| Artículos | 01 JUL 2001

8, 16, 32 y 64

Tags: Histórico
Francisco Charte.
El pasado día 29 de mayo Intel presentó, tras un retraso de varios años, su primer procesador de 64 bits. Éste, conocido durante mucho tiempo como Merced, finalmente tendrá un nombre mucho más comercial y, sobre todo, en consonancia con los últimos productos de la firma: Itanium. No estamos, es obvio, ante el primer procesador de 64 bits puesto que, desde hace tiempo, fabricantes como Sun, Digital o IBM cuentan con procesadores de ese tipo. Itanium, sin embargo, aporta algunas novedades y tiene unas implicaciones que pueden llevarle a una posición destacada sobre sus directos competidores.
Los primeros Itanium funcionan a una velocidad que, tras la aparición de los procesadores a 1 GHz y más, parece poca cosa: 800 MHz. Hay que tener en cuenta, no obstante, que no todos los MHz son iguales. Itanium es capaz de ejecutar hasta 20 instrucciones en un solo ciclo de reloj y procesar los datos con un ancho de 64 bits. Su memoria L3, de hasta 4 megabytes, se encuentra alojada en el interior de la propia unidad del procesador y funciona a la misma velocidad que éste.
Hasta ahora los procesadores tenían arquitectura CISC o RISC, estando habitualmente asociada la primera a equipos de gama baja/media, como los ordenadores personales, y la segunda a estaciones de trabajo y grandes servidores. Los fabricantes de procesadores durante años se han centrado en el incremento de velocidad, la disminución del tamaño de los transistores y mejoras puntuales en las unidades de proceso, punto flotante o descodificación de instrucciones. HP e Intel, los dos fabricantes que iniciaron este proyecto hace una década, decidieron crear una nueva arquitectura: EPIC (Explicitly Parallel Instruction Computing).
La arquitectura EPIC consigue, básicamente, aumentar el nivel de paralelismo del procesador, es decir, consigue que sea posible ejecutar más instrucciones en cada ciclo. Para alcanzar este objetivo se aleja de los sistemas utilizados en la ingeniería de procesadores de las últimas dos décadas. En lugar de ir analizando las instrucciones para determinar cuáles pueden ejecutarse en paralelo y, al tiempo, intentar anticipar los saltos que pudieran producirse, con la arquitectura EPIC son los compiladores los que comunican al procesador qué instrucciones debe ejecutar en paralelo.
A día de hoy, cuando el número de procesadores Itanium es limitado, se han anunciado múltiples productos por parte de fabricantes de hardware, así como varios sistemas operativos, entre ellos UNIX, Linux y Windows, lógicamente en versiones de 64 bits. Lo que necesitaremos los desarrolladores, sin embargo, serán nuevas herramientas para poder crear nuestras aplicaciones. A pesar de que Itanium sigue siendo compatible con la antigua arquitectura IA-32 usada en los procesadores x86, no podrá obtenerse un beneficio completo de sus capacidades sin compilar de nuevo las aplicaciones con un compilador específico para Itanium.
Borland anunció, en su día, que colaboraría con Microsoft para apoyar al procesador Itanium, en su caso desarrollando versiones específicas para él de productos como JBuilder, VisiBroker o Borland AppServer. Microsoft, por su parte, utilizará su plataforma .NET para simplificar la transición de los 32 a los 64 bits. IBM trabaja actualmente en una máquina virtual Java para Windows de 64 bits y productos como la nueva J2SE 1.4, de Sun, contemplan también esta nueva arquitectura.
En cualquier caso, usemos un sistema operativo u otro, un lenguaje de programación u otro, lo que está claro es que este nuevo procesador nos traerá una nueva etapa de cambios.

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