gestión escritos para MS-DOS, los cuales se usan en una ventana de este sistema dentro de Windows.
· Por omisión, se reserva un 10% del tamaño del disco duro para la papelera. Esto es más que suficiente para la mayoría de los casos. Pero si usted es de los que no vacía la papelera a menudo o si, por descuido, borra un grupo de archivos de tamaño elevado, es posible que sobrepase esa capacidad máxima establecida. Ello provocará que muchos de los archivos se pierdan, puesto que no caben en el espacio reservado para la papelera, y ésta vacía por sí misma el exceso.
Existen un par de programas especializados en esta problemática que le pueden resultar de mucha ayuda. Se trata de Norton Protection de Symantec y de Vigilapapelera de McAfee. Ambos se incluyen dentro de unas suites mayores, que ofrecen otros muchos programas y utilidades. Norton Protection viene incluido en las Norton Utilities de la suite Norton SystemWorks, y Vigilapapelera forma parte del paquete Nuts&Bolts incluido en McAfee Office 2000 (ver primer contacto de esta suite en el número 163 de marzo de 2000).
Sus filosofías de trabajo son distintas. Mientras Vigilapapelera se integra totalmente con la papelera del sistema para añadir a ésta la posibilidad de recuperar todos los archivos que se borren en los discos duros, incluyendo aquellos eliminados por aplicaciones o desde sesiones en ventana de MS-DOS. Norton Protection integra sus menús y opciones con los de la papelera del sistema, pero para recuperar la información borrada hace uso de un programa externo del que enseguida hablaremos, llamado UnErase.
De este modo, si desde una ventana DOS escribimos, por ejemplo:

del prueba.txt
deltree Prue_Dir

habremos borrado el archivo ‘prueba.txt’ y el directorio ‘Prue_Dir’ con todo sus contenidos incluyendo subdirectorios. Con Vigilapapelera monitorizando el sistema, al mirar el contenido de la papelera del sistema veremos que aparecen los archivos y directorios que acabamos de borrar, y podremos recuperarlos con el sistema habitual de Windows. Es decir, no notamos la diferencia con un borrado normal de archivos. Con Norton Protector, sin embargo, para recuperar los datos nos mostrará el programa UnErase, que en primera instancia, nos permitirá recuperar los archivos que acabamos de borrar.
Ambas utilidades se pueden configurar desde el menú contextual de propiedades de la papelera, añadiendo nuevas pestañas al mismo (figuras 1 y 2). En ambos casos es posible excluir algunos tipos de archivos que no nos interesa mantener bajo control a pesar de ser borrados, ahorrando espacio en el disco. En Protector existe la posibilidad de identificar externamente el estado de protección de la papelera para saber cuándo hay archivos protegidos o no, lo cual resulta una opción muy útil.

Recuperación de archivos definitivamente borrados
Estos programas no recuperan, de todos modos, los archivos borrados en disquetes o unidades removibles. Además, la papelera es una herramienta muy útil, pero a veces puede resultar pesado tener que vaciarla a menudo, ya que, generalmente, cuando borramos un archivo es porque queremos hacerlo de manera definitiva. Es por este motivo que muchos usuarios optan por deshabilitarla y conseguir que cuando un dato se elimine, sea de manera definitiva, sin pasar previamente por la papelera (figura 3). Este efecto se consigue también manteniendo pulsada la tecla de Mayúsculas cuando se elige borrar un archivo o directorio. Personalmente soy muy aficionado a borrar los archivos de esta forma y no es infrecuente que, por error o por querer apurar, pulse dos veces la tecla Supr y elimine más de lo que debiera. ¿Qué se puede hacer en estos casos?
Para ayudarnos, tanto McAfee como Norton nos ofrecen sendas utilidades de recuperación de archivos borrados.
En la raíz de las unidades de almacenamiento existe una zona a la que accede el sistema operativo y en la que se almacenan los nombres de todos los archivos y directorios, así como la información necesaria para ubicarlos en el interior de la unidad. De esta forma, cuando eliminamos datos de un disco de manera “definitiva”, en realidad no se borran físicamente, sino que simplemente se elimina su entrada en este índice. Ahora bien, mientras otro archivo no se escriba sobre la zona del disco donde se encontraba el anterior, sus datos permanecerán ahí escrit

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